López quiere trazar al unísono con Rajoy y el PNV el final de ETA

El lehendakari perfila una 'hoja de ruta' para coordinarla con el futuro presidente y el líder jeltzale, respetando las competencias de cada gobierno

JORGE SAINZ JORDISAINZ@DIARIOVASCO.COMSAN SEBASTIÁN.
López quiere trazar al unísono con Rajoy y el PNV el final de ETA

«El mayor enemigo del acuerdo es aquél que quiere ir por delante del resto». Bajo esta máxima pretende afrontar el Gobierno Vasco la gestión del camino abierto en Euskadi tras el final de la violencia. El Ejecutivo del PSE-EE busca recorrer «al unísono» con el nuevo Gobierno central del PP la senda hacia la consolidación definitiva de la paz. El gabinete de Patxi López aspira a inaugurar una nueva etapa de la mano de Mariano Rajoy, una vez anunciado el cese definitivo del terrorismo, en la que la política de pacificación «no se convierta en arma arrojadiza» y se gestione desde «la lealtad» institucional. Una visión de conjunto a la que el dirigente socialista quiere sumar también al PNV, según fuentes autorizadas del Gobierno Vasco.

El lehendakari tiene pendiente una reunión con Rajoy, que todavía no tiene fecha pero que se producirá después de que el nuevo líder del Ejecutivo central sea investido el próximo día 21. Una vez que se siente con el nuevo inquilino de La Moncloa, López activará los pasos que pretende dar para liderar en Euskadi el camino hacia la consolidación de la paz, dentro de una estrategia que ya ha dibujado en su cabeza. El mandatario vasco tiene claro que la coordinación debe ser máxima, y desde el respeto a las competencias que corresponden a cada institución.

La posibilidad de colaboración interinstitucional se ha visto reforzada esta semana por la intención de Rajoy, adelantada el jueves por este periódico, de contar con PSOE y PNV para garantizar que el final del terrorismo sea irreversible. Una posición bien recibida en Lakua y que abre puertas al consenso, señalan desde Lehendakaritza.

«Triunfo compartido»

El Gobierno Vasco y los socialistas parten de la base de que el final de ETA es «un triunfo compartido con el PP, el PNV y el resto de partidos», y supone una «derrota de la organización terrorista». Por tanto, el lehendakari no quiere dar pasos unilaterales, sino trabajar codo con codo con sus socios populares, pese a que en algunas cuestiones puedan discrepar. No obstante, los socialistas confían en que no existan problemas con el partido de Antonio Basagoiti y en acabar la legislatura de la mano en este tema. «Han anunciado que van a ser flexibles y de hecho ya lo están siendo», analizan desde Ajuria Enea. En el caso del PNV, el PSE-EE augura que querrá «marcar perfil propio» en las demandas en favor de los presos, pero confía en su responsabilidad.

Como principal institución de Euskadi, el Gobierno Vasco está decidido a liderar la construcción del día después del final del terrorismo, pero manteniendo un objetivo claro: «contrarrestar las ofensivas de la izquierda abertzale, que intenta que lo que es una derrota de ETA pase a ser un triunfo de Batasuna sin reconocer el daño causado», advierte el gabinete de López.

En todo caso, el camino hacia la pacificación y normalización se halla ahora en una situación de 'impasse'. Está a la espera de que se conforme el nuevo Gobierno y se calme la situación económica y financiera de Europa, que ocupa estos días los desvelos del futuro presidente. López también aguarda a conocer los nombres de los futuros ministros del Interior y Justicia, destinados a jugar un papel principal en la gestión de los denominados aspectos 'técnicos' del proceso.

La 'hoja de ruta' del Ejecutivo autonómico incidirá en tres frentes, dentro de una estrategia que deberá definir los momentos en que se hinca el diente a cada cuestión. El primer aspecto, y el más importante para el gabinete de López, es el «político-social» o la construcción de la convivencia futura en Euskadi. En los otros dos frentes, el Ejecutivo vasco no tiene competencia pero confía en actuar de forma consensuada con el nuevo inquilino de La Moncloa. La cuestión penitenciaria es uno de ellos. Aquí, la labor del Gobierno Vasco se está centrando en promover los acercamientos de presos de ETA a cárceles vascas. Así se lo pidió hace dos semanas López a Rajoy en su primera conversación telefónica tras las elecciones generales. En lo referido a los beneficios penitenciarios, progresiones de grado o libertades condicionales, es la Justicia quien tiene la supervisión.

Nuevo contexto judicial

El tercer apartado sería el judicial, tanto lo relacionado con los presos (abolición de la doctrina Parot o la vuelta de los miembros de ETA huidos) como con la legalización de Sortu, el nuevo partido de la izquierda abertzale ilegalizada. El Gobierno Vasco recuerda que el Judicial es un poder autónomo dentro del Estado. Por tanto, el margen de maniobra del Ejecutivo de Vitoria se limitará a sugerir que los jueces puedan tener en cuenta el nuevo contexto político sin violencia o sepan leer las circunstancias que lo rodean. Una filosofía que el equipo de López cree, en esta línea, que podría ser aplicable al caso del exportavoz de Batasuna Arnaldo Otegi, actualmente preso y pendiente de su recurso ante el Tribunal Supremo. En cualquier caso, el Gobierno Vasco no quiere precipitarse y aboga por actuar con calma y paciencia, recordando que la verdadera pelota está en el tejado de la izquierda abertzale, insisten los medios consultados.