Sólo para muñecas privilegiadas

Baron metió 8 triples en Duke, donde jugaba Singler, estrella del Alicante

BORJA SANTAMARÍASAN SEBASTIÁN.
Polémica. Baron, sobre Singler./
Polémica. Baron, sobre Singler.

El 16 de noviembre del año 2008 la universidad de Rhode Island visitaba el mítico Cameron Indoor Stadium de Duke. Era su segundo partido de la temporada regular de la NCAA y los locales, uno de los candidatos al título, partían como claros favoritos.

Pero Rhode Island tenía un arma. Letal. Una muñeca privilegiada que puso patas arriba la pista de los Blue Devils. La de Jimmy Baron. «Es un pabellón muy pequeño», recuerda el escolta del Lagun Aro. «Es muy similar al Gaska en cuanto a dimensiones. Bueno, pues imagínate a ocho mil personas dentro del Gaska. Es increíble. Vas corriendo por la pista y notas el suelo moviéndose cuando la gente se pone a botar».

Una cancha que el Búho silenció. Lo hizo a base de triples. «Todo el mundo estaba gritando y cuando metía, se creaba como un silencio. Era genial. Para ser honesto, no tengo grandes recuerdos del juego en sí, porque cuando coges esa sensación, ese punto de meter los tiros, no lo piensas. Sólo tiras».

«Fallé el primero, metí los ochos siguientes y fallé el último». Lo resume así, en una frase, como si fuera algo sencillo. Pero aquel día la muñeca de Baron se metió de lleno en el libro de las grandes exhibiciones de la NCAA en los últimos años. Porque meter ocho triples de diez intentos en Duke no está al alcance de cualquiera.

«Ni en Duke, ni en general», afirma Alejandro González, ojeador de la empresa Netscout para NBA y NCAA. «Es un partido que se recuerda como histórico».

González no ha olvidado aquel encuentro. «Rhode Island fue ganando casi todo el partido, lo que además suponía una gran sorpresa. Baron metió uno de dos en triples en la primera mitad. Y en el segundo tiempo, empezó el espectáculo».

Baron convirtió el partido en un goteo incesante de triples. Metió el primero en el minuto quince. Tras el descanso, añadió siete más. Uno detrás de otro. Tres en los últimos cinco minutos. Como un reloj suizo; sin fallo.

«Los últimos minutos fueron un duelo entre Baron metiendo triples, que era la resistencia que le quedaba a Rhode Island, y la remontada de Duke», relata González. «Los Blue Devils lo hicieron a base de tiros libres, entre Scheyer, que está ahora en el Maccabi, y Singler, del Alicante. Singler fue el que puso por delante a Duke faltando algo menos de un minuto».

La estrella del Alicante anotó para poner el 80-79. Entonces, llegó la polémica. El balón fue, cómo no, para Baron, que encaró, botó y lanzó por encima de Singler, doce centímetros más alto. El aro escupió su lanzamiento a seis segundos de la bocina final.

«Pudo haber falta»

«Lo recuerdo, pero puede que tuvieran que haberle pitado falta», comenta Baron. Tienen la imagen a su derecha. «Sabes que va a tirar él, pero no sabes si te va a fintar o si va a lanzar a la primera, así que es muy difícil defenderle», declaró el propio Singler justo después del partido. «Sólo quería mantenerme recto sabiendo que probablemente iba a lanzar de tres. Y si no lo hacía, pegarme lo máximo posible y ponerle la mano delante de la cara».

«Muchas veces en NCAA, si le toca después del tiro no suelen pitar», explica González. «Sí recuerdo que Singler estaba muy, muy pegado, y que hubo polémica. Pudo haber falta, aunque tampoco recuerdo exactamente la imagen».

Duke anotó dos tiros libres (82-79) y Baron falló desde el centro del campo. «Teníamos que haber ganado ese partido», asegura el Búho.

Nada que empañe una exhibición brutal. El domingo a las 18.00 en Illumbe, Baron se vuelve a ver las caras con Kyle Singler, el crack de aquellos Blue Devils. Será la oportunidad de sacarse, al menos en parte, esa pequeña espina. Pero, sobre todo, de lograr una victoria importantísima para el Lagun Aro.