La Quincena se afina cantando

El curso de técnica vocal atrae a jóvenes y prometedoras voces

:: MARÍA JOSÉ CANOSAN SEBASTIÁN.
La Quincena se afina cantando

Si los que pasan habitualmente por la Calle San Juan de la Parte Vieja están acostumbrados a escuchar los ensayos del Orfeón, probablemente estos días se sorprendan al oír nuevas voces y muy potentes. Se trata de los doce jóvenes alumnos que desde el lunes participan en el primer curso de técnica vocal organizado por la Quincena Musical e impartido por una profesora que ha formado a los profesionales de la lírica más destacados del país, Ana Luisa Chova.

La presencia de esta maestra valenciana en Donostia ha sido, sin duda, la que ha motivado la exitosa respuesta de los participantes en las jornadas, muchos de ellos ya profesionales. Es el caso de la cubana Aurora Parra, asentada en la ciudad desde hace siete años, donde ha realizado sus estudios superiores en Musikene. En la actualidad está centrada en la docencia, pero al igual que sus compañeros, continúa perfeccionándose como cantante. La donostiarra Miren Urbieta, que también amplía sus conocimientos en el curso, lo afirma con rotundidad. «Esto no se acaba; nunca dejas de necesitar ayuda para seguir evolucionando».

Ellas dos, la también donostiarra Elena Barbé, la alemana Ana Schwedhelm y la italiana Natalia Lunar conforman un buen ejemplo del perfil del alumnado del curso, de altísimo nivel. Todas ellas conocían a Ana Luisa Chova, habían trabajado antes con ella y la respetan y admiran. La mezzosoprano italiana, que sueña con debutar algún día el papel de Carmen, ha descubierto San Sebastián siguiendo a Chova. «Mi encuentro con ella como profesora ha sido relevante. Quiero absorber todo lo que pueda, como una esponja. En mi opinión, tiene una sensibilidad especial para entender mi voz y para ayudarme a encontrar el camino que me facilite el canto».

Conocimiento y respeto

La mezzo italiana tiene una opinión muy positiva de la docente valenciana, al igual que la donostiarra Elena Barbé, formada en Musikene. «Ana Luisa Chova sabe muy bien cómo funciona nuestro instrumento. Lo de ella no es sólo intuición, porque su manera de dar clase es mucho más científica que la de cualquier otro. Tiene una capacidad de diagnóstico excepcional, por lo que sabe lo que cada voz necesita. Al mismo tiempo, es muy respetuosa y si no te convence lo que te dice, o el resultado que obtienes siguiendo sus consejos, no impone su opinión».

Miren Urbieta, que ha estado estudiando con ella y otros maestros y repertoristas en Valencia, añade entre sus cualidades la «concentración. Da todo en sus clases, es muy respetuosa con todo tipo de voces y tiene claro siempre lo que hay que hacer a cualquier nivel».

La presencia de Ana Schwedhelm en el curso es una muestra más del tirón que tiene para los jóvenes cantantes. La soprano estadounidense -aunque cuenta con doble nacionalidad, alemana y mejicana- ha llegado a Donostia por una serie de casualidades. Estudió en el Reino Unido, allí conoció a su novio, un barítono catalán, y decidieron establecerse en Barcelona como base de operaciones en vista de que debían viajar bastante por su profesión. «Y así ha sido. Llevamos un año allí y apenas hemos estado; no hemos parado». Conoció a Ana Luisa Chova en un curso en Madrid, «me gustó y cada vez que puedo vuelvo a trabajar con ella. Es una joya a nivel mundial». Ana resume la personalidad de su maestra en cinco palabras: «Ciencia, teoría, intuición, humildad y calidad humana».

Esta última cualidad es la que más destaca la soprano cubana: «el respeto que tiene por las personas. En el mundo del canto hay mucha fachada y culto a la imagen. Ella te mira a los ojos y se pone a trabajar, y todo sin cambiar tu voz. Es una mezcla de respeto y falta de manipulación». Aurora Parra, que sueña con debutar como la Doña Elvira de Don Giovanni de Mozart, destaca también su interés por dar a conocer la música de su país, «una gran desconocida y de gran calidad».

De momento, las cinco apuran las horas que les quedan de aprendizaje, tanto con Chova, como con el repertorista de piano Rubén Fernández, todo un descubrimiento para la soprano alemana. «Me habían hablado muy bien de él, pero se habían quedado cortos. Es el mejor repertorista con el que he trabajado». Por las mañanas reciben una clase individual de 25 minutos con la profesora de canto y por la tarde, lo hacen con el pianista. «Es una maravilla» comentan casi al unísono. «Aprendemos de lo que les dice también a nuestros compañeros».

Sus progresos y algunos de los roles que sueñan con cantar algún día se podrán comprobar en el concierto que ofrecerán mañana los participantes en el curso. La cita, en el Museo Balenciaga, servirá de clausura del curso y de preludio a una Quincena que está más que afinada con estas prometedoras voces.

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