25 años promoviendo la competitividad de las empresas vascas

Ideko-IK4 celebra un cuarto de siglo de vida con el objetivo de seguir haciendo que la industria vasca figure entre las más innovadoras a nivel mundial. El centro tecnológico de Elgoibar vinculado a la máquina-herramienta ha evolucionado desde su papel inicial como proveedor de tecnología hasta convertirse en un asesor integral en I+D+i

MIGUEL ANGEL MATA MMATA@DIARIOVASCO.COMSAN SEBASTIÁN.
El director de Ideko-IK4, Ramón Uribe-Echeberria, en la sede del centro en Elgoibar, ante un panel que recuerda algunos de los sectores que tiran de la industria vasca y el premio internacional recibido en 2008. ::                             ARIZMENDI/
El director de Ideko-IK4, Ramón Uribe-Echeberria, en la sede del centro en Elgoibar, ante un panel que recuerda algunos de los sectores que tiran de la industria vasca y el premio internacional recibido en 2008. :: ARIZMENDI

Es de sobra conocido que Gipuzkoa lidera todas las estadísticas de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) en España. Es, con el 2,41%, la provincia con más inversión en este campo en relación con su PIB (datos de Eustat correspondientes a 2009), superando en más de un punto la media estatal (1,39%) e incluso por encima de la europea (2,01%). Es, de hecho, la única que supera el 2% que podría marcar el punto de inflexión para considerarse en el tren de cabeza comunitario.

Una investigación, además, muy vinculada al sector industrial, lo que ha permitido mantener un tejido industrial innovador y competitivo a nivel internacional que sigue vivo a pesar de las crecientes dificultades que atraviesa en un mundo en crisis con cada vez más competidores globales. Gracias a ello, la industria sigue siendo el sostén de la economía y esto es, según los expertos, lo que explica que Gipuzkoa haya sido el territorio que menos puestos de trabajo ha destruido durante los más de tres años de crisis, lo que le permite mantener, junto a Álava, la tasa de paro más baja del Estado.

Esta situación privilegiada no es fruto de la casualidad. Detrás está el trabajo constante de todo un entramado de empresas, instituciones y agentes científico-tecnológicos que luchan a diario por mantener vivo el tejido industrial, haciendo frente a la competencia de los países emergentes con productos 'made in Euskadi' más innovadores y más avanzados.

Entre estos actores clave destacan los centros tecnológicos, sin los cuales no se entendería el salto de calidad y la diversificación experimentados por la industria guipuzcoana y vasca en los últimos años.

Uno de ellos está de celebración este año. Ideko, especializado en la I+D+i en tecnologías de fabricación y producción industrial, cumple 25 años. Nacido en 1986 al abrigo del Grupo Danobat y, como tal, estrechamente ligado al sector de máquina-herramienta -uno de los más enraizados en Gipuzkoa- ha sido a la vez testigo y protagonista de la mejora continua experimentada por este sector en el territorio.

Integrado en el Grupo Mondragón, este centro está detrás de muchos de los éxitos industriales del entramado cooperativo. Surgido con la vocación de coordinar y planificar la política tecnológica de las empresas vascas de máquina-herramienta, Ideko ha sabido evolucionar a la par que el sector al que sirve. No solo en el plano tecnológico, sino también en su propia esencia.

De unos inicios en los que el centro se configuró como un proveedor de tecnología para las empresas, con la misión de captar tecnologías existentes en los países más avanzados para aplicarlas en la industria vasca, pronto pasó a idear y desarrollar sus propias tecnologías. Un salto cualitativo trascendental que permitió a sus empresas clientes no solo equipararse con sus competidores más avanzados, sino diferenciarse de ellos y tomarles la delantera.

La evolución no quedó ahí. En un mundo en constante cambio, las empresas ya no se conforman con que se les suministre la tecnología que les permite fabricar más y mejores productos de forma más rápida, económica y segura. Eso se da por hecho en un centro tecnológico. Las compañías necesitan nuevas ideas y soluciones que les permitan ganar competitividad, ampliar mercados y diversificarse hacia nuevos negocios o sectores. Y eso obliga a los centros tecnológicos como Ideko a ser proactivos, tomar la iniciativa y a ser ellos los que por sí mismos identifiquen nuevas necesidades y oportunidades para sus clientes. Es lo que hoy se conoce como 'inteligencia competitiva', un área en la que Ideko se ha destacado en los últimos años y cuyo modelo ha exportado al conjunto de la Corporación Mondagón.

Esa labor de asesoría en innovación recae en el departamento de Innovación Estratégica, una de las ocho áreas en las que se estructura el organigrama de Ideko. Las otras siete son Gestión de la Producción, Diseño Mecánico, Software Inteligente, Dinámica y Control, y las incorporadas recientemente Inspección y Medida, Micro y Ultraprecisión, y Nuevos Procesos.

Un túnel en un pelo

Un paseo por los laboratorios y bancos de pruebas de Ideko permite ver cosas sorprendentes para los no iniciados como una máquina de ultraprecisión capaz de agujerear longitudinalmente una superficie tan fina como un pelo, haciendo de este modo un 'túnel' en su interior.

Logros como este son consecuencia del esfuerzo investigador e inversor realizado en los últimos años. Su director gerente, Ramón Uribe-Echeberria, destaca que Ideko ha vivido un crecimiento muy importante en la última década, en la que el centro tecnológico ha experimentado su «tirón definitivo». Desde 2003, Ideko ha invertido más de 8,4 millones de euros en instalaciones y equipos. Las más destacadas son un segundo edificio inaugurado en 2007 con el que Ideko ha duplicado su capacidad investigadora, las tres nuevas líneas de investigación antes señaladas, y los laboratorios de sistemas de medida y el de bancos de ensayo de componentes.

El crecimiento sostenido registrado en este tiempo permite a Ideko encarar el futuro con optimismo. El centro ha consolidado un nivel de ingresos superior a ocho millones de euros anuales, de los que más del 60% proceden de las empresas, y que mantiene una tendencia alcista a pesar de la crisis. La plantilla actual está formada por 110 personas, de las que 17 son doctores y 11 doctorandos. El centro ha tomado parte en sus 25 años de vida en más de 40 proyectos internacionales de investigación. En estos momentos participa en 10, de los que lidera cinco. Tiene reconocidas 13 patentes activas.

De cara al futuro, su responsable se marca como retos la automatización de los procesos productivos con materiales compuestos, como la fibra de carbono, seguir impulsando la competitividad de la industria vasca tradicional a través de la innovación, y ayudar a las empresas vascas a diversificar aprovechando sus capacidades para adentrarse en sectores emergentes como la salud o la bioingeniería.