Desde Sevilla con preocupación

RAFAELA ROMEROPORTAVOZ DEL PSE EN LAS JUNTAS DE GIPUZKOA

Zapatero acaba de despedirse de su cargo de secretario general. Confieso que me he emocionado. De todos los intervinientes en esta historia turbulenta del precongreso y congreso socialista, ha sido la voz más clara que ha recordado la victoria de la democracia sobre la violencia de ETA. Que ha hecho un reconocimiento al socialismo vasco, no como víctimas, sino como protagonista de la victoria; una victoria de un grupo de valientes que han tenido la osadía de vencer a una organización terrorista acompañada de una dolorosa justificación social, y la han vencido con la voz y la palabra, con la resistencia, con la confianza, con la audacia.

Me preocupa mucho que mi partido esté «falto de ocurrencias» y, por tanto, «falto de estrategias». Me preocupa que el cónclave desde el que estas líneas escribo sea sólo lo que a veces parece: un escenario en el que sólo se disputa quién manda, pero no para qué se manda.

Y eso no. En nuestra mano está no permitir que el PSOE sea exclusivamente un partido de fabricación de líderes. Menos aún si esos liderazgos son planos y «faltos de ocurrencias» porque personalmente no me emocionan los proyectos de carácter unipersonal y de adoración al líder que son lo contrario a la política.

En este congreso entiendo que lo primero es interiorizar un hecho: si no tenemos audacia, ocurrencias, ideas, valentía, estrategia y compromiso, conseguiremos salir de Sevilla con un líder, pero no con un partido unido que impulse un proyecto sólido, de izquierdas y progresista, y por demás habremos contribuido un poco más a mantenernos en el ostracismo, y al dominio y predominio de una ola ultraconservadora.

Soy una socialista vasca orgullosa de serlo. De ser socialista y ser vasca. Voy a trabajar por cambiar las cosas. Por eso digo que «viva la capacidad de ocurrir» frente a la «capacidad» para mantenernos en la nada y en el desvarío. Seguro que no llevo razón y esto no será nada más que una sarta de ocurrencias unidas por frases, pero al menos, he sido capaz de decirlas y es más, también de escribirlas.