He aquí un emprendedor

RICARDO ALDARONDO

Ahora que se habla tanto de emprendedores y visionarios de nuevos negocios, no viene mal encontrarse a fondo con una biografía que, casi un siglo después, resulta asombrosa. Entre otras cosas, porque es la de un personaje que, teniéndolo cerca, no lo conocíamos: incomprensiblemente, estaba casi en el olvido. En 'El último magnate' se recupera la figura de Horacio Echevarrieta, algo más que un emprendedor. Bien es verdad que partía con ventaja: una fortuna heredada. Pero lo que montó a lo largo de su vida, las contradictorias relaciones que tuvo, y las iniciativas tan dispares como definitivas en las que participó, hacen de Echevarrieta un personaje apasionante y enigmático, a pesar de su visibilidad. Republicano convencido, al mismo tiempo amigo íntimo del rey Alfonso XIII; potentado de Neguri y a la vez defensor de una conciencia obrera. Negociante sumo con pericia, que lo mismo creaba la Gran Vía de Madrid que fundaba Iberia o relanzaba unos astilleros en Cádiz para, finalmente, y en acuerdo con los alemanes, construir el submarino más avanzado del mundo.

'El último magnate' recorre esa vida. Es un documental de raíz televisiva, propia del canal Historia o cualquiera de las cadenas que colaboran, y con la estructura clásica que alterna imágenes documentales con entrevistas, más algunos recursos eficaces. Está muy bien armada la historia, de forma amena, clara y documentada, con pocos pero muy significativos y conocedores entrevistados (entre ellos el hijo centenario del magnate) y con un respeto al formato de las filmaciones documentales que no suelen tener actuales productos pseudohistóricos. Se echa en falta un poco más de dedicación a la parte familiar de esa biografía (esas imágenes de las mansiones y esas fotos dan ganas de saber más) pero todo lo que se cuenta y se visualiza de Echevarrieta y su mundo sorprende y merece ser conocido.

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