Los surfistas de los bidegorris

El auge del monopatín se topa con una normativa municipal que no desarrolla su uso. Patinadores de todos los tipos, corredores y hasta 'segways' comparten espacio con los ciclistas

LIDE AGUIRRESAN SEBASTIÁN.
Pista multiusos. Un joven se desplaza en patinete por el carril bici que recorre el paseo de La Zurriola. ::                             FOTOS: NAGORE IRAOLA/
Pista multiusos. Un joven se desplaza en patinete por el carril bici que recorre el paseo de La Zurriola. :: FOTOS: NAGORE IRAOLA

Se deslizan por los bidegorris, casi nadie sabe bien si pueden o no circular por ellos y la normativa municipal que regula el uso de las vías ciclistas pasa de puntillas sobre su existencia. Pero están ahí y se desplazan por toda la ciudad en monopatines de todos los estilos -los hay hasta motorizados-. Junto a ellos, los patinadores, circulan otros usuarios que también pertenecen al limbo de la ley, como los corredores y aquellos que pasean sobre 'segways', unos paseantes sobre patines a motor que proliferan sobre todo en verano.

Todos ellos comparten carril con las bicicletas. Ellos, los autorizados, los ciclistas, no dicen mucho sobre el tema. En general, los consultados apuntan que estos usuarios «no les molestan. ¿Por dónde deberían ir si no?», se preguntan. Aunque alguno que otro tiene sus reticencias con los corredores, «cuando van por mitad de carril a velocidad de trote -que es menor que la de los ciclistas- y no se orillan». Aún y todo señalan que la convivencia en los bidegorris es «pacífica». Y establecen una diferencia de bando con los peatones. «En las aceras es donde surgen la mayoría de los problemas», señalan.

Pero, ¿pueden los patinadores circular por los bidegorris? Según la Ordenanza de circulación de peatones y vehículos, no podrían. Pero la norma puede dar lugar a dudas. Diferencia entre patines y monopatines y, mientras un artículo establece claramente que las vías ciclistas sólo las pueden utilizar las bicicletas y los que lleven patines adaptados a los pies (artículo 47 ), excluyendo los monopatines y similares, otro establece que «para uso deportivo los monopatines deberán utilizarse en los espacios habilitados expresamente para ello (artículo 27)».

El uso deportivo está por tanto regulado, pero no se contempla otro tipo de uso. «¿Y qué pasa si se utilizan los monopatines para desplazamientos y no para uso lúdico ni deportivo? ¿Podrían entonces circular por carriles bici en ese caso? ¿Se considera el bidegorri una instalación deportiva?». Son algunas de las preguntas que se hacían este verano los usuarios de los bidegorris.

Lo cierto es que, aunque el desplazamiento en patinete no viene recogido en la normativa, tampoco se mencionan otros medios de transporte más novedosos, como los patines con motor, por ejemplo, con poco éxito en esta ciudad pero despuntando al otro lado del Atlántico. Sin olvidarnos de las 'segway', que alcanzan los 20 kilómetros por hora y que tienen un permiso especial para circular, según informan desde Segway San Sebastián Tours.

Más patinadores

Cada vez son más los ciudadanos que han sacado los patinetes de la esfera lúdica y deportiva y tiran de ellos para desplazarse por la ciudad. Se ha visto sobre todo durante los meses de sol y calor. Todos los días jóvenes y no tan jóvenes se desplazaban sobre 'longboards', unas tablas inspiradas en las que se usan para hacer surf pero más pequeñas, adaptadas a la calle, muy estables, rápidas, con ruedas blandas que no meten ruido, a diferencia de lo que ocurre con los clásicos monopatines. Junto a ellos, era habitual ver a familias enteras con niños que ruedan sobre los patinetes con mangos, unos aparatos que los comercios deportivos afirman que se venden como churros desde hace dos años.

Por lo general, estos usuarios suelen circular a una velocidad moderada, y desde la Guardia Municipal explican que a veces no saben «qué hacer qué hacer con estos usuarios», que existe «confusión». «Cada vez hay más tipos de aparatos en el mercado así que se atiende al sentido común, a si la circulación del usuario es peligrosa para el resto de usuarios de la vía».

«Según qué policía te toque te puedes llevarás una multa o no», critica en cambio Tomás Argüelles, que se desplaza a su trabajo sobre un 'longboard' casi cada día. «Circulaba por un bidegorri en Amara, y un policía municipal me dejó continuar mi trayecto, pero a pocos metros otro me puso una multa de 50 euros. Yo entiendo que por la carretera o por la acera no se pueda circular, pero en el bidegorri la relación con los ciclistas es buena. No nos molestamos aunque vayamos casi siempre a menos velocidad que ellos», indica. Aún así, reconoce que, pese a desplazarse diariamente sobre cuatro ruedas no ha tenido más problemas.

En los últimos dos años los monopatines han empezado a proliferar de forma «espectacular», según observan las firmas de material deportivo. «Hay un aumento de venta de monopatines bastante acusada», confirman en una conocida firma de San Sebastián. «Ahora gusta mucho el 'longboard', más grande que el patín clásico, más estable, que no cansa tanto, y que tiene las ruedas más blandas que los 'sanchesquis' y parece que molestan menos acústicamente». Un paseo por Sagüés confirma la proliferación de este tipo de patín. «Los que andamos en patinete no consideramos a los que andan en 'longskates' patinadores propiamente dichos», señalan en otra tienda del sector, «lo que hacen está más relacionado con el surf que con el patín». Lo que sí que parece es que los patinadores, unos y otros, han salido de los parques destinados específicamente para ellos y que utilizan las tablas para desplazarse. «Por la acera nos multan, por la carretera también. Si no vamos por los bidegorris, ¿dejamos en casa el patinete?», se pregunta el patinador Eneko Ruiz.

¿Y molestan? Arantza Ezeiza y Ane Miralles, ambas en bicicleta por el bidegorri a la altura de la escultura de Oteiza ubicada en el Paseo Nuevo responden con un contundente «no». La convivencia es «normal». Sólo molestan los «peatones despistados, los turistas despistados y los niños despistados». También los triciclos, «que los hay».

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