Sarrionandia no percibirá el Euskadi hasta que «regularice su situación»

Cultura «acepta» la decisión del jurado, pero retendrá los 18.000 euros del premio. La consejería reprocha al autor de 'Moroak gara behelaino artean?', el ensayo premiado, no haberse «retractado de su militancia» en ETA

NEREA AZURMENDISAN SEBASTIÁN.
La imagen de Sarrionandia, congelada en una foto de hace décadas./
La imagen de Sarrionandia, congelada en una foto de hace décadas.

Una nota de trece líneas emitida por el departamento de Cultura del Gobierno Vasco ensombreció ayer la proclamación de tres de los premios Euskadi de Literatura, centrando todo el interés en el cuarto, el premio Euskadi de Ensayo en Euskera, que el jurado acordó conceder a Joseba Sarrionandia por la obra 'Moroak gara behelaino artean?'. La consejería que gestiona los premios, que «no pone en cuestión» los méritos literarios de Sarrionandia, sí pone en cambio «serios reparos a que un premio que auspicia y dota económicamente recaiga en una persona condenada por su pertenencia a ETA, fugado de la cárcel y en paradero desconocido desde 1985 y que no se ha retractado nunca de su militancia». De ese modo, y aun «aceptando» la decisión del jurado, el Gobierno Vasco anunciaba que «retendrá el importe económico del galardón hasta que el premiado regularice plenamente su situación con la justicia». Más tarde, el viceconsejero de Cultura Antonio Rivera admitiría que «el fallo no nos ha gustado y nos produce cierta incomodidad», porque «no nos abstraemos de la idea de que el ganador no es una persona normal, de que es quien es, y por eso nos hemos desmarcado radicalmente a la hora de darle el dinero del premio».

La decisión del Gobierno Vasco, además de la polémica, desató todo tipo de especulaciones acerca de cuál es en realidad la situación actual de Joseba Sarrionandia (Iurreta, 1958), condenado en 1980 a más de 20 años de cárcel por pertenencia y colaboración con ETA, e ingresado en la cárcel de Martutene, de donde, como se ha recordado hasta la saciedad, se fugó en 1985 tras un concierto del cantante Imanol. Sarrionandia, a quien algunas fuentes informativas situaban ayer en Cuba, no ha vuelto a mostrarse en público desde entonces, pero su actividad literaria ha sido incesante, hasta el punto de haberse convertido en una de las principales referencias de la literatura en euskera, e incluso ha concedido algunas entrevistas en las que ha mostrado su punto de vista sobre los asuntos más variados. Entre las más recientes se encuentra la que realizó la escritora Marie Darrieusecq y se publicó a principios de año en la revista francesa 'Les Inrockuptibles'. En ella, la autora francesa afirmaba que los delitos que llevaron a Sarrionandia a la cárcel con poco más de 20 años ya habían prescrito, aspecto que nadie terminó de aclarar en ninguno de los debates -a menudo encendidos y más centrados en cuestiones políticas que en literarias- que suscitó la decisión del Gobierno Vasco.

Aceptó ser candidato

El departamento de Cultura del Gobierno Vasco, en cualquier caso, estaba desde hace varios días al corriente de la decisión del jurado, y también sabía que el propio Sarrionandia había aceptado la posibilidad de ser premiado. La necesidad de aceptación previa y expresa del candidato se incorporó a las bases del premio hace unos años, a raiz de la, hasta ahora, más grave polémica que ha aquejado a los principales premios literarios institucionales que se conceden en Euskadi.

En las bases se indica expresamente que «para la presentación de las candidaturas se deberá contar con la conformidad previa y documentada de la persona autora de la obra candidata». En el caso de Joseba Sarrionandia, sus especiales circunstancias complicaron el proceso pero no lo impidieron, de manera que, finalmente, quienes habían presentado su candidatura acordaron con los convocantes del premio el modo de validar, mediante un procedimiento notarial, el preceptivo acuerdo del autor.

Autor a quien, por otra parte, en las bases solo se le pide estar vivo en el momento de la publicación de la obra candidata, sin hacer ninguna mención a otro tipo de circunstancias. Curiosamente, además, los autores susceptibles de ser premiados en la modalidad de ensayo en euskera están exentos de cumplir una serie de requisitos que sí deben darse en las restantes modalidades en lo referente al lugar de nacimiento y a la «vecindad administrativa» de los candidatos que, en el caso del ensayo en euskera y a diferencia de los demás, tampoco están obligados a pertenecer «a alguna asociación literaria sita en la Comunidad Autónoma del País Vasco».

El jurado, integrado por tres miembros propuestos por las tres universidades de la la CAV y dos designados por el Gobierno Vasco y presidido por Ainhoa Larrañaga, se inclinó por la obra de Sarrionandia el detrimento de los otros dos finalistas -Ignacio Uriz y Kepa Altonaga- por razones como la originalidad del trabajo del escritor vizcaíno, la intuición de que con el paso de los años «podrá convertirse en un clásico de la cultura vasca», la «pluralidad de discursos» y el esfuerzo por aportar «perspectivas distintas».

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