Rafael Reyes, rey del vino

El alicantino se proclamó mejor sumiller del país en una final con muchas sorpresas

MIKEL MADINABEITIA
Txapeldun. Rafael Reyes, en el centro de la imagen y en pantalla, cata un caldo ante la presencia de varios miembros del jurado. ::                             USOZ/
Txapeldun. Rafael Reyes, en el centro de la imagen y en pantalla, cata un caldo ante la presencia de varios miembros del jurado. :: USOZ

Ayer no fue un día cualquiera para Rafael Reyes (Alicante, 1983) porque de la noche a la mañana se ha convertido en el mejor sumiller del país. El alicantino se proclamó vencedor del certamen más prestigioso, único en España, por delante del catalán Sergi Figueras y el leonés Álvaro Prieto en una final apasionante que nos enseñó a todos los presentes que el futuro de la enología es enorme.

Los 37 participantes debieron afrontar numerosas pruebas, desde las más exigentes hasta las más curiosas como un test de actualidad que sorprendió a todos. La final duró diez minutos para los tres aspirantes, que tuvieron que superar varios exámenes frente a un jurado reunido en cuatro mesas diferentes. Este comité de expertos, algo así como el sanedrín del vino, debía puntuar al finalista en una ficha con los siguientes apartados: recibimiento del cliente, oferta de aperitivo, oferta de agua, maridajes desde los entremeses hasta el postre, conocimiento del producto, oferta de café/licor, oferta de cigarro y metodología.

En el jurado reconocimos a Luz Divina Merchán, toda una institución y excelente consejera. Dicen que es una de las personas que más entiende de vinos en este país. La gente recurre a ella como si fuera su oráculo.

El jurado utilizó el sistema de puntuación internacional y Rafael se llevó a todos por delante. La suya fue una victoria buscada y merecida. Estaba exultante.

«Estoy feliz»

Al concluir la ceremonia de premios Rafael era, lógicamente, la persona más buscada. Recibió el preciado cheque mientras sonaba el mítico 'We are the champions', el himno de Queen, como si acabara de conquistar la Champions. «Todo esto es increíble. Me he emocionado y es, probablemente, uno de los días más felices de mi vida», fue lo primero que nos dijo.

Rafael reconoció que «ha sido una competencia muy dura. A Álvaro lo conocía y ha sido un rival muy digno. A mí me han dado el premio porque ya es la cuarta vez que lo intento», decía entre risas.

El sumiller de Alicante nos explicó los avatares de la finalísima: «La primera parte ha sido una cata de vino blanco y tinto. Luego teníamos que acertar varios caldos, pero la gran sorpresa ha sido cuando nos han puesto agua con gas... Ha habido un licor de hierbabuena, que también la he clavado, pero posteriormente he fallado en el aguardiente de armagnac...».

Y continuó relatando: «La segunda prueba ha sido la carta errónea, quizá la que menos me ha gustado. El factor suerte es bastante importante, porque los conoces o no los conoces...».

«La tercera prueba, para mí normalmente la más difícil, me ha salido redonda. Es el maridaje. La llevaba bien preparada y la verdad es que se ha notado», reveló.

Rafael cuenta con un restaurante en Elche, la Masía de Chencho. Esta antigua casona, ubicada en el corazón del campo ilicitano, fue construida en 1830. En sus orígenes, fue utilizada como casa de labranza y permaneció intacta hasta que en 1984 su propietario, Rafael Reyes, la restauró por completo manteniendo intacto su carácter rústico y campestre.

Entre besos, abrazos y numerosas felicitaciones, este joven alicantino se iba poco a poco haciendo a la idea de que a partir de ahora se le reconocerá como el mejor sumiller de este país. «Lo primero que tengo que hacer es llamar a mi madre, le va a dar algo...».

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