Los cinco promotores de Korrokoitz se niegan a una zona deportiva temporal

El Gobierno iba a ubicar un equipamiento eventual hasta la construcción de las viviendas, que sigue sin fecha de comienzo

M.A.I.IRUN.
Seguirá igual. El ámbito de Korrokoitz no contará con instalaciones deportivas porque los promotores rechazan la propuesta. ::
                             DE LA HERA/
Seguirá igual. El ámbito de Korrokoitz no contará con instalaciones deportivas porque los promotores rechazan la propuesta. :: DE LA HERA

En febrero de este año, coincidiendo con el derribo del edificio del número 10 de la calle Uranzu, el delegado de Desarrollo Urbano, Miguel Ángel Páez, anunció la intención del Ayuntamiento de cerrar un acuerdo con los promotores del ámbito Korrokoitz para, con una mínima inversión, adecuar los terrenos e intalar una zona deportiva provisional.

La intención era dar un uso público y ordenado a este ámbito de la Parte Vieja, donde se contempla una gran promoción de vivienda que no tiene prevista su fecha de inicio. Se trataba de alcanzar un acuerdo con los propietarios de los terrenos, que en este caso son los promotores de la futura zona residencial, para que permitieran ese uso social temporal. Sería el Ayuntamiento quien se ocuparía de un mínimo adecentamiento del espacio y de la colocación de algunos equipamientos básicos, como porterías o canastas. «Todo sin coste para los propietarios de los terrenos y con el compromiso de provisionalidad hasta que empezaran las obras», insisten desde el consistorio.

Los propietarios dicen «no»

Sin embargo, desde el área de Desarrollo Urbano indicaban ayer que «los cinco propietarios de terrenos y derechos en el ámbito de Korrokoitz han remitido por escrito al alcalde su negativa a aceptar la propuesta realizada». En su escrito «aceptan la ralentización del ámbito y reconocen que los últimos estudios han puesto en duda su viabilidad en los parámetros actuales. Aprovechan para ratificar su voluntad de trabajar en la búsqueda de una solución que dé viabilidad definitiva al desarrollo y plantean pensar en un nuevo planteamiento de los costes de urbanización y en la posibilidad de edificar un mayor número de viviendas», informaban desde el consistorio.

En cuanto al uso social del terreno, consideraban que conlleva «riesgos imprevisibles» por ese uso de ocio por parte de la ciudadanía. Entienden que la situación a pesar de afectar sólo a una minima zona, podría terminar por «extenderse a los terrenos colindantes por mera proximidad, podría llegar a ser irreversible ante la presión que podría ejercer a futuro la ciudadanía(.)para no perder el derecho a utilizar unas instalaciones y zona de ocio que, sin duda alguna, serían muy atractivas». Por todo ello y «a pesar de que aseguran que no dudan de la buena voluntad municipal, prefieren no cerrar el acuerdo por entender que los riesgos que apuntan son reales», concluía la información municipal.

Miguel Ángel Páez lamentaba «profundamente esta decisión, que no sólo va a privar a la Parte Vieja de la posibilidad de tener un nuevo espacio de ocio hasta que llegue la tan esperada urbanización del ámbito, sino que además, supone que este espacio siga manteniendo su aspecto de abandono y sin vida, que se hará todavía más patente una vez que desde el Ayuntamiento se inicien las obras de urbanización de la plaza de Urdanibia, algo que nos hemos comprometido a abordar en el presente mandato».