«La política penitenciaria hay que abordarla sí o sí y Rajoy está arropado por la ley para flexibilizarla»

Sostiene que el PSE mejorará su resultado en las autonómicas y que irá a la reelección «para ganar»

LOURDES PÉREZVITORIA.
El lehendakari López gesticula mientras responde a una de las preguntas de la entrevista, celebrada en el Parlamento Vasco. :: FERNANDO DE LA HERA/
El lehendakari López gesticula mientras responde a una de las preguntas de la entrevista, celebrada en el Parlamento Vasco. :: FERNANDO DE LA HERA

Si está alicaído por los malos resultados del PSE el 20-N y los pésimos del PSOE, lo disimula. Aferrado a la determinación de agotar la legislatura, el lehendakari se prepara para la interlocución institucional con el nuevo presidente del Gobierno.

-¿Qué música se puede escuchar para soportar el batacazo electoral?

-(Sonríe) Se trata más bien de pensar en silencio. Y más que en los fallos, en qué hay que hacer a partir de ahora. Pero si le interesa la música que he escuchado últimamente, es pop, 'Snow Patrol'.

-¿Les ha pasado factura la soberbia del 'síndrome de La Moncloa'?

-No, ha sido la obsesión por tener como prioridad absoluta salvar a España de la intervención económica. No me parece, en todo caso, una mala obsesión. Podía haber habido un Gobierno más irresponsable, como fue la oposición.

-¿Y sufre usted, a su manera, el 'síndrome de Ajuria Enea'?

-Hemos recuperado 75.000 votos sobre las municipales, en unas elecciones en las que no recibíamos el voto útil. No estoy contento, es un mal resultado. Pero es un resultado que va recuperándose. ¿Que si tengo 'síndrome de Ajuria Enea'? Lo tendrían que decir otros, pero yo no lo noto, de verdad. Cuando hablaba de recuperar la calle, hablaba de esa conexión que el PSOE ha perdido. Y que en nuestro caso, se ha debilitado.

-¿Cree, entonces, que su resultado no se correspondería con el de las elecciones autonómicas?

-Sería diferente y sería mejor. También si fueran hoy, pero no van a ser hoy. Eso no quiere decir que sigamos como si nada. La reflexión también la tenemos que hacer nosotros. Tenemos que repensar dónde están las líneas-fuerza del partido, del Gobierno. Y no son muy equivocadas las que estamos poniendo en marcha.

-¿Cuánto les frustra que sea la izquierda abertzale la que más rentabiliza el final del terrorismo?

-No sé si la palabra es frustración, pero en todo caso sería de país. Que quienes están obteniendo mejores resultados sean los que hasta hace dos días permitían la violencia es, cuando menos, chocante. Pero uno no hace determinado tipo de políticas para obtener premio. Uno de los grandes objetivos que nos marcamos era, con una política de tolerancia cero, acabar con la violencia y todo lo que la rodeaba. La contribución de los socialistas, en el Gobierno y en la oposición, ha sido fundamental.

-¿Se siente interpelado por lo que le dice Jesús Eguiguren?

-No mucho, porque él mismo sabe que no coincido con él. Mi posición, que es la mayoritaria en el partido, está manifestada en el decálogo (sobre pacificación) que presenté en el pleno de política general. Es nuestra hoja de ruta.

-¿Y hasta qué punto le enfada?

-A veces me enfado con él personalmente y por amistad. Hasta ahí.

-Eguiguren y otras voces le reprochan no liderar la paz.

-Ya. ¿No es liderazgo esa política que decidimos desde el minuto uno que había que hacer en este país, la necesaria para que el mundo de la violencia se moviera? Y se ha movido. Ahora todo el mundo tiene memoria flaca, pero al principio, cuando empezamos a recuperar los espacios para la libertad que estaban secuestrados, todo el mundo estaba en contra, incluso el PNV. Pero fuimos avanzando y lideramos esa política. Por eso no comparto lo que dice Jesús. Acabo de proponer una hoja de ruta que creo compartida por la inmensa mayoría en lo que tiene que ver con la construcción de un país, no desde el odio y la venganza, sino desde la memoria, porque si no seríamos una sociedad amoral; en la extensión de la pedagogía democrática; en la implicación de la sociedad vasca. Y luego habrá que hablar de las consecuencias de la violencia, y ahí están la política penitenciaria, la legalización de las formaciones políticas y también el desarme de ETA.

-¿Está dispuesto a abanderar, arropado por el Parlamento, la petición de mayor flexibilidad en la política penitenciaria? ¿Hasta dónde cree que podrá entenderse con Rajoy?

-Lo hablaré con él. Al presidente del Gobierno, la red se la da la propia legalidad. España tiene una legalidad muy garantista, para que nadie pueda eludir sus responsabilidades, pero a la vez muy generosa, en el sentido de que la política penitenciaria, como está recogida en la Constitución, tiene como objetivo la reinserción. Aplicando estrictamente la ley, hay posibilidades de reinserción, de acercamiento, de terceros grados, de medidas para los presos enfermos. Lo que no permite la ley es la amnistía.

-Es decir, Rajoy tiene margen para poder dar pasos.

-El arropamiento, insisto, se lo da la propia ley, no va a tener que habilitar nada. Y el presidente del Gobierno tiene que estar a la altura de las circunstancias. En la reunión que voy a tener con él así se lo pediré. La necesidad de buscar una política penitenciaria flexible, adaptada a las nuevas circunstancias y consensuada es una de las cuestiones que hay que abordar sí o sí. Debiéramos buscar un consenso.

-¿Confía en contar con el apoyo de todos los partidos vascos?

-No lo sé. Pero sí creo que hay un poso de consenso, aunque se exprese con diferentes ritmos o matices.

«Por narices»

-¿Cómo va a articular ese consenso? ¿Va a volver al Parlamento?

-Hay que cerrar el círculo, por eso quiero estar lo antes posible con el presidente del Gobierno para luego, hablando con los partidos vascos, adoptar las decisiones que haya que adoptar. No sería bueno, cortés, decir 'hay que hacer esto por narices'. Hablémoslo y decidamos.

-¿Y qué Rajoy espera encontrar?

-Ese que decía, el que asume la responsabilidad que le corresponde, tiene sentido de Estado, visión de país y adopta decisiones a favor de la consolidación de la libertad. Y los socialistas cerraremos filas, absolutamente, como hemos hecho siempre.

-¿Se equivoca el presidente al no recibir a Amaiur?

-No soy quién para decir a los demás lo que deben hacer. Las obligaciones institucionales conllevan hacer cosas que personalmente no te agradan, pero que va en el cargo aceptarlas. De eso tengo alguna experiencia.

-¿La fotografía de las municipales y las generales es más real que la de las autonómicas de 2009?

-La sociología del país siempre es muy variable. No sé cuál es la real; alguno dice 'esta es la real' porque le conviene. En 2008, cuando el PSE arrasó, no se nos ocurrió hacer lecturas extrañas y pedir elecciones anticipadas a Ibarretxe porque estuviera deslegitimado por ese resultado. Cada elección tiene su afán. Este Gobierno tiene el mismo apoyo parlamentario, la misma legitimidad, los mismos compromisos que antes.

-¿Se le plantean dudas en términos democráticos?

-Ninguna, y menos que nos den lecciones de legitimidad quienes hasta ayer daban cobertura a que otras opciones sufriéramos la desigualdad más brutal, haciendo campaña bajo la amenaza y el asesinato. Esos no me van a dar lecciones ni de legitimidad ni de democracia. Cuando los demás teníamos prisa para que soltaran amarras con ETA, no solo no tuvieron ninguna, sino que llegaron a pedirnos tiempo. No nos van a meter ahora urgencias a los demás.

-El Parlamento está como está, usted tiene al Gobierno.

-. magnífico (ríe).

-¿Magnífico?

-Yo estoy satisfecho de nuestro trabajo. Nos marcamos tres grandes objetivos: paz y libertad, y mire cómo estamos; dar normalidad y tranquilidad a la vida política y social de este país, y en muy poco tiempo dejamos atrás la bronca permanente; y luchar contra la crisis, sosteniendo el Estado de Bienestar. Es verdad que estamos en un momento durísimo de la crisis, pero los indicadores de Euskadi no son los peores y, de momento, con sacrificios, con ajustes, con contención de gasto, estamos sosteniendo los servicios públicos. No puedo estar insatisfecho de lo que hemos conseguido. Tampoco satisfecho, porque eso te duerme.

-¿Puede asegurar que aguantará los 15 meses que restan de legislatura?

-Eso nunca lo puede asegurar uno como si fuera un gurú, pero nuestro objetivo es ese. Hemos llegado para quedarnos.

-¿Y se va a presentar en todo caso a la reelección, aunque pueda ser para perder?

-Eso sí se lo puedo asegurar. Me presento, y para ganar.

-¿Es sostenible un pacto de Gobierno, el suyo con el PP, que desde el principio necesita blindaje?

-Eso responde más a una leyenda urbana que a la realidad.

-¿Y esa leyenda urbana es.?

-Que el PP condiciona todo, que no se qué. Si estos eran nuestros objetivos y los vamos cumpliendo, ¿dónde está el problema? Hay otros que nos quieren poner en cuestión artificialmente. Pero, oiga, si es un acuerdo de bases democráticas. Y este Gobierno sabe que tiene que hacer un ejercicio permanente de diálogo.

-¿Se imagina volviendo a gobernar con el PP?

-Yo me imagino yendo a las elecciones para intentar ganar, y luego todo se andará. Pero el contenido del acuerdo es un contenido de futuro, porque habla del combate a la violencia, de defensa del Estado de Derecho, de las instituciones, de la lucha contra la crisis. Me parece que eso es sostenible. Con el PP, solos, con el PNV, con Aralar. con el mundo mundial. No hablo de alianzas. Son bases de sentido común.

-¿Euskadi es más nacionalista?

-Euskadi sigue siendo plural y diversa. Y necesita siempre un entendimiento para funcionar.

-¿Han tocado techo las fuerzas abertzales, o cabe una mayoría parlamentaria holgada que reclame la autodeterminación?

-No sé si ha tocado techo o no, eso lo dirá la sociedad. Desde luego, frente a la autodeterminación, Navarra, la independencia y no sé cuántas cosas que hemos escuchado en campaña, los socialistas siempre vamos a poner encima de la mesa el valor profundo del Estatuto como acuerdo entre diferentes para hacer un país juntos. Una renovación de ese pacto estatutario es lo que nos puede seguir permitiendo hacer un país entre todos y no de unos contra otros. Y veremos qué dice la sociedad: si quiere la fractura o la unidad.

-Pero en esa hipótesis, ¿qué margen le quedaría al PSE?

-Primero, que eso se dé. Segundo, frente a eso, nosotros vamos a seguir defendiendo el entendimiento entre diferentes. El margen será siempre el que nos conceda la sociedad. ¿Y qué margen tiene un PNV cuyo objetivo exclusivo fuera la autodeterminación, fracturando la sociedad? Igual no estamos en un Parlamento como el que usted dice. No adelantemos acontecimientos.

-¿Se ve pactando con la izquierda abertzale de Arnaldo Otegi?

-De momento, no. Pero el tiempo asentará todo lo que estamos viviendo. No me imagino el año que viene, ni dentro de dos ni de tres. Pero quién dice que no en unos años, si la paz se consolida, si todos han cumplido su papel, si hay izquierdas y derechas como eje vertebrador de la sociedad. Es hacer futuribles.

-¿Otegi debe estar en la calle?

-Eso lo decide la justicia, que espero que se aplique según la ley y según la realidad, que no es la misma que hace unos meses o unos años.

-¿Y Sortu tiene que ser legalizado?

-Siempre he dicho que ojalá lo fuera, porque eso significaría que la izquierda abertzale está completando su integración democrática.