Alcohol y tabaco centran el plan de drogas al ser la «entrada» hacia otras más fuertes

El 24% de los chavales que beben consume de forma habitual cannabis y un 11% otros estupefacientes

MARÍA JOSÉ CARREROSAN SEBASTIÁN.

VI Plan de Adicciones de la Comunidad Autónoma Vasca. Así se denomina el último documento elaborado por el Gobierno Vasco para promover estilos de vida saludables. Ya ha sido aprobado por el Consejo Asesor de Drogodependencias y el próximo otoño será refrendado por el Gabinete López para su traslado al Parlamento. Con un periodo de vigencia hasta el 2015, su gran objetivo es reducir el consumo de tabaco y alcohol por al menos tres motivos. Son los productos adictivos más extendidos, su consumo apenas experimenta descensos significativos con el paso de los años y, además, se consideran «la puerta de entrada» de las sustancias ilegales como el cannabis, la cocaína, la heroína o las drogas sintéticas.

Desde esta perspectiva, la directora de Drogodependencias del Ejecutivo Vasco, Celina Pereda, señala que la gran 'obsesión' del nuevo plan es retrasar al máximo la edad en la que se empieza a beber y a fumar. Si bien el estudio 'Drogas y Euskadi 2010' pone de manifiesto un ligero descenso generalizado en el consumo de alcohol, sin embargo también destaca la aparición y permanencia de fenómenos como los «atracones» de fin de semana, ya que el 40,5% de los chicos a partir de los 15 años y el 35,5% las chicas admiten haber quedado para beber al menos una vez al mes.

Más allá de cómo dejan las calles o los parques, los protagonistas del 'botellón' preocupan porque tienen conductas de riesgo. Según el citado informe, más de la mitad de los jóvenes que participa en esta nueva forma de ocio son bebedores excesivos o de riesgo, frente a un porcentaje del 19,4% en el conjunto de la población de 15 a 34 años. Además, entre quienes practican el 'botellón' es más normal emborracharse con cierta asiduidad (18,1%, frente a un 5,9% en el conjunto de la población joven), consumir cannabis de forma habitual (24,7% frente a 9,7%), u otras drogas ilegales (11,5% frente a 5,6%).

A la inversa, el beber alcohol de forma moderada aparece como un factor de protección ante otras drogas legales e ilegales. Los abstemios fuman tabaco en una menor proporción que los no abstemios y mucho menos que los bebedores de riesgo de fin de semana. De la misma manera, el cannabis entre las personas abstemias es dos veces menos frecuente que en el conjunto de la población joven y el resto sustancias ilegales distintas al cannabis es prácticamente inexistente en este grupo.

Respecto al tabaco, en el año 2010, el 34,1% de los vascos se declaraba fumador (570.789 personas). De ellos, el 28,9% de forma habitual (483.698 personas) y el 5,2% sólo en celebraciones o acontecimientos especiales. Los ex fumadores representan el 25,2% de la población (421.558 personas). Aunque los datos de evolución indican que se observa un ligero descenso en el porcentaje de adictos a la nicotina respecto a 2008 (pasan de representar el 30,5% al 28,9%), «no puede hablarse de un retroceso importante, sino de estabilidad», afirman los redactores del informe.

Implicación de los pediatras

En cuanto a sexos, la proporción de hombres que fuman habitualmente sigue siendo mayor que la de las mujeres (32,5% frente a 25,3%) cuando se analiza el conjunto de la población. No obstante, en los últimos años se ha dado una tendencia hacia la igualdad desde el punto de vista género. Así, las tasas de consumo habitual son muy similares entre los 15 y los 34 años, momento en el cual el porcentaje de mujeres fumadoras empieza a ser menor que el de los hombres. En algunas de las franjas juveniles, el consumo femenino supera al masculino. Por ejemplo, entre los 25 y los 29 años hay una proporción mayor de fumadoras que de fumadores.

Esta 'equiparación' de las mujeres a conductas nada saludables lleva a Celina Pereda a resaltar la necesidad de introducir «la perspectiva de género» en cada una de las estrategias que se deben poner en marcha para promocionar hábitos de vida saludables. Dado que tanto la iniciación al alcohol como al tabaco tiene lugar en plena adolescencia, la directora de Drogodependencias quiere conseguir la implicación de los pediatras en los programas preventivos, para lo que ya ha mantenido alguna reunión con la Sociedad Vasco-Navarra de Pediatría. «Como médicos de referencia de los casi adolescentes, tienen mucho que aportar».