Precauciones para correr

ENRIQUE PÉREZ DE AYALAJEFE DEL SERVICIO DE MEDICINA DEPORTIVA DE POLICLÍNICA GIPUZKOA
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                             ALFONSO BERRIDI/
:: ALFONSO BERRIDI

Hace unas semanas que se celebró en Gipuzkoa la que es quizás una de las carreras de 20 kilómetros con más impacto a nivel mundial: la Behobia-San Sebastián. Haciendo un análisis de la última carrera en la que participaron alrededor de 25.000 personas, según los datos publicados, los servicios sanitarios tuvieron que atender en torno a 400 corredores. 40 de ellos fueron derivados a urgencias hospitalarias, algunos de los cuales, como es sabido, fueron ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos.

Para evitar que suceda este alto número de incidentes, son cada vez más los países que exigen a los participantes en este tipo de pruebas deportivas un certificado médico en el que se especifique que el corredor no tiene ninguna contraindicación médica para la realización de la carrera. Sin ir más lejos, este reconocimiento médico previo ya se exige en Francia, náda más que a un kilómetro de la salida de la Behobia-San Sebastián.

En una carrera de este tipo interaccionan tres factores clave: el corredor, el recorrido y la meteorología. El corredor pone en acción de manera intensa durante los meses precedentes todas las funciones del organismo, ya que va a correr a una intensidad de un 80 a 95% de su frecuencia cardiaca máxima durante muchos minutos a lo largo de la prueba. El atleta deberá tener un peso y un porcentaje de grasa adecuados, haberse alimentado de forma correcta y equilibrada -sobre todo, los días previos- y haber ingerido líquidos apropiadamente.

Durante los entrenamientos y la carrera, el aparato locomotor -músculos y tendones- se somete a un esfuerzo repetitivo intenso. El sistema cardiovascular, no debe tener alteraciones y debe estar preparado para bombear sangre sin problemas; ya que de lo contrario, se pone en riesgo la salud del deportista. El atleta deberá saber en qué parámetros analíticos sanguíneos está en los meses previos y deberá tener claro cuál es el objetivo realista que puede alcanzar y a qué intensidad hacerlo.

Por otro lado, el recorrido es uno de los factores que determinarán la dificultad de una prueba y las necesidades de preparación. En el caso de la Behobia-San Sebastián es muy exigente. Dos cuestas pronunciadas van a castigar las piernas y el nivel de resistencia, que está íntimamente ligado al sistema de transporte del oxígeno realizado por el corazón y vasos sanguíneos. Un recorrido aproximado de medio maratón requiere de un estudio exhaustivo y que el corredor se adapte al terreno, evitando que éste le domine.

Durante este tipo de carreras, la meteorología siempre es importante, si bien en el caso de la última competición pasado fue absolutamente determinante. La conjunción de las altas temperaturas, el elevado grado de humedad, el viento sur y la salida a una hora tardía -hasta dos semanas antes de la prueba vivíamos una hora adelantados-, propició que se produjeran numerosos casos de deshidratación. Y es que la hidratación es un aspecto crítico que debió ser el objetivo primero de la organización y de los corredores.

El inusitado balance de incidentes fue fruto de la unión de las circunstancias descritas e hizo que la deshidratación afectara de manera exponencial a los corredores menos preparados o a aquellos que no habían bebido suficiente, por las circunstancias que fuesen.

Durante una carrera a doce kilómetros por hora -5 minutos por kilómetro-, la cantidad de calor liberada por el organismo es de cerca de 15 calorías por minuto. La temperatura corporal alcanzaría valores muy superiores al máximo fisiológico de 40-41 grados centígrados en un tiempo muy breve, si no intervinieran los mecanismos de regulación de la temperatura, como el sudor.

En el ejercicio prolongado y con temperatura ambiente de moderada a calurosa, el mecanismo termorregulador más importante es el que implica a los dos millones de glándulas sudoríparas diseminadas por casi toda la superficie cutánea. La pérdida de líquidos provoca el aumento proporcional de la concentración de glóbulos rojos y, por tanto, un incremento de la viscosidad de la sangre. A esto le sigue una reducción del flujo de sangre al músculo, con todas las desventajas que ello comporta, además de un aumento de la frecuencia cardiaca. De ahí que sea vital la hidratación antes, durante y después de la prueba deportiva.

Por ello, de cara a las próximas ediciones de esta popular carrera, quisiera animar a todos los corredores a tener en cuenta todos estos factores que afectan directamente a su rendimiento y salud y a la organización a exigir los certificados médicos que avalen el buen estado para la prueba de los participantes.