La editorial catalana Huacamano publica cinco poemarios de autores guipuzcoanos

Diego Vasallo debuta en la poesía y Harkaitz Cano recopila poemas en castellano. Karmelo C. Iribarren, Pablo Casares y Michel Gaztambide son los otros autores que editan obra

ALBERTO MOYANOSAN SEBASTIÁN.
Geografía poética. De Izquierda a derecha, Harkaitz Cano, Pablo Casares, Diego Vasallo y Karmelo C. Iribarren. ::                             USOZ/
Geografía poética. De Izquierda a derecha, Harkaitz Cano, Pablo Casares, Diego Vasallo y Karmelo C. Iribarren. :: USOZ

No es frecuente que cinco poetas de una misma ciudad publiquen nuevos libros simultáneamente, aunque la casualidad y, más bien, los avatares de la industria editorial lo han querido así en el caso de cinco escritores guipuzcoanos. Y para más coincidencia, en un mismo sello, el barcelonés Huacamano. Karmelo C. Iribarren (Donostia, 1959) suma con 'Otra ciudad, otra vida' un nuevo poemario a su ya abigarrada obra, mientras que el músico y pintor Diego Vasallo (Donostia, 1966) debuta en la poesía con 'Canciones que no fueron'. Además, Harkaitz Cano (Lasarte, 1975) recopila en 'Compro oro' parte de composiciones que ha escrito directamente en castellano a lo largo de los años, mientras que Pablo Casares (Donostia, 1972) suma con 'Quiénes fuimos' su cuarto poemario. La lista la cierra Michel Gaztambide (Vaucluse, Francia, 1959), de doble actualidad por su coautoría en la última película de Enrique Urbizu, 'No habrá paz para los malvados', y por la publicación de 'Moscas en los incunables'.

Al margen del estilo y la mirada con la que cada autor afronta los temas, todos ellos comparten una misma geografía y los puntos comunes de quienes han crecido en una misma ciudad. Así lo reconocen cuatro de ellos en una entrevista a varias bandas, a la que no pudo asistir Gaztambide, y en la que salieron a relucir influencias y amistades. Diego Vasallo reconoce que «es muy habitual que un libro te lleve a otro. En la literatura que yo suelo leer, al menos, se citan constantemente a otros autores, cuyos nombres suelo apuntar». Y reconoce que «a ellos les he leído. Ellos a mí no porque es el primer libro que publico. Los cinco son diferentes pero el espíritu y la atmósfera de nuestros libros no están lejos. Son autores que leo porque me han gustado».

Y abundando en el mismo tema, Harkaitz Cano saca a colación «la historia de las afinidades, que tan de moda está en internet: 'Los poetas amigos de mis poetas amigos son mis poetas amigos y viceversa'. En el fondo, se ha hecho siempre en los libros de poemas mediante las citas». El autor de 'Pasaia Blues' pone un ejemplo muy gráfico para ilustrar la repercusión de la publicación simultánea de cinco poemarios donostiarras: «Cuando abren un bar nuevo al lado del tuyo, puede pasar que acabes cerrando o que se genere un ambiente especial».

En este caso, el 'bar' que ejerce de epicentro es Karmelo C. Iribarren, según la opinión unánimemente expresada por sus colegas. Con una larga y prestigiosa obra poética a sus espaldas, Iribarren considera que este nuevo poemario es «un capítulo más en la historia elegíaca de mi vida (risas). Pensé que este libro se incluiría en la nueva edición de mi poesía completa, pero al final ha salido en un volumen». Respecto a su anterior obra, admite que su estilo continúa sometido a un proceso de despojamiento «Hay una cierta dialéctica entre 'Atravesando la noche' y este libro, 'Otra ciudad, otra vida', un título esperanzador, aunque luego no hay esperanza. ¡Qué va a haberla! Si llegas a los cincuenta años y te das cuenta de que te han engañado. Yo hablo de mi puta vida y este libro es la constatación del fracaso más absoluto». Sobre 'Otra ciudad, otra vida', explica que «es un libro que empecé sin saber muy bien lo que iba a ser. De hecho, ni siquiera veía que fuera un libro. Ahora lo veo y puede considerarse un libro menor, pero he conseguido lo que más me interesa: crear un clima. Por otra parte, he logrado que el personaje que atraviesa mis libros se mantenga y eso me parece mucho, porque tenía mis dudas».

Por el contrario, el proceso se dilató mucho más en el caso de Harkaitz Cano, ya que 'Compro oro' recopila «'caras B', podríamos decir porque salvo dos o tres, son todos poemas originales, escritos en castellano y que he acumulado durante bastantes años», hasta el punto de que alguno, «muy retocado», data de 1998. Casares reconoce que no hay un hilo de unión que atraviese el medio centenar de poemas reunidos en 'Quiénes fuimos'. «No tengo un núcleo temático, sino que voy acumulando poemas y cuando tengo suficientes publico un libro».

Finalmente, Diego Vasallo debuta en la literatura con un volumen que ««es más un dietario poetizado que un libro de poemas. Los textos no llevan título, simplemente están fechados y el lugar en el que fueron escritos. Es un libro de apuntes y reflexiones a vuela pluma. Los he retocado, pero no mucho. No son poemas formales, trabajados, sino que son más bien reflexiones e ideas de un paseante. Y las ilustraciones van en esa línea: muy rápidas». Vasallo no tiene muy claro si repetirá experiencia. «Ha sido una especie de experimento, animado por Roger Wolfe, que fue el que me pinchó para que los publicara. Los primeros textos son de 2004. He ido escribiendo con intención de seguir, pero no de publicar. En mi caso, lo veo una actividad más anecdótica. Mi oficio no es esto, aunque complementa hacer canciones o pintar, que sí son actividades a las que me dedico a diario».

Sobre el futuro de la poesía, reina el optimismo, de la mano de internet, que en opinión de Cano, «es un buen formato para poemas», algo en lo que coinciden sus interlocutores. «Los poemas han pasado de parecer un género decadente a uno revitalizado», afirma Iribarren, describiendo un fenómeno que Vasallo vincula con lo sucedido en el ámbito musical, en donde «ya no se consumen discos, sino canciones. Los tiros van por ahí» .