Dibujando el mapa de la ciudad prohibida

La iniciativa, organizada por el Ayuntamiento con la colaboración de Murgibe, parte de un proyecto de Irungo Bilgune Feminista. Esta semana concluyeron los talleres en los que se han identificado puntos de Irun inseguros para las mujeres

JOANA OCHOTECOIRUN.
Análisis. Las participantes recibieron algunas nociones sobre urbanismo con perspectiva de género. ::                             F. PORTU/
Análisis. Las participantes recibieron algunas nociones sobre urbanismo con perspectiva de género. :: F. PORTU

Los talleres puestos en marcha con el fin de elaborar el 'mapa de la ciudad prohibida' concluyeron el pasado jueves. Las sesiones tenían por objetivo identificar aquellos lugares de Irun que crean inseguridad a las mujeres.

Todo parte de una iniciativa impulsada, en 2009, por Irungo Bilgune Feminista. Hace algunas semanas, el Ayuntamiento presentó los talleres organizados en colaboración con este colectivo y con Murgibe, consultoría de igualdad contratada como apoyo técnico para la realización del programa. Este se ha desarrollado, en sesiones teóricas y prácticas, en distintos puntos de la ciudad, que abarcaban a su vez varios barrios.

El último de los talleres, por ejemplo, celebró su primera sesión el miércoles en la AVV Anzaran. Al mismo estaban invitadas las mujeres residentes en San Miguel, El Pinar y Anzaran. El taller arrancó con una explicación sobre lo que supone el urbanismo con perspectiva de género, que «se enmarca dentro de los planes de igualdad entre mujeres y hombres. El urbanismo afecta a personas, por lo que también es pertinente al género», explicó Itxasne Martínez, de Murgibe. El diseño de nuestras ciudades corresponde «al modelo urbano industrial de los años 50 y 60», y responde, por lo tanto, «a la división sexual de la sociedad de entonces, en la que los hombres se dedicaban a trabajar, a un rol productivo y público, mientras que las mujeres se encargaban del mantenimiento del hogar y la crianza de los hijos».

Identificar y recuperar espacios

La sociedad ha cambiado, pero gran parte del diseño urbanístico de las ciudades continúa igual. «Hoy en día, y a través de estas iniciativas, trabajamos con mujeres para que nos den su perspectiva». Y es que la percepción urbana del género femenino es muy diferente a la de los hombres. Calles estrechas y mal iluminadas, puntos en los que la maleza se adueña de las aceras, lugares inhóspitos o con recovecos en los que un asaltante podría esconderse, se convierten en puntos a evitar por las mujeres, debido a la inseguridad que les producen. Se crean, por lo tanto, 'lugares prohibidos' para ellas, algo que poco aporta a la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres.

No se trata de evitar estos puntos, sino, tal y como señalaban desde Irungo Bilgune Feminista, de «cambiarlos y recuperarlos». Para ello, el primer paso es la identificación, y a ello procedieron las participantes en el taller, tras recibir unas breves nociones sobre urbanismo con perspectiva de género.

Algunos de los factores que convierten un lugar en inseguro son un mantenimiento deficiente, accesibilidad dificultosa, así como la imposibilidad ver y ser vista o de obtener ayuda en caso de agresión. En el caso del ámbito de San Miguel, Anzaran y El Pinar, las participantes en el taller identificaron varios puntos que cumplen con estas características. En la primera sesión del taller, únicamente los marcaron en un mapa del barrio. Al día siguiente, realizaron un recorrido visitando los lugares señalados.

La poca visibilidad en las escaleras que unen la plaza Anzaran con la calle Lekaenea, la dificultad de acceso a los portales pares de Lope de Irigoyen, unas resbaladizas escaleras de caracol, el aspecto «desolado» de una zona ajardinada en la calle Esteban Indart... En total, las vecinas participantes identificaron hasta once puntos muy mejorables.

Uno de los más obvios es el paseo Pierre Loti, que parte desde el instituto Plaiaundi hacia la entrada al parque ecológico: la zona tiene aspecto de abandono, la maleza campa a sus anchas, la iluminación es muy escasa y las posibilidades de ser vista u oída en caso de emergencia son casi nulas. En definitiva, un 'punto negro' de manual. Además, tal y como las vecinas comentaban, «muchas chicas jóvenes pasan a diario por aquí para acudir a sus entrenamientos en las pistas de atletismo».

Una vez finalizado el recorrido, las participantes valoraron la experiencia vivida en estos talleres: «hemos aprendido bastante sobre urbanismo, sobre cosas que hemos visto diariamente en nuestro barrio y no nos damos cuenta de que son mejorables y nos condicionan. Esperamos que el Ayuntamiento se implique y que se ponga solución a los problemas que hemos detectado», afirmaron Manoli y Mª José, ambas vecinas de la zona. Eso sí, según apuntaban, «ha sido una pena que hayamos sido pocas participantes». Ambas señalaban que sería positivo llevar a cabo nuevas ediciones de los talleres.

Aportaciones en la web

Además de estos talleres, otra de las vías puestas en marcha para que las irundarras señalen los puntos inseguros de la ciudad es a través de www.irun.org. Hasta la fecha, se han recabado «unas 70 aportaciones en la web». Esta vía de participación continuará abierta hasta el próximo sábado, día 15.