Asociaciones musulmanas piden un local para un centro cultural islámico en Donostia

San Sebastián es la única capital del Estado que no dispone de un espacio de este tipo. El Consejo Islámico Vasco quiere poner en valor un espacio en desuso, crear una zona de culto y, sobre todo, un ámbito de intercambio cultural

AINGERU MUNGUÍASAN SEBASTIÁN

Nada de bajeras semiclandestinas donde lo único que se hace es rezar. El Consejo Islámico Vasco está moviendo ficha en el Ayuntamiento para que San Sebastián deje de ser la única capital de España que no dispone de un espacio musulmán de reunión e intercambio cultural.

El secretario del Consejo Islámico Vasco, Jabier Salaberria, se ha reunido en los últimos días con el alcalde y con los grupos municipales PNV, PSE y PP. Estos contactos pretenden dar a conocer el proyecto y explicar que las asociaciones musulmanas no quieren hacer nada que suponga un enfrentamiento social. «Buscamos un espacio para crear un centro cultural islámico en San Sebastián», única capital del Estado que carece de un espacio de estas características. No se trataría de erigir una mezquita, sino de disponer de un local que debería tener al menos 200 m2 para poder rezar, pero sobre todo para desarrollar diferentes actividades y que «estaría abierto a todos los donostiarras». «Los musulmanes no suelen reunirse en las mezquitas a rezar diariamente, lo hacen los viernes durante dos horas, pero el resto del tiempo se trata de organizar clases de idiomas para los musulmanes o para quienes no lo sean», talleres, cursos, y toda una variedad de propuestas que servirían para «acercar a los musulmanes a la cultura vasca y a quienes quieran a la cultura islámica».

Ante la carestía de los inmuebles en la ciudad y la crisis económica están solicitando en los contactos mantenidos en el Ayuntamiento «un local en desuso, infrautilizado, que nadie quiera» para «ponerlo en valor». Proponen incluso firmar «un convenio» en el que a cambio de esta cesión ellos se comprometan a ofrecer a la ciudad una serie de «servicios interculturales» que se podrían enmarcar en programas municipales como Donostia Entremundos o incluso en el proyecto 2016. Sería además una cesión «no a una, sino a varias asociaciones de musulmanes» de la comarca de Donostialdea, precisa Salaberria.

Según los datos que manejan, hay unos 1.300 musulmanes empadronados en San Sebastián (no es un dato exacto, sino que se deduce de los países de origen de los empadronados), pero si se tienen en cuenta los que viven en la comarca (Pasaia, Hernani, Lasarte) se podría hablar de «unos 3.000 musulmanes». En Gipuzkoa existen 12 centros de este tipo ya funcionando en Azkoitia, Eibar (2), Elgoibar, Errenteria, Irun, Beasain (2), Orio, Zumárraga, Tolosa y Bergara. Los más cercanos a San Sebastián, el de Orio y el de Errenteria, «que está abarrotado», «quedan muy a desmano».

Proyecto futuro

El Consejo Islámico Vasco explica que este centro «sería totalmente abierto a todos los ciudadanos» y, si prosperara, podría ser el germen de un proyecto futuro de mayor envergadura ('Nuretxea Intercultural Center Donostia') gestionado por una fundación, en la que se invitaría a participar al Ayuntamiento. Sería un complejo de varias plantas (entre 5.000 y 10.000 m2) con zonas de culto, hotel, albergue, mercado, restaurante, hamman o baño turco, biblioteca, centro de exposiciones y conferencias, centro de negocios, centro de estudios, jardines, aparcamiento subterráneo... Palabras mayores. Sería un proyecto para el que se buscaría financiación pública y privada, se invertiría dinero de donaciones, y en el que podrían trabajar unas 50 personas.

Esta idea futura «no es solo una necesidad estratégica para forjar la convivencia entre diferentes en Euskadi, sino una clara vocación de un colectivo heterogéneo por excelencia que necesita, más que ningún otro, mejorar su encaje en el conjunto de la sociedad vasca y europea», explica la memoria del proyecto.

Javier Salaberria cree que la ciudad debe ver tanto este proyecto como la posible apertura de un pequeño local islámico en San Sebastián «no como un problema sino como una oportunidad». «La diversidad es algo positivo, que aporta, que enriquece a una comunidad y a sus ciudadanos».

Para quienes aún mantienen un rechazo instintivo hacia los musulmanes o hacia el Islam, Salaberria recomienda «que cambien el chip. La ciudadanía es diversa, no es totalmente católica, ni atea, ni agnóstica, ni judía... las sociedades son plurales. Nosotros proponemos un centro intercultural abierto a todos». Salaberria, donostiarra, hijo de pescateros, cree que en el Ayuntamiento han entendido su mensaje «en positivo». «No buscamos el conflicto sino la integración. Contar con un centro islámico en Donostia será una oportunidad además para dar a conocer esta ciudad turística al mundo musulmán», apunta. El gobierno municipal estudia la iniciativa.