Gipuzkoa se enreda en la basura

Tras quince años de discusión, el territorio sigue sin solucionar el problema de los residuos. Las Juntas ratifican el plan en vigor y la Diputación se opone, pero sin alternativa

FERNANDO SEGURASAN SEBASTIÁN.

Tres lustros enredados en la basura han provocado que los desperdicios nos lleguen hasta el cuello. Basta mirar el estado de nuestros vertederos para darse cuenta de que los residuos nos inundan. Y, a día de hoy, cuando parecía que Gipuzkoa contaba con un plan que resolvía el problema, colocamos el contador a cero y volvemos a abrir el melón: ¿Qué sistema de recogida es el más conveniente? ¿Qué infraestructuras deben ponerse en marcha? ¿Incineradora sí o no? ¿Puerta a puerta o quinto contenedor?...

En las siguiente líneas pretendemos explicar dónde radica el problema, los pasos que se han dado en estos tres lustros y la situación actual.

El problema400.000 toneladas de basura al año Los guipuzcoanos generamos 400.000 toneladas de basura al año. Esta enorme montaña de residuos se deposita en los tres vertederos que siguen en activo: Urteta (Zarautz), Lapatx (Azpeitia) y Sasieta (Beasain). Estos reciben los desperdicios generados en sus mancomunidades y también desde 2008, año en el que se cerró San Marcos, los producidos en San Sebastián y su comarca (diez municipios, 300.000 habitantes). Además, 25.000 toneladas se llevan al vertedero vizcaíno de Igorre.

Los tres vertederos guipuzcoanos se están llenando a gran velocidad debido a los centenares de camiones cargados de basura que llegan de Donostialdea y Txingudi. El de Sasieta se habrá colmatado en 2013 y los otros dos en 2014. La puesta en marcha de la incineradora, infraestructura que permitiría su clausura, estaba prevista para 2014. Hay que tener en cuenta que el próximo año toca renovar el convenio con Vizcaya, acuerdo que está supeditado a que Gipuzkoa cumpla su compromiso con la puesta enmarcha de la incineradora. El reciclaje Buenos índices, pero es una solución parcial

Los guipuzcoanos somos aplicados. Nos hemos involucrado en el reciclaje y compostaje, sobrellevando el esfuerzo que supone separar en nuestros domicilios el vidrio, el papel, los plásticos y, en algunos casos, los restos orgánicos, para depositarlos en su correspondiente contenedor. Los datos apuntan al optimismo, pero también indican que cada vez resulta más difícil mejorar los porcentajes alcanzados.

Los números son elocuentes. Cada guipuzcoano genera 1.600 gramos diarios de residuos, de los que se reciclan 688. Hemos logrado una tasa de reciclaje del 43,31%, por tanto, un 56,69% sigue depositándose en vertederos. Flandes, el paradigma europeo en el tratamiento de basuras, ha alcanzado el 70% (el 30% restante lo incineran en nueve plantas, tal y como explicó Anne Vandeputte, miembro de la Agencia Pública de Residuos de Flandes, en los pasados Cursos de Verano). Plan de ResiduosUn documento que logró el consenso

En las dos legislaturas anteriores, las de Gonzalez de Txabarri (2003-2007) y especialmente en la de Markel Olano (2007-2011) se lograron acuerdos interinstitucionales que desembocaron en la aprobación del Plan de Residuos de Gipuzkoa. Dicho así, en tres líneas, parece que fue fácil alcanzar el consenso, pero lo cierto es que fue un proceso largo, complejo, en extremo polémico y que estuvo a punto de naufragar en múltiples ocasiones.

El Plan de Residuos fue aprobado en 2002. Posteriormente, en 2008 se dio el visto bueno a una actualización del mismo, con previsiones más optimistas en cuanto a reciclaje y compostaje. El denominado documento de progreso (2008-2016) contó con los votos de PNV, EA, PSE y PP, en tanto que EB y Aralar se posicionaron en contra.

Este documento es el que se encuentra en vigor actualmente. A grandes rasgos, establece un ambicioso plan de reciclaje, con el objetivo de llegar en 2016 al 57% (ahora estamos en el 43,31%). El 43% restante (213.000 toneladas) se incinerará en la planta en construcción en Zubieta. Su puesta en marcha conllevaría el cierre definitivo de los vertederos ahora en servicio. OposiciónPlataformas contra la incineración

La incineradora se ha convertido en estos últimos años en un proyecto en extremo polémico. Ha dado origen a la constitución de plataformas ciudadanas muy activas que se oponen a la planta, denunciando que la quema de los residuos atenta contra la salud pública.

Al calor de estas protestas, toma aliento un sistema alternativo de recogida de basuras, el puerta a puerta. Sus impulsores, entre otros los ayuntamientos de Hernani y Usurbil, afirman que es más eficaz que el quinto contenedor. Aseguran que su generalización supondría un radical incremento del reciclaje y compostaje, eliminando la necesidad de la incineradora.

Recogida de firmas, manifestaciones o movimientos como Zero Zabor han mantenido activa esta oposición que, a nivel institucional, ha tenido eco a través de Aralar, EB, Alternatiba y ahora Bildu. Situación actualSin hoja de ruta en la Diputación

El vuelco electoral resultante de las elecciones de mayo ha llevado a Bildu al gobierno de la Diputación y al de la mayor parte de los ayuntamientos, incluido el de Donostia. En consecuencia, tendrá el control del Consorcio de Residuos y de casi todas las mancomunidades.

Bildu, por tanto, posee los resortes institucionales para promover un nuevo plan y paralizar la incineradora. Sin embargo, a día de hoy la coalición no ha mostrado una hoja de ruta clara. A las declaraciones en contra de la incineradora se opone el hecho de que la explanación del solar donde se levantará la planta sigue adelante.

A día de hoy, Gipuzkoa está en un 'impasse'. Por un lado, el Gobierno foral no declara sus intenciones; por otro, las Juntas, donde Bildu está en minoría, ratificó en el Pleno del pasado jueves, con los votos de PNV, PSE y PP, la validez del Plan de Residuos aprobado en la pasada legislatura. En el Ayuntamiento de Donostia la oposición, mayoritaria en el Consistorio, también se ha posicionado a favor de la planta.

Entre tanto, cada día entran en los vertederos 1.100 toneladas de desperdicios.