Osakidetza dispensa unas 6.000 dosis al año

F. A.SAN SEBASTIÁN.

Los profesionales de la salud, médicos y farmacéuticos, coinciden en que el principal riesgo de 'la píldora del día después' es el mal uso y abuso que se hace de ella. Las cifras oficiales parecen no encajar con este argumento. Las 18.000 dosis que Osakidetza dispensó en 2009, el primer año tras la decisión de facilitar el fármaco sin receta, se han quedado hoy en 6.000, la tercera parte. Tan importante rebaja tiene una explicación.

Ambas cifras se corresponden con la previsión de compra que se hizo en uno y otro ejercicio, según informó el Departamento de Sanidad. La medicación puede obtenerse de forma gratuita en un centro de salud o una unidad de urgencias, pero muchas usuarias prefieren comprarla en una farmacia para evitar tener que identificarse o dar explicaciones a una persona conocida. Por apenas 20 euros puede adquirirse cualquiera de las dos marcas de anticonceptivos de emergencia disponibles en el mercado.

El problema, según recuerda Elena Artetxe, vocal del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Bizkaia, es que muchas mujeres, sobre todo las más jóvenes, utilizan como método anticonceptivo lo que se trata en realidad de un tratamiento de emergencia, una solución terapéutica que no debe ser utilizada de forma continuada, sino puntual, en caso de crisis. «Es un medicamento que se vende, pero no nos limitamos a dispensarlo, sino que les informamos siempre de su uso correcto y de otras formas de anticoncepción», detalla. 'La píldora del día después' provoca una fuerte descarga hormonal que desencadena la llegada prematura de la regla. Evita el embarazo, pero no las infecciones de transmisión sexual.