Voces de víctimas de la dictadura

Iñaki Egaña presenta 'Franquismo en Euskal Herria. La solución final'. El presidente de la Fundación Euskal Memoria ha escrito una crónica sociopolítica del régimen de Franco

ANTTON IPARRAGUIRRESAN SEBASTIÁN.
Usabiaga, Agirre, Larrañaga, Letamendi, Egaña y Etxeberria, en la Casa de la Paz de Aiete. ::
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Usabiaga, Agirre, Larrañaga, Letamendi, Egaña y Etxeberria, en la Casa de la Paz de Aiete. :: USOZ

«Lo que conocemos no es más que una parte. Éste es un punto de partida, hay mucho que hacer todavía». Con estas palabras inició ayer el historiador donostiarra y presidente de Euskal Memoria, Iñaki Egaña, la presentación de su nuevo libro 'Franquismo en Euskal Herria. La solución final', en la Casa de la Paz de Aiete. Lo hizo acompañado por Paco Etxeberria, médico forense y presidente de Aranzadi, y Juan Joxe Agirre, responsable del emblemático y prestigioso archivo de los Benedictinos de Lazkao. A su lado se sentaron, además, tres víctimas de la dictadura cuyas historias se recogen en la obra: Rosa Larrañaga, hija de un fusilado y evacuada de niña a Rusia; Marcelo Usabiaga, maqui encarcelado durante veinte años, y Txomin Letamendi, torturado en la última década del franquismo, y a su vez hijo de un dirigente del PNV exiliado a Venezuela y que tras volver a Euskadi murió en 1950 por las torturas a las que fue sometido.

Egaña agradeció su presencia, al igual que al numeroso público que abarrotó la sala Gandhi, y entre los que había afectados por el franquismo, historiadores y miembros de la fundación. El autor recalcó que el estar en el Palacio de Aiete, lugar de veraneo de Franco, demuestra que «con paciencia y voluntad somos capaces de dar la vuelta a la historia».

El libro supone una crónica sociopolítica del periodo comprendido entre 1936 hasta el inicio de la democracia. En sus casi mil páginas hay más de 1.500 fotografías, testimonios de víctimas, cuyas voces ponen fin a décadas de silencio, documentos inéditos, una base de datos con listas de fusilados y muertos en la Guerra Civil y de adultos y niños exiliados al extranjero, y una exhaustiva cronología con los hechos más relevantes. Se tratan temas como el «programa» del régimen franquista para «regenerar España», el sufrimiento de los 14.000 vascos encarcelados en esos años, la práctica de las torturas, los casos de delación, el exilio, la censura, la miseria económica, el papel de la Iglesia, los honores rendidos a Franco por las autoridades del País Vasco y sus visitas a San Sebastián, el robo de bebés, la prohibición del euskera y el papel del Tribunal de Orden Público.

El presidente de Euskal Memoria afirmó que en su obra ha recogido historias personales, documentos y datos en los que aparecen personalidades públicas, pero también gente anónima, «para hacer ver que «todos somos protagonistas de la historia y la hacemos entre todos». Mostró su esperanza en que antes de cuatro años salga a la luz una segunda parte de esta obra.

«Imparciales, no neutrales»

El presidente de Aranzadi, por su parte, elogió esta publicación y subrayó que «tenemos que ser objetivos e imparciales, pero la imparcialidad no es neutralidad, y no podemos ser neutrales». «Hay que investigar más el franquismo, que no fue un régimen sino una dictadura, y no tanto la guerra civil», manifestó.

Por último, Juan Joxe Agirre recordó el origen de su archivo, una pieza clave para conocer los años del franquismo y de los primeros años de la democracia, y su difícil labor al desarrollarse de una forma clandestina y con muchas dificultades para poder recibir y estudiar textos prohibidos. Remarcó la importancia de «recopilar y guardar todos los documentos, ya sean papelitos, panfletos o pegatinas, para que podamos hacer nuestra historia».

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