El PNV rechaza formar parte de la alianza abertzale propuesta para el 20-N

Los partidos de Bildu se reunirán con los jeltzales y con Aralar, que estudiará la oferta. EA, Alternatiba y la izquierda abertzale exigirán en Madrid el «reconocimiento de Euskal Herria como nación»

AMAIA CHICOSAN SEBASTIÁN.
Nueva alianza. Badiola, Rodríguez, Goirizelaia, Urizar, Vesga y Etxeberria presentaron ayer en Donostia su oferta para las elecciones generales. ::                             GUILLERMO RIVAS/
Nueva alianza. Badiola, Rodríguez, Goirizelaia, Urizar, Vesga y Etxeberria presentaron ayer en Donostia su oferta para las elecciones generales. :: GUILLERMO RIVAS

El PNV no entrará a formar parte de ninguna alianza electoral con los partidos que conforman la coalición Bildu. Los jeltzales no necesitan conocer el contenido de la oferta que ayer explicaron públicamente la izquierda abertzale, EA y Alternatiba para saber que no le interesa forma parte de una entente netamente «electoralista», en la que además duda de que realmente sea bienvenido. No obstante, no descarta que una vez repartidos los escaños en el Congreso y el Senado tras el 20 de noviembre, puedan llegar a acuerdos con esa todavía incierta alianza abertzale en base «a programa o a aspiraciones conjuntas para defender los intereses de Euskadi».

El portazo de Iñigo Urkullu fue casi inmediato tras la presentación oficial a mediodía de la propuesta, adelantada ayer por este periódico. «No es la fórmula idónea», señaló el líder del EBB, quien advierte de la diversidad que existe dentro del nacionalismo vasco y prefiere que cada uno defienda «su proyecto». Aún y todo, los jeltzales están dispuestos a reunirse en los próximos días con los integrantes de Bildu para explicarles cara a cara su posición, que no pasa «por ir todos de la mano», como según dijo pretende la izquierda abertzale para «esconder su fracaso de tantos años atrás».

Aralar, la otra formación interpelada, mantiene una postura diferente. Su vicecoordinador Jon Abril aseguró que se reunirán con las tres «sensibilidades» cuando cierren una fecha, analizarán su propuesta y pondrán sus condiciones para un acuerdo para el que se muestran interesados pero no a cualquier precio. Las condiciones sobre pacificación, pedir la desaparición definitiva de ETA y atender a las víctimas, y la fórmula para Navarra, donde abogan por pivotar sobre la marca Nafarroa Bai, son los dos escollos que Aralar augura en la negociación, en la que defenderán también la propuesta que ellos mismos presentaron hace una semana en su ponencia política.

A pesar de las diferencias y de que en las pasadas elecciones no llegaron a ningún acuerdo para concurrir unidos, Aralar ya comparte con las otras tres fuerzas el contenido del Acuerdo de Gernika, sobre el que se basan los pasos de la izquierda abertzale, EA y Alternatiba en materia de pacificación. Un asunto que se marca entre los prioritarios para llevar a Madrid, donde los partidos que integran Bildu pretenden «profundizar» en la «nueva fase política».

Pero la nueva empresa que preparan a partir del 20 de noviembre, gobierne quien gobierne, se basará sobre todo en «la confrontación política entre Euskal Herria y el Estado español». Ése será el eje central de la política que los grupos de izquierdas y abertzales quieren defender en la Cámara baja, con el objetivo de que «la nación vasca sea dueña de su destino» y, «si la ciudadanía lo decide democráticamente ser un Estado en Europa».

Así lo explicaron los principales dirigentes de la izquierda abertzale, EA y Alternatiba en la comparecencia de ayer en San Sebastián. Pello Urizar y Jone Goirizelaia, acompañados entre otros por Rufi Etxeberria y Ander Rodríguez, explicaron que su propuesta se dirige «a los cuatro territorios», los de la CAV y Navarra. Y que el contenido básico de la «alianza» será «el impulso de un proceso de diálogo», y la «exigencia de que Euskal Herria» sea reconocida como nación y que se respete «la voluntad» de sus ciudadanos para decidir su futuro.

«Es una oportunidad»

Además, destacaron que «el proyecto de construcción nacional» incluye una dimensión «económica y social» y remarcaron la vocación «internacionalista» y el deseo de «rebelarse contra la imposición de los mercados» y rechazar medidas económicas, marcadas por la Unión Europea, «que intenten laminar los derechos de los trabajadores».

«No podemos abordar estas elecciones como otras más», aseguraron los impulsores de la oferta, quienes defendieron, pese al rechazo de la izquierda abertzale a estas elecciones en el pasado, que «es momento de dar pasos de esta naturaleza». «Es una oportunidad» que hay que aprovechar, porque «la situación política y el momento histórico es completamente diferente» a anteriores convocatorias, incidió Goirizelaia, quien reclamó al resto de fuerzas «una reflexión generosa y ambiciosa» para encarar el 20-N «con sentido de país».

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