«He llegado a ir al INEM para saber si podía cobrar el paro»

El zaguero afirma que siempre le ha gustado ser bombero: «Otros pelotaris como Rai y Auxkin ya lo son»

ENRIQUE ECHAVARRENSAN SEBASTIÁN.
Concentrado. Kepa Peñagarikano manosea una pelota ayer en el Astelena de Eibar durante la elección de material. ::                             MORQUECHO/
Concentrado. Kepa Peñagarikano manosea una pelota ayer en el Astelena de Eibar durante la elección de material. :: MORQUECHO

Kepa Peñagarikano está en boca de todos los pelotazales. Su gran partido del lunes en Tolosa con Aritz Lasa ante Titín y Merino II le ha devuelto a la actualidad pese a ser un suplente. Después de casi once años como profesional, el zaguero de Beizama ha recuperado la ilusión por jugar a pelota. Y también la sonrisa. El domingo vuelve a estar anunciado en el Astelena, donde ayer eligió material en solitario. Su compañero, Aritz Lasa, sufrió la víspera un pelotazo en el ojo mientras hacía manos en el frontón con la pelota goxua, pero estará listo para jugar.

- ¿Ha digerido ya lo que sucedió el lunes en el Beotibar de Tolosa?

- Sí, más o menos. Ya he vuelto a aterrizar en el suelo, toca cambiar el chip.

- ¿Fue realmente para tanto?

- No sé. El mismo lunes por la noche vi el partido por televisión y no creo que jugué tanto como se ha dicho. Hice un buen partido y ese es el camino que tengo que seguir a partir de ahora. Últimamente estaba jugando bien con la izquierda, pero me faltaba darle más con la derecha. Me cuesta más gozar. Sé que puedo hacerlo muchas veces y esa ha sido mi frustración.

- Esa es la cara dulce de la pelota...

- La gente me ha llamado por teléfono y me han dejado muchos mensajes en el móvil, pero no suelo hacerle mucho caso a los elogios. Todo eso está muy bien, pero el sueldo de todo el año no se gana sólo en un partido.

- ..., pero también ha sentido la amargura en sus propias carnes.

- Debuté con 20 años y empecé muy fuerte. Me salían bien las cosas, las lesiones me respetaban y todo era una balsa de aceite, pero cuando llegaron las vacas flacas mi juego fue a menos. Sufrí mucho de las manos y no supe reaccionar.

- ¿Fue duro?

- Estaba estancado y frustrado porque sabía que podía jugar más de lo que lo estaba haciendo.

- ¿En qué ha cambiado Peñagarikano desde que llegó a Aspe?

- La empresa me ha dado mucha confianza y con Jokin Etxaniz estoy en buenas manos. En los últimos años he adquirido unos vicios malos en la cancha que no me llevaban a ningún sitio. Cuesta quitárselos de encima, y más con treinta años, pero estoy poniendo todo de mi parte para que así sea.

- ¿Y en Asegarce no pudieron corregírselos?

- Son cosas que pasan. No sé si yo no pude corregirlos en su día o ellos no supieron hacerlo.

- No llegó a un acuerdo para renovar su anterior contrato con la promotora bilbaína y recaló en Garfe, una empresa menor.

- Sólo jugué con ellos un partido, en Arévalo (Ávila). Antes ya había hablado con Fernando Vidarte para debutar con Aspe y le pedí permiso para disputar ese partido.

- ¿Qué ha supuesto para usted volver a estar dentro del circuito?

- Después de salir de Asegarce pensé que la pelota profesional se había terminado para mí. He llegado a ir al INEM para informarme si podía cobrar el paro porque tenía contrato hasta el 30 de junio. Y en quince días todo cambió para bien. Me llamaron de Aspe y esa fue una gran inyección de moral para mí.

- ¿Llegó incluso a pensar en ingresar en el mercado laboral ante la falta de expectativas para seguir en activo?

- Claro que sí, no podía quedarme en casa con los brazos cruzados. Hay que tener muy claro en la vida que la pelota no va a durar siempre.

- ¿De bombero?

- Sí, siempre me ha gustado. Empecé a preparar las oposiciones, pero ahora con la crisis no hay mucha oferta de plazas. De momento he dejado un poco de lado los estudios, pero me planteo retomarlos en el futuro.

- No es un trabajo sencillo...

- Todo es cuestión de poner ganas e ilusión. Si las tienes, puedes llegar a donde quieras.

- ¿Se ve de bombero en Azpeitia?

- Por qué no, ya me gustaría. Es mucho mejor que estar en una fábrica. No sería el único pelotari en convertirse en bombero. Rai sacó la plaza en Logroño y Auxkin trabaja fijo en un pueblo de Bizkaia.

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