La Ertzaintza cierra el ciclo de ETA

Los partidos arropan el apagado del pebetero de Arkaute en un acto presidido por el lehendakari

ANTTON IPARRAGUIRREARKAUTE.
Pebetero. El jefe de la Ertzaintza, José Antonio Varela, el exconsejero de Interior Juan María Atutxa y el hijo del sargento mayor Joseba Goikoetxea apagaron la llama. ::                             AIZPURU/
Pebetero. El jefe de la Ertzaintza, José Antonio Varela, el exconsejero de Interior Juan María Atutxa y el hijo del sargento mayor Joseba Goikoetxea apagaron la llama. :: AIZPURU

La llama del pebetero de la Academia de Arkaute en recuerdo a los quince ertzainas asesinados por ETA dejó de alumbrar ayer al mediodía, pero seguirá brillando para siempre en la memoria colectiva. Éste fue el sentir general de los asistentes al emotivo acto con el que desde la Ertzaintza se quiso simbolizar el final del terrorismo en Euskadi, y, asimismo, conmemorar el 30 aniversario de la Policía autónoma.

Presidido por el lehendakari, Patxi López, quien advirtió de que «nos negamos a que el nuevo tiempo se construya sobre el olvido», la cita sirvió para mostrar una imagen de unidad entre los partidos políticos vascos ante el nuevo tiempo abierto en Euskadi tras el anuncio de ETA de cese de su actividad armada, y también de respaldo a la Ertzaintza ante la amenazada que ha sufrido por parte del terrorismo en estos treinta años. Así, se pudo ver juntos a los líderes del PNV y PP, Iñigo Urkullu y Antonio Basagoiti, respectivamente, al igual que a una amplia representación del Parlamento, encabezada por su presidenta, Aran-tza Quiroga, y los portavoces José Antonio Pastor (PSE) y Joseba Egibar (PNV) y los parlamentarios de Aralar Mikel Basabe y Dani Maeztu, y el de EA, Juanjo Agirrezabala.

La primera ceremonia fue el apagado del pebetero que ha permanecido encendido desde 1993, tras el asesinato del sargento mayor Joseba Goikoetxea. Ante la atenta mirada de familiares de ertzainas muertos por ETA, representantes de asociaciones de víctimas, sindicatos del cuerpo y cargos institucionales la llama fue extinguida con una llave especial que cortó el suministro de gas. Al son de una txalaparta, la llama fue apagada por el hijo de Goikoetxea -que pertenece a la última promoción de la Ertzaintza-, el exconsejero de Interior Juan María Atutxa -promotor del pebetero- y el jefe de la Policía autónoma, José Antonio Varela. Con los aplausos de los presentes se quiso celebrar que se ha cumplido el lema que aparece en la placa de su base: «Permanecerá encendido mientras exista una violencia organizada contra este pueblo».

Unos metros más adelante, junto al edificio principal de la academia, se inauguró un nuevo monolito que sustituirá al pebetero, ya que éste será trasladado en los próximos días al museo de Arkaute. Recoge el nombre de los quince ertzainas, doce policías locales y un miñón asesinados por ETA, una leyenda con la frase «A los hombres y mujeres de la policía vasca víctimas del terrorismo por defender la democracia y la libertad», y la simbólica flor siempreviva pintada en verde que simboliza a las víctimas del terrorismo.

A continuación se celebró en el frontón de la academia el acto conmemorativo del treinta aniversario de la llegada a Arkaute de los primeros aspirantes a ertzaina. El recinto se encontraba lleno de agentes de todas las promociones. Se proyectó un breve vídeo en el que se intercalaron imágenes de los primeros años del cuerpo con las distintas actividades que se realizan en la actualidad, y el lehendakari entregó al jefe de la Ertzaintza un diploma y un libro conmemorativo de los 30 años del cuerpo. Ambos regalos serán entregados por Interior a los agentes de la primera promoción en fechas próximas, según se anunció.

López cerró el acto con un discurso en el que subrayó que la historia de aquella promoción de 1982 «es la suma de vuestras más de 600 historias personales», pero es también la de «un país que ha ido creciendo y progresando de la mano de sus instituciones y de sus servicios públicos». Además, les recordó que tuvieron como antecesores a «la Ertzain-tza del 36, creada en mitad del ruido de las bombas de la guerra civil».

Aseguró que «hoy podemos decir con orgullo que contamos con una Policía autónoma civil, democrática, integral y profesional que puede situarse, sin complejos, entre los mejores de Europa». Remarcó, además, que es «una de las instituciones mejor valoradas por la sociedad vasca» y «un símbolo del autogobierno vasco». López destacó la labor de los responsables de Interior desde 1982. Ayer estaban todos los exconsejeros, salvo Luis María Retolaza, fallecido en 2007, que fue el primero y fundó la Policía autónoma. En su nombre acudió su hijo. El lehendakari hizo hincapié en que la Er-tzaintza debe proseguir en su reorganización y modernización para «garantizar los derechos y libertades del conjunto de la ciudadanía».

Contra el olvido

El mandatario señaló que el pebetero de Arkaute «nos recordaba la amenaza de ETA» y ahora «hemos podido cumplir el compromiso que con tanto sufrimiento se selló hace 18 años». Aprovechó la presencia de los principales partidos vascos para señalarles que «terminado el terrorismo, ahora nuestro objetivo debe ser construir una convivencia democrática». «Ha costado mucho llegar aquí. Han sido muchas las lágrimas derramadas. Muchas las vidas arrebatadas por los totalitarios. Y por eso nos negamos a que el nuevo tiempo se construya sobre el olvido», advirtió. «No permitiremos que se reescriba la historia y se diluya la responsabilidad de los asesinos, porque estaríamos entonces cometiendo una doble traición: a quienes dieron la vida por defendernos y a la propia sociedad vasca, incapaz de asentar la convivencia sobre el olvido y la desunión», avisó.

En referencia a la izquierda aber-tzale, López le envió este mensaje: «Suelo decir que la democracia no es una ciudad amurallada, sino que tiene puertas para permitir el acceso a quienes quieren integrarse en ella. Y vosotros sois -en alusión a los ertzainas- los guardianes de esta ciudad. Sois los garantes de que no vuelva a haber entre nosotros quien cometa o justifique el asesinato. La garantía de que nunca más se vuelva va ver nuestra libertad amenazada», concluyó.