La dura historia de los despidos de la OTA

I.M.IRUN.
Durante el Pleno. Trabajadores de la OTA y representantes de ELA se concentraron ante el Ayuntamiento el miércoles. ::
                             F. DE LA HERA/
Durante el Pleno. Trabajadores de la OTA y representantes de ELA se concentraron ante el Ayuntamiento el miércoles. :: F. DE LA HERA

El cierre de la sesión plenaria del miércoles lo puso Javier Zubizarreta, en su nombre y en el de los otros dos trabajadores del servicio de OTA que fueron despedidos durante la pasada huelga. Los despidos fueron declarados improcedentes, pero la empresa adjudicataria, Eyssa, ha mostrado su intención de indemnizarlos antes que readmitirlos. Zubizarreta lleva tantos años en la calle vigilando los estacionamientos de pago que se definía a sí mismo «casi como una parte del mobiliario urbano de la ciudad».

Destacó de su relato, siempre en un tono correcto y cortés hacia los corporativos, el encuentro con el delegado de la zona de Eyssa en el acto de conciliación previo al juicio. «Para readmitirnos, nos proponía una sanción de 20 días de empleo y sueldo». La aceptaron, pero el delegado pidió hablar con el gerente de la empresa, en Madrid. «Vino con una nueva condición: firmar una claúsula de no conflictividad laboral con vigencia de un año. Nos sorprendió, pero aceptamos». Tras otra consulta con Madrid era al sindicato ELA al que se le pedía «no ser maximilista en sus próximas reivindicaciones». Los representantes allí presentes, «estupefactos, nos dijeron que no habría problema». Tercera llamada y cuarta condición, también para ELA: «la firma incondicional del Convenio Provincial. Esa no se pudo cumplir porque se debía tomar en un ámbito que supera a los allí presentes. 'Perfecto, pues pasamos a juicio', nos dijo el delegado de Eyssa». Zubizarreta pidió a los corporativos «la humanidad que no tiene la empresa. Confíamos en ustedes. No nos dejen caer definitivamente».