La antigua carpintería de Cruz Villar se derribará en septiembre

Es el segundo pabellón que desaparece como consecuencia del plan de reordenación de la zona de Zalduspe

KEPA OLIDENARRASATE.
Preparativos. Operarios de Besaide trasladan las infraestructuras de electricidad, agua y teléfono previamente al derribo. ::                             OLIDEN/
Preparativos. Operarios de Besaide trasladan las infraestructuras de electricidad, agua y teléfono previamente al derribo. :: OLIDEN

La antigua carpintería de Cruz Villar, sita en el número 7 de la calle Zalduspe, será derribada en septiembre. Con esta nueva demolición serán ya dos los pabellones que desaparecen este año en el polígono industrial ubicado detrás del hospital comarcal. En febrero pasado se demolió la antigua fábrica de Biurtu, situada justo detrás del edificio de Teléfonica, y en breve se tirará el pabellón de Cruz Villar, colindante con el anterior. Ambas edificaciones fueron adquiridos en su día por el Ayuntamiento con el único propósito de derruirlas. El consistorio, de acuerdo con el plan de reordenación aprobado para el área de Zalduspe, está comprando las viejas naves industriales vacías y negocia el traslado de las actividades existentes.

El plan de reordenación previsto «se desarrolla a largo plazo» y el consistorio carece en estos momentos de recursos económicos para costear la ejecución inmediata y completa de todo el proyecto de reurbanización del entorno del hospital. Según han señalado desde el área municipal de urbanismo, el consistorio continúa con los derribos «en tanto en cuanto los pabellones afectados no tengan ningún aprovechamiento alternativo».

Tras el derribo en febrero de la nave de Biurtu, ahora le toca el turno al pabellón de Cruz Villar. Una sólida edificación de hormigón armado de unos 200 metros cuadrados de planta y dos alturas. En la planta baja se halla el antiguo taller de carpintería con una vivienda en la primera planta. Posee además un pequeño jardín.

Será durante la «primera quincena de septiembre», en palabras del encargado Isaac, de la empresa Besaide, cuando una máquina equipada con una potente cizalla acometerá la demolición «desde el interior del pabellón». Isaac advertía que el maquinista tendrá especial cuidado en evitar caigan cascotes ni sobre la vía publica ni sobre el transformador de alta tensión contiguo. Será por tanto un derribo bastante artesanal que «no le llevará más de una semana al maquinista».

Previamente a la demolición, Isaac y otros tres operarios de Besaide trabajan desde el lunes 22 en los preparativos para trasladar todas las infraestructuras de electricidad, agua y teléfono desplegadas en las inmediaciones del pabellón que tiene sus días contados.