«Deberíamos ser capaces de crear nuestra propia novela de aventuras»

Aratz Arrospide Cupido la alcanzó jugando on-line y cambió su vida

ELENA VIÑAS
Por amor se marchó a Argentina. Aratz Arrospide con su marido en el exótico jardín japonés de Buenos Aires./
Por amor se marchó a Argentina. Aratz Arrospide con su marido en el exótico jardín japonés de Buenos Aires.

Hace apenas seis meses decidió cambiar de ciudad, de país y hasta de continente. Cruzó un océano dispuesta a escribir, capítulo a capítulo, una historia que comenzó a fraguarse navegando en las mareas de la información de internet y que continuó navegando, más tarde, en aguas del Atlántico para ir de Donostia a Buenos Aires en un viaje de ida que, ella espera, también tendrá vuelta algún día.

¿Qué hace una donostiarra en Argentina?

Eso mismo me hubiese preguntado yo hace unos años y aquí me tienes, intentando manejarme en una ciudad tan grande como es Buenos Aires.

¿Es cierto que cruzó el océano por amor?

Sí, totalmente cierto.

¿Aún queda romanticismo en una sociedad tan materialista como parece ser la nuestra?

Me gustaría creer que sí.

No me resisto a pedírselo: cuénteme su historia de amor.

Nuestra historia comenzó en noviembre del 2008 a kilómetros de distancia, cuando ambos coincidíamos en gastar parte del tiempo libre que nos quedaba después del trabajo, amigos, familia, hobbies... jugando al Counter Strike en la misma página argentina.

¿Qué es Counter Striker? ¿Una especie de juego on-line?

Sí. Esta versión del juego, en concreto, se da en multijugador on-line, donde la acción del juego transcurre en primera persona y se juega en equipos en una duración determinada.

¿Cupido también hace de las suyas en las nuevas tecnologías?

En los juegos lo dudo. Es un terreno masculino donde vas a entretenerte jugando y ningún jugador tiene rostro.

Pero usted, ¿se enamoró en un juego on-line?

Descubrí un buen jugador, una buena persona, un buen amigo... Con el trato constante y las idas y venidas de un país a otro, llegó un momento en que la distancia era agobiante y a finales del año pasado tomamos una decisión que ambos estábamos dispuestos a asimilar con sus respectivas consecuencias, porque estábamos totalmente enamorados uno del otro. Y, lo más importante, nos hacía feliz proyectar nuestra vida de manera conjunta.

Una aventura así parece más digna de las heroínas del siglo XVIII.

Hay que tener un toque de locura y de valentía para dar un giro de 180 grados a tu vida. Pero si el motivo es importante, todos tendríamos que ser capaces de crear nuestra propia novela de aventuras.

Y entonces, se marchó a Argentina. ¿Cuánto tiempo lleva en el país?

Desde mayo.

Y en ese tiempo ha cambiado mucho su vida...

Mi vida personal, sí. Ahora estoy casada y con intenciones de formar nuestra familia de aquí a un futuro más o menos cercano. En cuanto a mi vida profesional, sigo siendo la misma que vive por y para la imagen personal. ¡Adoro ser estilista!

Hábleme de cómo es su vida a tantos miles de kilómetros

Movida. Para guiarme por las calles de la Capital Federal voy con mapa y colgada al móvil con mi marido. El tiempo libre lo aprovechamos para descubrir los maravillosos rincones que esconde Buenos Aires, la gastronomía, el paisaje, el arte del tango... y pequeñas excursiones que muestran la variada geografía que ofrece este país de norte a sur.

Y los argentinos, ¿cómo son?

Muy educados y sociables.

Imagino que volverá a San Sebastián, aunque sea de visita.

Obvio. No sólo por los aitas y mi hermano, que disimulamos la distancia con Skype diario, ni tampoco por mis amigos, con los que mantengo relación constante vía Facebook, sino porque Donostia, y el País Vasco en general, es parte de nuestra vida.

¿Qué es lo que más añora ahora mismo de su ciudad?

Itsasoa. El mar Cantábrico.

¿Cómo imagina su futuro? ¿A qué lado del Atlántico?

Me gustaría que nuestros pequeños se críen cerca de los aitonas.

¿Significa eso que entra en sus planes volver y asentarse de nuevo aquí?

Si la situación económica de Europa mejora o, por lo menos, se establece, sí.