El último reducto del boxeo

El Boxing Donostia, comandado por Ramón Cid, alberga decenas de púgiles. La mayor parte de los deportistas practican esta disciplina a modo de puesta a punto, sin competir

OIER FANOSAN SEBASTIÁN.
Ilusión. Varios de los técnicos y competidores del Boxing Donostia posan en el gimnasio sito en el Velódromo donostiarra. ::                             GUILLERMO RIVAS/
Ilusión. Varios de los técnicos y competidores del Boxing Donostia posan en el gimnasio sito en el Velódromo donostiarra. :: GUILLERMO RIVAS

Donostia no es una ciudad con demasiada actividad pugilística. Tenemos que irnos a Beraun, a Zumaia o a Errenteria para encontrar gimnasios competitivos, aunque en nuestra ciudad sobrevive un club de gran calidad de enseñanza, el Boxing Club Anoeta.

Hace años, el tristemente fallecido Jacinto Santín, ex campeón de Europa y primer entrenador de Urtain, lo puso en funcionamiento. La cátedra del boxeo donostiarra afirma con rotundidad que Santín, hernaniarra de nacimiento, fue quien impulsó este deporte en la ciudad y en Gipuzkoa.

En la actualidad, la ciudad no cuenta con figuras de renombre, pero hace años, Paco Bueno, Mario Coretti o Manu Maritxalar, sin olvidarnos del talentoso Sergio Rey, llenaron las vitrinas de este cinematográfico deporte.

El Boxing Club Anoeta es el último reducto de nuestro boxeo en estos instantes. Ubicado junto al velódromo, ha sobrevivido a planes de derribo del gimnasio, y uno de sus púgiles, Xabier Etxaniz, nos cuenta que «por aquí han pasado centenares de deportistas. El gimnasio se reabrió hace aproximadamente cinco años. Lo cogió Ramón Cid. De aquella primera época quedamos Ramón y yo. Cid, por cierto, ha vuelto a la competición».

Xabier Etxaniz relata la idiosincrasia del club. «Boxing Donostia apuesta por diferenciar boxeo de puesta a punto y competitivo. El primero sirve para ponerte en forma, porque es una disciplina muy completa. Debes meter horas en el gimnasio, pero a su vez ejercitar flexibilidad, piernas, brazos, movimientos rápidos y explosivos, reflejos... La gente viene porque se pone a tono y apenas te tocas con un rival, quizás es una de las cosas que más echan para atrás para iniciarse en este deporte, el miedo a recibir un golpe, pero nada de eso, el que quiere practicarlo sin competir no sufre ningún impacto. El club ofrece clases los lunes, miércoles y viernes. El martes y el jueves está destinado al boxeo de competición. Ahora solo peleamos cinco boxeadores, hay que decir que estamos un par de pasos por detrás respecto a Vizcaya».

Etxaniz relata que «los martes y los jueves, quienes no deseen competir pero sí seguir ejercitándose pueden acercarse e ir a su rollo. Es un club abierto y flexible, por eso recomiendo a todos los interesados que se acerquen una tarde, y se les dará todo tipo de información».

Pese a la ausencia de instalaciones -hace poco se cayeron dos sacos del gimnasio ubicado junto al velódromo, que exprime al máximo su material-, impresiona ver el número de deportistas que utilizan la sala por las tardes. Cabe recordar que el boxeo inglés -el practicado con protección, como en los JJ OO- , reportó un olímpico a nuestro territorio. Hablamos de Sergio Rey, que participó en los recordados Juegos Olímpicos de Barcelona 92. La pasión que le pone este club a la enseñanza es encomiable... Merecen una ayuda. «La agradeceríamos».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos