La fiesta bien pasada por agua

Los actos programados se tuvieron que trasladar a la Plaza Cubierta

JUANTXO UNANUABEASAIN.
Coros. Uno de los coros de Santa Agueda partió del pórtico./
Coros. Uno de los coros de Santa Agueda partió del pórtico.

Hacía muchos años que no se recordaba semejante tiempo invernal en la festividad de San Martín de Loinaz, a pesar de encontrarnos en pleno 5 de febrero, lo que obligó a llevar a buen recaudo los actos programados. A pesar de todo, Beasain vivió con intensidad su fiesta patronal. Fue una jornada que discurrió por los derroteros habituales, pero que anotó novedades y cambios en algunas tradiciones.

Los actos previos arrancaban el sábado a media tarde con un Beasain a media luz. Una avería dejaba sin suministro eléctrico por unas horas a una importante zona e hizo que algunos restaurantes se echaran a temblar ante las reservas que tenían en sus comedores. Por suerte no afectó al Palacio de Igartza donde se abrió la muestra 'Euskadi sabe a moda' con la presencia de la concejal presidente del departamento de Turismo, Mari Mar Celaya, y otros ediles.

La que estaba también sin luz era la Parroquia a la hora de arrancar el inicio del oficio religioso previo a la 'Salve'. Al final hubo luz, pero hasta última hora no se pudo garantizar el tradicional canto, por un problema técnico del órgano. Finalmente se logró solucionar, el órgano funcionó y la coral Loinatz y los coros de Musika Eskola Loinaz bordaron la partitura que Xabier Sarasola escribió en 1997 para ser cantada en la víspera de San Martín. Tras el acto, ya en los pórticos, se dejaban oír las primeras coplas de Santa Agueda. Fueron varios los grupos que renovaron esta tradición a lo largo y ancho del municipio.

Minutos más tarde, habían pasado las 20 horas, la alarma saltaba en Artzaienena. Un problema en el fuego bajo del bar obligó a que llegaran hasta el lugar dos dotaciones de bomberos quienes sudaron para normalizar al situación.

Cambios en las tradiciones

La jornada festiva del 5 de febrero amanecía lluviosa y el agua apenas concedió tregua. Era jornada de muchas tradiciones y algunas se vieron rotas, por lo que fueron muchos los comentarios levantados al respecto.

En esta jornada el ayuntamiento desfila delante de las cofradías hasta la Parroquia para asistir a la misa en honor del santo, y en el interior del templo se intercambian los tradicionales saludos entre los dos poderes: el político y el religioso.

La Corporación Municipal, a excepción de los ediles del PSE, participó en la procesión cívica hasta la parroquia, con el alcalde al frente, junquillo de mando en mano. Pero el primer edil y sus compañeros de gobierno, a excepción de Mari Mar Celaya (EA), se quedaron en el pórtico. Similar actitud tomó el edil de Aralar, en esta caso portador de la enseña del municipio al ser el concejal más joven (la bandera tampoco fue introducida en la Parroquia y quedó bien custodiada en los pórticos).

Esta serie de actuaciones fueron objeto de comentarios de todo tipo entre los beasaindarras. En los bancos reservados para la corporación sobró sitio. En el interior de la Parroquia fueron recibidos por el párroco de la Asunción, Javier Txurruka, y de San Martín, Roberto Linkel. Con la Parroquia a tope se honró al patrón beasaindarra en ceremonia amenizada musicalmente por el coro de San Martín con Patxi Lasa como director y organista.

Desfile con paraguas

Tras la ceremonia se volvía a montar la procesión-desfile. La lluvia persistía y obligó a reubicar el capítulo de la Morcilla en la plaza Cubierta. El capítulo se desarrolló bajo el protocolo habitual. Hubo cofradías a las que la meteorología les impidió llegar a compartir unas horas con su hermana, la de la Morcilla. Hubo recuerdo para los cofrades fallecidos y especialmente para Javier Begué, Gran Maestre de la misma. Tras el nombramiento de los cofrades de honor, la minicata de un trozo de morcilla llevó y animó a los que llenaban la plaza a degustar un trozo del embutido beasaindarra que ofrecían miembros de la Asociación Cultural del Batzoki. Los restaurantes registraron el lleno y por la tarde nuevamente la plaza Cubierta acogía la animación musical la cargo de Bentazaharreko Mutiko Alaiak.