La Vuelta al País Vasco recupera Ibardin

Será junto a Arrate una de las dos llegadas en alto de la próxima edición de la ronda

BENITO URRABURUSAN SEBASTIÁN.
Centímetros. Julián Gorospe supera a Sean Kelly en la apretada llegada a Ibardin de 1984. ::                             MAITE BARTOLOMÉ/
Centímetros. Julián Gorospe supera a Sean Kelly en la apretada llegada a Ibardin de 1984. :: MAITE BARTOLOMÉ

Ración doble de llegadas en alto para la Vuelta al País Vasco de 2012. Hubiera podido ser triple de no coincidir el 6 de abril con Viernes Santo en Oñati, circunstancia que ha impedido llegar a Arantzazu.

La próxima Vuelta al País Vasco, que cumplirá su edición número 52, tendrá lugar del 2 al 7 de abril y seguirá fiel a las características que han hecho diferente esta carrera dentro del calendario del World Tour, en el que permanecerá un año más. De momento la licencia registrada por Organizaciones ciclistas Euskadi está en vigor hasta 2012 y sus dirigentes deberán empezar a hilvanar su futuro sin demora de tiempo para que la prueba continúe al máximo nivel mundial.

En el apartado deportivo de la prueba vasca las mayores novedades, que estaban sin confirmar, se refieren a la recuperación de una llegada que caló muy hondo en los aficionados: el puerto de Ibardin. Asimismo, se confirma que Vitoria volverá a ser final de etapa. Estas dos llegadas dan más empaque, si cabe, a la prueba.

Parece que fue ayer, pero la Vuelta al País Vasco no llega a la montaña navarra desde 1994. El Club Ciclista Beratarra, de la mano del incombustible Enrique Irazoqui y su equipo de colaboradores, vuelve a poner Ibardin, historia de la carrera, en el mapa de la ronda vasca. La última vez que se subió ganó un italiano, Davide Cassani, en la actualidad estrella en la televisión italiana, la RAI, donde ejerce de comentarista por delante de Tony Rominger y Francesco Casagrande. La general final se la adjudicó Rominger, escoltado por Eugeni Berzin y Claudio Chiapucci.

Ibardin ayudó a escribir la historia de época inolvidable de la carrera. La idea de los organizadores es que se pueda subir en dos ocasiones, por lo que habría que meter la prueba en Iparralde. De momento es sólo un proyecto en el que están trabajando los organizadores.

Pero si Ibardin es volver a meterse en el túnel del tiempo ciclista, lo mismo puede decirse de Vitoria, una llegada diferente, una recta para hombres rápidos, con una etapa que siempre se corre a tirones y en la que las llegadas en solitario son extrañas, aunque se han dado de forma esporádica.

Todo lo que hemos citado se une a la llegada al Santuario de Arrate, que repetirá, lo que configura un recorrido muy nervioso que sumará nuevos ingredientes hasta juntar un cóctel deportivo que conduce a un nombre, el de Alberto Contador, al que le va estupendamente, igual que a Samuel Sánchez.

El trazado de 2012 está perfilado. Arrancará con una primera etapa, el 2 de abril, rompepiernas con salida y llegada en Güeñes. Quienes conocen la zona ya saben qué se van a encontrar. El 3 de abril la carrera llegará a Vitoria procedente de Bizkaia, con un trazado clásico, más llevadero, lo que debe de permitir momentos de sosiego al pelotón.

Crono selectiva

Un día después, el 4 de abril, se dirigirá desde Vitoria a Ibardin, para terminar el jueves, día 5, en Arrate. Dos llegadas en alto seguidas, dos puertos que no suelen marcar muchos segundos de diferencia, lo que debe de dejar la prueba muy abierta para la contrarreloj final en Oñati, el día 7. También el 6 se llegará a Oñati.

Jaime Ugarte y José Luis Arrieta, miembros de Organizaciones Deportivas Euskadi, pensaban en otro final en alto, en Arantzazu -quizá habría sido demasiado-, pero la coincidencia con Viernes Santo llevará la prueba a las calles de Oñati. Eso sí, con una buena ración de puertos por delante.

Y como remate a una vuelta que se presume diferente desde el punto de vista del recorrido, la contrarreloj final en Oñati, que no finalizará en alto pero sí resultará selectiva, con un sube y baja constante. Una prueba para corredores en forma. Los que quieran ganarla deberán de llegar muy en forma.

La montaña que hay en Euskadi no resulta demoledora por su dureza, pero sí puede serlo la repetición de puertos, de esfuerzos, algo que se va a conseguir. Es llamativo que en seis días de carrera haya dos llegadas en alto de cierta entidad. Volverán a subirse muchos puertos y el bloqueo de la prueba va a complicarse mucho con esas dos ascensiones y la contrarreloj final.

Al menos eso es lo que puede decirse en el mes de noviembre de 2012. Veremos qué sucede dentro de cinco meses. Muchas situaciones pueden cambiar.

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