La revolución amable llega a la Parte Vieja

Se regularán las zonas de descarga y se controlará el acceso de vehículos con cámaras. Movilidad iniciará en enero la medida que pretende poner fin al caos que cada mañana se produce en las calles del casco viejo

ÁLVARO VICENTE AVICENTE@DIARIOVASCO.COMSAN SEBASTIÁN.
La revolución amable llega a la Parte Vieja

La Parte Vieja sufrirá una revolución amable cuando entren en vigor los cambios aprobados por el Ayuntamiento que buscan poner orden donde hoy reina el caos de furgonetas y vehículos de reparto. Para ello se permitirá solo la carga y descarga en cinco zonas, se habilitará un sentido único de circulación en las calles y se controlará las entradas y salidas de los vehículos con cámaras de lectura de matrículas en lugar del obsoleto y problemático sistema de pivotes hidráulicos.

Esta iniciativa del Departamento de Movilidad estaba previsto que se pusiera en marcha el día 15 de este mes, pero ajustes «técnico-jurídicos», según el concejal de Movilidad, Jon Albizu, retrasarán el inicio de estos cambios hasta «principios de año». «Es preferible un retraso a hacer las cosas mal y rápido. Estamos ante un sistema complejo que requiere el trabajo de muchos agentes y hasta que técnicamente y jurídicamente no esté todo concretado no se dará el paso», justifica el edil.

Y es que regular las direcciones y sobre todo conseguir que las cámaras de seguridad sólo sancionen a quienes cometan una infracción y no a quienes, por ejemplo, tienen una urgencia médica y deben acceder a la Parte Vieja fuera de hora supone encajar muchas piezas. «Vemos -dice el edil- la necesidad de regular los accesos a la Parte Vieja para mejorar la calidad de vida de los vecinos de la zona. Regular significa limitar para garantizar en todo momento el derecho de los peatones, siendo consciente de que hay una actividad económica a la que queremos darle alternativas».

Hacer por fin una Parte Vieja más habitable es uno de los retos de mayor envergadura a los que se enfrenta Movilidad en este primer año de legislatura, una vez aprobada otra gran apuesta como es el nuevo plan estratégico de Donostibus.

La revolución en la Parte Vieja llega después de las conversaciones mantenidas con vecinos y comerciantes del barrio. Albizu y el director de Movilidad, Gerardo Lertxundi, fueron los encargados de explicar esta idea, allá por septiembre, a una decena de representantes cualificados de todos los sectores afectados como transportistas, vecinos, la asociación de comerciantes Zaharrean y el centro comercial la Bretxa.

Los cubos de vidrio en las puertas de los establecimientos hosteleros y los cartones amontonados en las puertas de los comercios son parte del paisaje diario de la Parte Vieja, además del ir y venir constante de furgonetas y camiones de reparto.

Un estudio realizado por el Instituto Vasco de Estadística en 2009 cifró en 5.870 vecinos y 475 los establecimientos que hay en la Parte Vieja (31% del sector de la restauración, 39% con horario continuo y el 61% con un horario fuera de la franja de 9 a 20.00 horas). De estos comercios, el 59,2% reciben las mercancías en la misma puerta, el 25% realiza la carga y descarga a menos de 50 metros y el 15,8% a más de 50 metros.

De 7 a 11.30 horas, hoy

¿Qué pasa hoy en la zona? La carga y descarga sólo está permitida de 7 a 11.30 horas, por un tiempo máximo de 40 minutos, y se controla mediante un sistema de pivotes hidráulicos averiado desde hace tiempo. El resultado es que no hay un control efectivo de quién entra y sale, y durante cuánto tiempo. Las furgonetas estacionan a las puertas de los establecimientos bloqueando los accesos a viviendas y comercios y dificultando el tránsito peatonal y de los vehículos de emergencia. En la zona se hacen unos 117 procesos de carga y descarga diarios, según el estudio antes citado, y dos de cada tres transportistas reconocen cometer alguna infracción al realizar su labor -el 53,2% aparcó indebidamente, el 27,3% en doble fila, el 14,3% invadió la acera y el 5,2% aparcó en paso de cebra-.

El sistema propuesto se basa, en primer lugar, en establecer cinco zonas de distribución de mercancías: el Boulevard (3), la Brecha y la plaza de la Constitución, como únicas zonas donde se podrá estacionar para cargar y descargar. Esto evitará el bloqueo de fachadas y de accesos a viviendas y comercios. Fuera de las zonas de carga y descarga no se podrá estacionar las furgonetas de reparto. Los repartidores tendrán que usar carretillas para llevar las cajas hasta los establecimientos.

Se establecerá un nuevo y único sentido de circulación en las calles, para evitar las dobles circulaciones y dotar de mayor fluidez al tráfico. Los principales cambios serán la eliminación del acceso por Soraluze y 31 de agosto para preservar el entorno de la plaza Zuloaga (iglesia de San Vicente y Museo San Telmo) del tráfico de vehículos. La entrada y salida principal será por la calle Iñigo, lo que permitirá poner más aparcamientos de motos en San Juan y para residentes en Aldamar. También se cambiará de sentido las calles Mari y Campanario. Las cámaras de lectura de matrículas permitirán un control efectivo de las cuatro entradas y salidas de vehículos. Estas se colocarán en la esquina de Iñigo-San Juan, en San Juan con Boulevard, en Mayor con Boulevard y en Mari con Ijentea.

La velocidad a la que circulan los vehículos que entran en la Parte Vieja es una de las denuncias que más se repiten. Eugenio, un vecino de la calle Mayor, no entiende que en una zona peatonal circulen «motos, coches, furgonetas y camiones a la velocidad que quieran». No hay una sola señal en toda la Parte Vieja. Solo en las entradas se recuerda las horas en las que está permitido circular y la velocidad máxima. El nuevo plan tiene previsto poner señalización vertical.

Regular las plazas de motos

Otra de las cuestiones que se regulará es el estacionamiento de motos en la plaza de la Bretxa y en el aterpe de las caseras, dos ámbitos peatonales donde no solo no pueden estacionar sino tampoco circular estos vehículos. El Ayuntamiento va a ser sensible a las quejas de los vecinos de la Parte Vieja y prohibirá el estacionamiento de motos en el aterpe de las caseras y en la misma plaza de la Bretxa. Se han llegado a contabilizar hasta 300 motos aparcadas en este lugar. El problema que denunciaron algunos vecinos es que cuando se acaba el ocio, ya de madrugada, los jóvenes abandonan la zona a la misma hora haciendo ruido.

Los responsables municipales reconocen que el estacionamiento de motos en cualquier acera o zona peatonal es ilegal, pero los vecinos indican que es una situación «tolerada» hasta la fecha por la Guardia Municipal. Albizu indicó que el Departamento de Movilidad primero va a adoptar algunas «soluciones» para que las motos puedan aparcar mejor y después abordará medidas para «impedir» que la actual situación de estacionamiento irregular de motos en zonas peatonales no continúe produciéndose. Explicó que cuando el nuevo sistema de carga y descarga eche a andar, se habrán dispuesto más plazas de aparcamiento de motos en la calle Soraluze.