«Un circuito de canicross en Ulia. En un marco incomparable... con carácter»

Aritz Figal, Ümek y los demás La Kutraia, el Ferrari, los acantilados, la GR 121 y tu perro

BEGOÑA DEL TESO

Ya está: Donostia ya tiene un circuito para la práctica del canicross. Un circuito exigente, cabrón, puro trial. Curvo, estrecho en algunos tramos, pedregroso en otros muchos. Al borde del mar, allá donde Ulia es monte escarpado. Por el Tiro de Pichón hacia abajo. La gente del OJO Taldea, a la que conocimos cuando era Egiako Txakurkross Taldea, está en las penúltimas conversaciones con los técnicos forestales municipales, buscan patrocinadores (ya tienen uno y fuerte), se han juntado con otros organizadores para plantear una liga guipuzcoana e intentan sorprender a los deportistas de cuatro y dos patas que participan en desafíos tan guapos y poderosos como el de Santander, Guadalajara, Mallorca o Huesca. Para la sesión fotográfica de esta charla estuvieron también presentes Austin Gorostidi con Tas Tas, Pilar con Nola y muchos más corredores. Gracias.

¡Ya lo tenemos!

Faltan algunos detalles...

Patrocinadores, por ejemplo.

También, sí, y aún estamos hablando con Ayuntamiento y Diputación para concretar recorrido, vallado, dónde se pondrá el público... Nosotros tenemos que decidir si alargamos algo más el circuito, por donde las cañas. Para hacerlo más...

... ¿Cabrón, tal vez?

Recuerda que es una prueba de cross. Con perro, pero de cross. Recuerda que será en noviembre. La mañana estará fresca y el suelo...

Embarrado.

Ójala.

Vosotros soléis entrenar por Ametzagaña. También en toda la zona boscosa de Miramon, pero cuando ha habido que hacer un circuito, elegimos Ulia.

Sin dudarlo. Es nuestro monte. Nuestra montaña. Aquí hemos jugado a piratas y a balleneros. No es un parque como dicen algunos. Es monte. Es terreno de cross. También, por supuesto, un marco incomparable. Pero no de postal sino con carácter, con mucho carácter.

Y tanto. Tiene tramos de la ruta senderista GR 121, partes de absoluto trekking, bordea los acantilados, las gaviotas lo sobrevuelan.

Y en sus seis kilómetros (en dos vueltas) pasas, dejas atrás o te acercas a enclaves mitológicos de esta montaña: la kutraia, el mirador, la Roca del ballenero, el molino viejo...

Técnicamente, ¿cómo es?

Queremos que esta prueba sea lo más popular posible. Que venga el que quiera a correr con su perro pero, lógicamente, el tiempo, el trazado, la preparación, todo acabará poniendo a cada cual en su lugar.

Pura ley de la Naturaleza.

Con algo de ayuda de quienes hemos pensado el recorrido. Al principio, tras la salida cercana al parking, irán todos muy agrupados pero en cuanto llegue la primera curva el pelotón se irá estirando y tomando posiciones. Se sentirán muy felices al ver un claro del bosque pero luego tendrán que retener al perro en una bajada muy pero que muy estrecha que vuelve a abrirse para transformarse en zona más ancha pero de grandes piedras. El corredor (humano, al perro le da igual) creerá que la distancia es menor sin saber que el circuito curvea y asciende.

Como en un circuito de F1 hay tramos donde resulta imposible adelantar.

Por supuesto. Zonas en las que debes llevar al perro muy corto para soltar cuerda en las partes más anchas. Momentos en que deberás gritar ¡Paso! para que otros corredores te dejen adelantarles.

¿Y quién va a dejarse adelantar?

Como en Moto GP: los doblados.

Ya que estamos a todo gas, ¿por qué hemos puesto la palabra Ferrari debajo del título de esta crónica?

Supongo que porque un amigo, Gorka, me dijo que tener un perro sólo para sacarle a dar la vuelta a la manzana, atado con la correa, sin dejarle correr es como bajar a comprar el pan en un coche con el cavalino rampante.

Buena comparación, a fe mía.

Y tanto. Además es que el perro corre limpio. Porque le apetece. Le apetece correr contigo. No se raya como nos rayamos nosotros pensando que acaso no podamos, que las zapas resbalan, que ayer te acostaste tarde y mal. Correr juntos sobre agujas de pino y entre cañas.

Por cierto, Ümek es...

Mezcla de pastor vasco y husky.

¿Y ese nombre?

El de un DJ húngaro.

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