«Rajoy tiene un perfil menos excluyente que Aznar y esperamos que su mayoría absoluta sea más abierta»

Augura coincidencias lógicas con Amaiur en la cuestión identitaria pero «primero tendrán que definir a qué van»

AMAIA CHICO ACHICO@DIARIOVASCO.COMSAN SEBASTIÁN.
Erkoreka volverá a encabezar cuatro años más el grupo del PNV en el Congreso de los Diputados. ::                             MITXEL ATRIO/
Erkoreka volverá a encabezar cuatro años más el grupo del PNV en el Congreso de los Diputados. :: MITXEL ATRIO

Josu Erkoreka no ha deshecho la maleta para volver a Madrid. Se pone de nuevo al frente del PNV en el Congreso con la expectativa de conocer si la mayoría absoluta de Rajoy es más «abierta y receptiva» que la de Aznar y puede llegar a acuerdos con él. De Amaiur, espera que «defina» su papel para ver si es posible alguna colaboración.

- Comienza la décima legislatura en el Congreso. ¿Una previsión?

- Va a ser la legislatura de la novedad. Las mayorías son distintas, la intensidad de la mayoría también, y hay muchos retos encima de la mesa que ni podíamos imaginar hace cuatro años que, sin embargo, han aflorado y están esperando a que les hinquemos el diente.

- ¿Cómo se va a posicionar el PNV ante esa mayoría absoluta del PP?

- Todo depende de los perfiles que adopte esa mayoría absoluta. Hay mayorías que creen en la pluralidad y, aunque no sea numéricamente necesario, dan juego a la pluralidad, son receptivas, abiertas, atienden e incluyen. Y hay mayorías absolutas netamente impositivas. En este momento no hay manera de saber por cuál de las rutas va a caminar el Gobierno de Rajoy. Pero espero que no siga la experiencia de la de Aznar, que obedeció más al segundo esquema, porque personalmente creo que Rajoy tiene un perfil distinto, es menos dogmático, menos excluyente y tiene ante sí unos desafíos de tal envergadura que, o asume que no puede afrontarlos desde la soledad o estará abocado al fracaso.

- ¿Esperan, como con el anterior gobierno, que les llame habitualmente para alcanzar acuerdos?

- Estoy haciendo una declaración de principios. Espero que llame, que llame a los grupos, no solo a nosotros. Que sea abierto y que no se encierre en la mayoría absoluta pensando que por controlar las dos Cámaras ya lo tiene todo resuelto. En absoluto. Hemos visto en Europa ejemplos de gobiernos que contaban con una mayoría amplísima y la crisis se los ha llevado por delante.

- Urkullu ya ha propuesto un «gran pacto» en materia económica, ¿va dirigido solo al PP?

- No es una novedad. Lo viene formulando durante la segunda mitad de la pasada legislatura, aunque no ha encontrado receptividad en los destinatarios del mensaje. Y ahora que la situación no mejora sino empeora, es más necesario, urgente, y justificado. El principal destinatario es el presidente del Gobierno, pero no en exclusiva. Es un mensaje que quiere hacer reflexionar y plantear un debate en torno a la necesidad de aunar fuerzas para ser capaces de establecer un denominador común que nos haga más fuertes para afrontar los desafíos inmensos de la crisis, que requieren concentración de fuerzas y mucha determinación.

- La reforma laboral que pergeña Rajoy se prevé como uno de los primeros debates en la Cámara, ¿prevé acuerdo en esa materia?

- Habrá que ver exactamente qué es lo que plantea. Nosotros hacemos una apuesta por la estabilidad en el empleo, pero al mismo tiempo dotar a las empresas, fundamentalmente a las pymes, de las herramientas de flexibilidad interna necesarias para ir acomodándose a las demandas del mercado.

- Puede resultar cuando menos chocante que su grupo brinde apoyo al PP tras habérselo dado al PSOE.

- El apoyo dependerá del contenido de las iniciativas que presente el PP y de la similitud que tenga con las que apoyamos del PSOE. También puede resultar chocante que el PP apoyara, expresa o implícitamente, entre el 80 y el 90% de las medidas anticrisis del Gobierno socialista, porque fue así aunque formulara un discurso estridente.

- Así que no augura una política muy distinta.

- Es que el margen que nos dejan los parámetros europeos para diseñar políticas económicas propias no es muy amplio que se diga.

- Una de las novedades en el Congreso es la presencia de Amaiur. ¿Van a recoger el guante que les han lanzado para trabajar juntos en favor del derecho a decidir y la soberanía?

- No sé si la expresión correcta es recoger el guante, porque quienes hace años estamos allá somos nosotros. Los que se incorporan sorpresivamente después de años criticando con los epítetos más negativos a quienes participábamos en las instituciones centrales del Estado han dado una ciaboga de 180 grados. No sé si corresponde a ellos la iniciativa de lanzar el guante. Primero tendrán que definir exactamente a qué van.

- ¿Pero ve posible la colaboración?

- Eso no es algo nuevo, la sintonía entre partidos de carácter nacionalista cuando se plantean cuestiones que afectan a las realidades o a los derechos de las naciones sin Estado es una realidad, no es algo nuevo que vaya a traer Amaiur. Es, lo que en nuestro grupo llamamos, la frontera nacional que define el panel de votaciones con PSOE, PP, Rosa Díez y alguno más de obediencia española rigurosa, por un lado. Y al otro lado, los que reivindicamos otros reconocimientos nacionales. Esa frontera se ha producido en todas las legislaturas. Y ahora no va a dejar de existir, mucho menos entre nacionalistas vascos que tienen algunas reivindicaciones compartidas. En lo que no tenemos que incurrir es en el entusiasmo del neófito, en pensar que ahora llego yo y va a ser todo diferente.

- ¿Qué grado de compatibilidad ve entre su proyecto soberanista y el de Amaiur?

- El de Amaiur no lo conozco. Sé que han dicho que van a reivindicar los derechos nacionales de Euskal Herria, algo que venimos haciendo desde tiempos inveterados. Hemos acreditado durante una larga trayectoria que el centro de gravedad de nuestra actividad política es Euskadi, que nuestra estrategia parlamentaria arranca de Euskadi y tiene a Euskadi como objetivo, y que a la hora de defenderla prestamos atención tanto a la reivindicación de los derechos nacionales como a las urgencias y necesidades cotidianas de la sociedad vasca. Tenemos horizonte pero también tenemos suelo sobre el que pisar. Planteamos la defensa de los intereses de Euskadi en términos integrales. De lo que vaya a hacer Amaiur, ellos dirán, pero no creo que estén en esta sintonía, más bien da la impresión de que el día a día no va con ellos.

- El nuevo estatus político es uno de los tres ejes del PNV, pero no el más urgente. ¿Intentarán primero completar las transferencias pendientes?

- Nunca dejaremos de reclamar las transferencias pendientes. El Estatuto está por completar, y no tenemos ninguna esperanza de que la reclamación la vaya a formular el Gobierno Vasco. Con respecto al nuevo estatus político, pensamos en un procedimiento que habría de arrancar de las instituciones vascas, aunque luego tenga que seguir un procedimiento que contemple la intervención de las instituciones centrales del Estado, y finalmente un refrendo social en Euskadi. Por eso, inevitablemente, en lo que se refiere al tempus madrileño tiene que moderar su ritmo porque a nadie se le ocurre que de este Parlamento Vasco vaya a salir una iniciativa de este tipo. Probablemente tendrá que ser después de las elecciones autonómicas.

- En lo que sí urgen al nuevo Gobierno del PP es en los «movimientos» para consolidar la pacificación. ¿Se lo han trasladado ya?

- Se los estamos pidiendo, aunque no ha habido reuniones oficiales. Hay medidas que tienen urgencia, como el desmantelamiento de la excepcionalidad en relación con el entorno de la izquierda abertzale y de ETA. Seguramente, cuando ETA existía, eso podía tener una justificación pero ahora ha desaparecido. El ejemplo más claro es el de la política penitenciaria. El propio Rubalcaba dijo tras el cese de la actividad armada que esa política tiene que ser radicalmente distinta, y lo primero es renunciar a los componentes de mayor punibilidad, inflexibilidad y más sanción que inspiraba la política que se aplicaba a los reclusos de ETA. Pedimos en primer lugar que se les aplique todos los beneficios penitenciarios que contempla la legislación y se aplican al resto de reclusos. No pedimos privilegios sino que se desactive un plus de punibilidad que se aplicaba a los presos de ETA.

- ¿Cree que la presencia de Amaiur en el Congreso puede favorecer el avance de la normalización?

- Depende de lo que hagan. Un portavoz dijo que iban a 'captar complicidades', y si van a eso se va con una actitud, pero si se va a pegar puñetazos en la mesa se lleva otra completamente distinta. De una u otra, también se obtienen respuestas diferentes. Por eso vamos a ver cómo actúan. Hoy por hoy es un enigma, creo que no lo saben ni ellos.

Recuperar la hegemonía

- Hablamos del PNV. ¿Se ha zanjado la polémica entre Urkullu y los guipuzcoanos?

- Yo lo que entendí al leer al presidente del EBB fue un interés por optimizar los resultados para que el partido recupere la posición hegemónica. Lo preocupante hubiera sido que no se produjera esa posición ambiciosa por parte de un líder político. Para eso están.

- ¿Piensa, como él, que Gipuzkoa debe reconducir su mensaje?

- Los mensajes del partido están siendo objeto de debate ahora, y lo que salga de la asamblea general marcará la ruta inequívoca del partido. Por tanto, no veo que se tengan que producir discrepancias.

- Y en esa ruta, ¿es partidario de dejar la cuestión identitaria, origen de la polémica, en segunda fila?

- Lo que hay que defender a ultranza es el modelo PNV que incorpora el factor identitario como importante pero no como exclusivo. Y que añade a él una concepción social, integradora y una manera de hacer las cosas.

- Salen de nuevo a relucir la pugna por mantener las respectivas cuotas dentro del partido...

- El proceso de renovación siempre es disputado, en todos los partidos. Lo preocupante sería que no lo fuera porque significaría que el partido no tiene vitalidad o que empieza a fenecer.

- No hay discusión sobre que Urkullu seguirá al frente del EBB. ¿Le gustaría también que fuera candidato a lehendakari?

- Es un tema que tiene que decir él. Y una cuestión que no está abierta.

- ¿Le parece un buen candidato?

- Me parece un excelente candidato.

- ¿Mejor que usted, que también suena en las quinielas?

- Sobre mí no me pronuncio.

- ¿Pero se postulará?

- Aquí no se presenta nadie. Ni entro ni salgo. Mi preocupación está en la legislatura que arranca tras el 20-N, y le aseguro que no dedico un segundo a pensar en otros retos u otras posibilidades colaterales.

- ¿Hay alguna opción de que vuelva Ibarretxe?

- Cualquier militante puede ser propuesto bien por la dirección bien por las bases del partido. Con esto creo que le respondo a todo.