Fallece el maestro 'Antoñete'

Considerado un mito del toreo del siglo pasado, había sido hospitalizado hace unos días por una bronconeumonía

DANIEL ROLDÁNMADRID.
Antonio Chenel 'Antoñete', en una imagen de junio de 1998. ::
                             EFE/
Antonio Chenel 'Antoñete', en una imagen de junio de 1998. :: EFE

Antonio Chenel 'Antoñete', uno de los mitos del toreo en la segunda parte del siglo XX, falleció ayer a los 79 años a causa de una bronconeumonía. Hacía tres días que el maestro permanecía ingresado en el hospital Puerta de Hierro de Majadahonda por problemas respiratorios. Durante más de cuarenta años demostró su talento ante los toros, una forma de lidiar con el capote y la muleta que recordaban a dos de los grandes maestros de todos los tiempos: Juan Belmonte y Manolete. Precisamente de este último, el diestro adquirió la costumbre de fumar en la puerta de cuadrillas cuando de adolescente lo veía en la plaza. Y su flequillo, su eterno flequillo.

La vida de Chenel ya estaba marcada antes de nacer. Su relación con los toros estaba ya prefijada, con un padre que era monosabio en Las Ventas, lugar en el que se instalará hoy su capilla ardiente. 'Antoñete' nació un 24 de junio de 1932, aunque la Guerra Civil pronto cambió su infancia. La familia se tuvo que trasladar a Castellón, huyendo del conflicto. La brújula del joven Chenel solo parecía indicar hacia un único lugar: Las Ventas. Su padre y la fascinación que sintió por las faenas de Manolete en su juventud gracias a la ayuda de su cuñado Paco Parejo, mayoral de la plaza, eran argumentos de peso para que Chenel cogiera los trastos. Realizó su presentación en Madrid el 5 de junio de 1952. Nueve meses después, el 8 de marzo de 1953, toma la alternativa en Castellón.

'Antoñete' fue un torero marcado por las lesiones, las recaídas, los abandonos, los regresos y unos huesos de cristal que marcaron toda su carrera. Su primer gran triunfo llegó en 1965, en una maravillosa tarde de San Isidro. Era 15 de mayo, patrón de Madrid; y desde entonces, se convirtió en el día de la faena al toro blanco de Osborne. El animal, de nombre 'Atrevido', no le había gustado demasiado al maestro, pero en una lección magistral de temple logró emocionar al respetable hasta límites insospechados. Incluso a Francisco Franco, que presenció la corrida junto al presidente de Nicaragua, René Schick Gutiérrez. Nadie en el mundo del todo ha olvidado aquella faena.

Varias retiradas

Esa actuación le abrió las puertas de las mejores ferias españolas y americanas. Su cuñado le cortó la coleta en 1975 pero 'Antoñete' sólo pudo estar fuera de los ruedos dos años. En 1977 volvió a ponerse delante de un toro en Venezuela. Durante tres años solo lidió en América, hasta que el 12 de abril de 1981 regresa a los cosos españoles y abrió la que para muchos está considerada su época más brillante, cuando llegaba ya la cincuentena. En 1985 anunció otra retirada que solo duró dos años. Regresó a los ruedos y se mantuvo en actividad hasta 2001. Luego se dedicó a comentar los toros en Canal + y en la Cadena Ser.

Antonio Chenel vivía en Navalagamella (Madrid), junto a su segunda esposa, Karina Bocos, y su hijo pequeño, Marco Antonio (1999). Además, es padre de otros seis hijos de su anterior matrimonio con Pilar López-Quesada.

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