Los conductores se quejan del límite a 30km/h mientras peatones y ciclistas lo aplauden

La Policía Local informó, sin multar, a quienes incumplieron la primera disposición del Plan de Movilidad Urbana Sostenible. El debate ciudadano protagonizó la primera jornada de aplicación de la nueva medida

SELENE LANCHASIRUN.
Información. Los guardías municipales controlan e informan a los conductores de la nueva limitación de velocidad en el Paseo Colón. ::                             F. DE LA HERA/
Información. Los guardías municipales controlan e informan a los conductores de la nueva limitación de velocidad en el Paseo Colón. :: F. DE LA HERA

Ayer se puso en marcha la medida que limita la velocidad de los coches a 30 kilómetros por hora en una veintena de calles de la ciudad. Poco a poco, ira implantándose y tanto conductores como ciclistas deberán cambiar sus hábitos. Según comentaban los agentes de la policía local, a media mañana de ayer, los ciudadanos estaban al corriente de la medida y, en su mayoría, la estaban cumpliendo. Eso sí, comentaban que «vamos a estar una semana informando a todo aquel que supere la velocidad de 30 km/h. Y que quede claro: no pondremos multa, salvo a aquellos que sobrepasen el límite anterior».

Mientras Irun se acostumbra a circular más despacio, las opiniones sobre la nueva decisión adoptada dentro del Plan de Movilidad Urbana Sostenible se suceden en la calle.

Enfados y aplausos

Entre los automovilistas, la tónica general es de desaprobación. Los conductores, tanto profesionales como no, se muestran contrarios a la propuesta, ya que consideran que es un gran problema. «No creo que sea necesario atravesar la ciudad a una velocidad menor»; «es imposible ir a 30km/h por la carretera» o «hay problemas más importantes que resolver como para tomar esta precaución» eran algunas de las opiniones que se podían escuchar.

Los gremios que utilizan el coche se mostraban completamente en contra: «Es una tomadura de pelo. A esa velocidad es muy difícil controlar el coche» destacaban. Muchos de ellos intentaron ir a 30 antes de que la medida entrara en vigor y destacaban que era muy difícil. «Entre ir despacio e intentar pillar los semáforos en verde, todo esto va a ser un jaleo». Algunos tenían una argumentación preparada: «en ciudades donde la cultura de la bicicleta está más desarrollada, no existe esta medida».

Reducir la contaminación acústica y el consumo de combustible son otros objetivos de la nueva medida. David, director de una autoescuela, opina sobre estos temas: «ir despacio sólo por imperativo municipal y no por causas de tráfico es un contrasentido. La gente no pasará de segunda y se consumirá más, el ruido ambiental será unas 30 veces mayor.»

Las críticas se sucedían entre los conductores pero, ¿qué piensan los peatones? En el otro lado están todos aquellos que salen a pasear cada día. Ellos están contentos con librarse de las bicicletas: «suelen pasar a tu lado como unos locos», comentaban unos abuelos sentados en un banco del paseo de Colón. «Ya no puedes ni pasear con tu nieta tranquilamente porque van sin cuidado». Todos ellos estaban de acuerdo en que en la carretera hay sitio para todos y es por donde deben ir: «yo además de peatón, también soy conductor y creo que podemos ir bien y sin problemas ambos por la calzada».

Y los ciclistas ¿qué piensan?

Los ciclistas son otros que deberán cambiar sus costumbres. Se terminó el ir sorteando a la gente por las aceras; ahora su sitio es en la carretera, junto a los coches. A Iván es una medida que le gusta, yaque «hay gente que circula a gran velocidad por el centro y eso es un peligro para nosotros». Eso sí, afirma que esa no es la solución: «con el límite será más seguro que antes sí. Pero a 30, el ciclista sigue siendo el que más peligro corre. Otra opción es poner bidegorris en el centro pero es una batalla perdida».

Los carriles bici son otro de los temas más debatidos en Irun. ¿Somos ciclistas? ¿Los bidegorris solucionarían el problema de tráfico? Para muchos ciudadanos, la forma en la que se han colocado los carriles bici en las últimas obras realizadas en la ciudad es «un despropositito, porque no hay una continuidad, ni ninguno por el centro». Ivan denuncia que «es una batalla perdida porque quien no utiliza la bici, la ignora». El debate continúa en la calle ante una medida a la que, desde ayer, todos debemos acostumbrarnos. Si ha sido una buena idea o no, el tiempo lo dirá.