'Alakrana', el gran objetivo de los piratas

El atunero vasco sufrió hace unos días un nuevo intento de secuestro en aguas del Índico, el cuarto en los tres últimos años

IRATXE ASTUIGERNIKA.
Agentes de seguridad a bordo del 'Alakrana' en Puerto Victoria, Seychelles. ::
                             EFE/
Agentes de seguridad a bordo del 'Alakrana' en Puerto Victoria, Seychelles. :: EFE

La tripulación del atunero vasco 'Alakrana', que en 2009 permaneció secuestrado durante 47 interminables días por piratas somalíes en el océano Índico, no gana para sustos. El viernes pasado, el pesquero perteneciente a la armadora bermeana Echebastar Fleet volvió a situarse en el punto de mira de los bandidos que operan en aquellas aguas y, en los tres últimos años, suma ya cuatro intentos de abordaje en alta mar.

Una vez más, la rápida actuación de los cuatro vigilantes de seguridad que navegan a bordo fue determinante a la hora de repeler el asalto, aunque la operación resultó bastante más embarazosa que en anteriores ocasiones. Según fuentes consultadas por este periódico, en el momento en el que comenzó a sonar la alarma para alertar a la tripulación de que se encontraban ante un nuevo intento de secuestro, el buque se hallaba «con la red echada en el agua, a punto de cerrar el cerco con todo el pescado dentro».

En una situación así, las posibilidades de huida son escasas, ya que para subir la red que utilizan este tipo de barcos se requiere al menos dos horas. Ante el inminente ataque de los esquifes piratas por varios frentes, los responsables del 'Alakrana' no se lo pensaron dos veces y decidieron cortar la red para darse a la fuga. Entre tanto, los agentes de seguridad se afanaban en repeler a tiros el asalto. El episodio se saldó con final feliz para la tripulación, aunque las primeras estimaciones cifran las pérdidas económicas en más de un millón de euros, teniendo en cuenta el costo de la red y de la ganancia que se hubiese obtenido con la venta del atún capturado.

La noticia sobre este nuevo intento de abordaje al 'Alakrana' no ha trascendido fuera del sector atunero congelador. Los marineros que faenan en el océano Índico, sin embargo, se muestran cada vez más preocupados por la situación «tan estresante» que les supone navegar y trabajar en las que se consideran como las aguas más peligrosas del mundo. «Es un sinvivir, porque estamos prácticamente las 24 horas alerta, haciendo guardias y sin pegar ojo. Muchos no queremos seguir aquí aunque nos ofrezcan más dinero, pero no nos queda otra», apuntó a este periódico el capitán de un atunero vasco.

Y eso que a lo largo de este año los ataques han descendido considerablemente con respecto a 2010. Sólo cuatro atuneros -'Albatun Dos', perteneciente a Albacora; 'Felipe Ruano', de Pevasa; 'Draco', propiedad de Petusa; y 'Alakrana', de Echebastar Fleet- han sido objeto de intentos de secuestro por parte de las bandas piratas. La primera de las persecuciones tuvo lugar el 6 de enero, mientras que las dos siguientes se registraron el 1 y 22 de marzo, respectivamente. Los últimos asedios han tenido el mismo protagonista; el 'Alakrana', en concreto, el 18 octubre y el 23 de este mes. La cifra dista mucho de los 22 buques perseguidos por piratas la pasada campaña, algunos de ellos hasta en tres ocasiones, como en el caso de la nave auxiliar 'Ortube Berria', de Albacora.

Armamento pesado

«Llevar armas a bordo, sin duda, nos trasmite más seguridad y fiabilidad, pero el riesgo sigue presente», señalaban ayer mismo desde un barco de otra compañía con sede en Bermeo. La flota atunera congeladora continúa mientras tanto a la espera de embarcar el armamento pesado que el Gobierno de la República de Seychelles ha autorizado a llevar a los pesqueros españoles para hacer frente a los ataques. «Falta que las autoridades den el visto bueno al protocolo de actuación que les envió el Ministerio de Defensa español, en el que se detallan las condiciones para el traslado de las armas y el manejo del material de guerra», explicaron fuentes del sector.

La Asociación Española de Escoltas (ASES) también cree necesario el empleo de ametralladoras de largo alcance, como el modelo Browing de calibre 12.70 de fabricación norteamericana, «porque las mafias de piratas ya cuentan con armamento equivalente, adquirido en el mercado negro de las repúblicas exsoviéticas», explican.