«En veinte años podemos tener fábricas de órganos»

Rafael Matesanz ha sobrevivido a once ministros y colocado a España como líder mundial de donaciones. Su ONT está detrás de la gesta titánica protagonizada esta semana: 94 trasplantes de órganos en 72 horas

ARTURO CHECA
El doctor Rafael Matesanz, presidente de la Organización Nacional de Trasplantes. Sus manos de cirujano han salvado muchas vidas. ::
                             ELVIRA MEGÍAS/
El doctor Rafael Matesanz, presidente de la Organización Nacional de Trasplantes. Sus manos de cirujano han salvado muchas vidas. :: ELVIRA MEGÍAS

Charlar con Rafael Matesanz sirve para dos cosas: para confirmar que en el mundo de los trasplantes no hay horarios ni días festivos y para constatar que, como dicen sus íntimos, de no haberse dedicado a la medicina, el doctor Matesanz habría sido periodista. Al director de la Organización Nacional de Trasplantes no le importa estar de puente en Florencia pasando unos días con su mujer. Atiende cuando apenas ha amanecido en la ciudad de los Médici y haciendo gala de tanta amabilidad como salud derrocha el sistema nacional de trasplantes. Salud de hierro. Desde 1992, España es líder mundial en número de trasplantes y donantes. En los últimos veinte años, 30.000 familias han cedido los órganos de sus seres queridos, que han servido para prolongar la vida de otras 70.000 personas. Y jamás en la historia se había logrado el hito de esta semana: 94 trasplantes en tres días, con 42 hospitales involucrados, 1.000 profesionales volcados para salvar vidas y los desvelos de una decena de aeropuertos para ganar la carrera a la fecha de caducidad de los órganos. Las cuatro horas de caducidad que tiene un corazón o un pulmón tras ser extraído del donante no deja margen para el error.

- Tenemos el doble de tasa de trasplantes que Europa. ¿Somos el doble de solidarios?

- A uno le gustaría creerlo. Pero la base es la organización y la profesionalidad de los sanitarios. Un dato lo prueba. Cuando a los españoles se les pregunta en la calle si donarían sus órganos, un 56% dice sí. Es la media de Europa, lejos del 80% de países como Suecia o Finlandia. Y en donaciones de sangre también estamos en la media europea. Pero cuando se hace la pregunta junto a la cama en la que ha fallecido un familiar, el sí a donar sube al 85% en España. Eso quiere decir que la forma de plantear las cosas y el sistema es muy importante. No somos ni más ni menos generosos que alemanes, italianos o franceses.

- Si fuéramos tan punteros en la lucha contra la crisis habríamos salido hace tiempo...

- Sí, la verdad es que se puede extrapolar. En pocos sectores hay tal coordinación entre autonomías. Es una demostración de que si las regiones y el Gobierno central van de la mano, la cosa funciona. Cuando se trabaja, las cosas salen bien en cualquier sitio.

-¿Esa crisis también hace peligrar los trasplantes?

-Es obvio que los trasplantes no son ni pueden ser una isla. El sistema sanitario va a sufrir, pero es sólido y va a aguantar las embestidas. Se trata de adaptarse, como ya ha ocurrido con otras situaciones. En los 80, los trasplantes de víctimas de accidentes de tráfico suponían la mitad del total. Hoy apenas son un 4%. Y la población ha envejecido. En los 70 se creía imposible que una persona de más de 50 años fuera donante. Hoy se hacen trasplantes entre personas de 80 y 90 años.

Matesanz saca pecho con su 'niña'. «La ONT es la única 'marca' española, junto a Zara, reconocida en los cinco continentes». Líderes en generosidad gracias, entre otros, a los 325 'ángeles' que este año han donado un órgano en vida. 300 riñones (¿sabían que un riñón pierde un 1% de su funcionalidad al año a partir de los 35?) y 25 hígados. Como el 'ángel' Francisco Moreno, el abuelo de Sevilla que ha conseguido que su nieto Kevin vuelva a sonreír. Hace quince días le regaló un riñón.

Los 'samaritanos'

- ¿Qué trasplante le ha marcado más en su carrera?

- No olvidaré hitos como el primer trasplante de cara o de piernas. Pero no hay nada más emotivo que los trasplantes infantiles. Ver cómo se le devuelve la vida y la posibilidad de seguir creciendo a un niño no tiene precio ni comparación.

El director de la ONT no se olvida de los 'buenos samaritanos', los ciudadanos anónimos que ofrecen un órgano no vital para que le sea trasplantado a quién más lo necesite. «Es un gesto de generosidad de una enorme importancia cualitativa». Más un símbolo que una realidad. De los 80 'samaritanos' que este año han ofrecido sus órganos, solo uno ha podido cumplir su misión; otros dos más pueden cuajar en lo que queda de año. Las exigencias sanitarias son enormes. La más mínima hipertensión da al traste con el trasplante.

- ¿El futuro es la creación artificial de órganos?

- Sin duda. Ya ha habido algo, como la creación y trasplante de una traquea, vejigas, intestinos... El futuro es intentar fabricar corazones, hígados o riñones con células madre. La panacea total para los trasplantes serían las fábricas de órganos, sin rechazo ni necesidad de medicación inmunodepresora. Podemos llegar a tenerlos dentro de veinte años, que es el plazo que los expertos dan para algo que se ha empezado a investigar hace relativamente poco.

-¿Se trasplantará algún día un cerebro?

-No lo veo conceptualmente posible. En el cerebro es donde radica la vida. Los trasplantes son posibles porque se produce la muerte cerebral y los órganos se mantienen porque el corazón late. Un trasplante de cerebro sería como trasplantar el cuerpo entero de una persona a otro cerebro.

El doctor Matesanz, cabeza visible de una organización responsable de gestas increíbles, se convierte en su vida diaria en un hombre tranquilo. Se confiesa «poco social», enemigo declarado de los 'saraos' y amante de relajarse en su casa. «Soy tremendamente tímido». Agarra un libro en cuanto tiene un rato libre (escasos). O se sienta a ver la tele con su esposa Victoria (también médico) y deja volar la mente con una serie como 'Perdidos'. Madridista acérrimo (fue socio), no se pierde un buen partido de fútbol. De joven empuñó algún pitillo. Hoy predica con el ejemplo. Vida sana y una hora diaria de caminata hasta su trabajo.

- Alguien como usted, tan en contacto diario con la vida y la muerte, ¿cree que hay vida más allá de la muerte?

- (Silencio) Bufff, es complicado. (Ríe) Tiendo a creer que sí, pero es algo que uno intenta no racionalizar porque la mente no lo entiende. En función de las cosas que aprendes en tu vida, como la religión, tiendes a pensar que sí, pero prefiero no pensar en ello. ¡Lo que está claro es que no tiene nada que ver con el cuerpo! (risas).

- Hay gente que no se hace donante porque cree que los médicos no harán muchos esfuerzos por salvarles...

- Eso es una leyenda urbana (Ríe). La gente tiende a creérsela de manera irreflexiva. No tiene sentido porque el equipo de trasplantes es totalmente distinto del que trata al paciente. Es una leyenda urbana como tantas otras.

- Si mañana yo quedara en muerte cerebral (cruzo los dedos), ¿qué le diría a mi familia para que donara mis órganos?

- Primero, explicarle que una persona a la que todavía le late el corazón y respira por el respirador, está realmente muerta. Es difícil de entender y aquí hay muchas negativas. Luego se establece lo que los expertos llaman 'relación de ayuda'. No se piden los órganos directamente y de manera intempestiva como en las películas. Se habla con la familia, explicando los beneficios de la donación, se empatiza, y al final es la propia familia la que a menudo propone donar los órganos. Es un momento muy desagradable, para la familia y para los médicos. A nosotros nos gusta salvar vidas, que es para lo que nos entrenan. Tienes una sensación de derrota que te empuja a dar el pésame y ya está. En lugar de eso, lo que te toca es intentar que opten por donar... y salvar vidas.

Decir ONT es decir Rafael Matesanz. Él fundó la organización en 1989 y solo ha abandonado su dirección entre 2001 y 2004. Ha 'sobrevivido' a una decena de ministros («el próximo será el 12», puntualiza entre risas) y tiene sensaciones agridulces de su relación con el Gobierno.

-¿El mejor y el peor ministro?

- Sin duda, las mejores han sido Trinidad Jiménez y Ana Pastor. También José Manuel Beccaria. ¿Los peores? Celia Villalobos y... este... ¡se me ha olvidado hasta el nombre! Bernat Soria. Fueron nefastos con la ONT y conmigo.