«Ya no estamos en disposición de comprar Chillida-Leku»

La consejera de Cultura critica las acusaciones anónimas sobre la elección de Donostia 2016

ALBERTO MOYANOSAN SEBASTIÁN.
Blanca Urgell, en el Kursaal donostiarra tras la presentación de la Quincena Musical. ::                             ARIZMENDI/
Blanca Urgell, en el Kursaal donostiarra tras la presentación de la Quincena Musical. :: ARIZMENDI

La consejera de Cultura del Gobierno Vasco, Blanca Urgell (Vitoria, 1962) asegura que la propuesta de compra de Chillida-Leku por ochenta millones de euros ha caducado en lo que a su departamento respecta y afirma que si la familia quiere retomar las conversaciones, deberá dar el primer paso. Urgell repasa en esta entrevista la situación en la que se encuentran los principales proyectos guipuzcoanos en los que su consejería está implicada -de Tabakalera al Museo Balenciaga, pasando por Donostia 2016, tras los cambios políticos que las pasadas elecciones han tenido lugar en el Ayuntamiento de la capital guipuzcoana y en la Diputación Foral de Gipuzkoa.

- ¿Cómo contempla la Consejería de Cultura la polémica que se ha desatado tras la designación de Donostia como Capital Europa de la Cultura 2016?

- El fallo del jurado ha sido muy contundente y claro en cuanto a que el de Donostia ha sido el mejor proyecto de los que se presentaron y por lo tanto, tenemos que estar muy orgullosos del trabajo realizado. Respecto a la polémica, hay que decir que los anónimos son seguramente las acciones más viles y rastreras que ha imaginado la mente humana y que una institución responsable no debería basar sus acusaciones en este tipo de mensajes, sobre todo, cuando pone en entredicho a una persona con una magnífica trayectoria profesional y humana, a nuestro grupo, que ha trabajado a muerte por el proyecto y a todos nosotros. Debemos estar orgullosos de lo que hemos hecho y no tenemos nada de lo que avergonzarnos.

- Pero ¿no cree que es una humillación que desde el Ministerio de Cultura se dé pábulo a esta acusación?

- Es una buena decisión que se apueste por la transparencia y que se clarifiquen los hechos, lo cual no me da ningún miedo. Es bueno que se sepa que ese anónimo, que ya se califica por sí mismo, es falso de toda falsedad.

- El informe del jurado instaba a los partidos presentes en las instituciones a mantener la unidad en torno al proyecto.

- Es importantísimo, sin ninguna duda. Uno de los valores más importantes del proyecto es el apoyo de la ciudadanía. Sus representantes tenemos que escenificar y dar cauce a ese apoyo ciudadano. En este momento hay sintonía. Nosotros consideramos que en la actual situación tenemos que ser garantes de que el proyecto original va a seguir adelante y en ese punto estamos.

-¿Teme que los cambios en el Ayuntamiento y la Diputación conlleven un giro en la orientación de la candidatura?

-En este momento, estamos a la espera de que se hagan cargo de sus responsabilidades. Está muy claro que el proyecto que ha premiado el jurado tiene unas características muy concretas que se definen precisamente por dar cabida a todos, es convivencia entre ciudadanos y convivencia entre lenguas. A partir de ahí, las aportaciones están muy bien porque es un proyecto que va a seguir evolucionando, pero no temo un cambio radical de línea y espero que nadie lo intente.

-Desde Bildu se pide una mayor presencia del euskera y de la cultura vasca.

- Exacto, pero no se puede hacer nada sin partir de nuestra propia cultura y creemos que el proyecto así lo refleja. Nuestra cultura es muy abierta porque para hacer cualquier cosa partes de tus raíces para abrirte al mundo y al revés, para recibir. Es un toma y daca entre lo pequeño y lo que nos puede aportar el mundo. Cualquier aportación entra dentro de la dinámica de Donostia 2016.

- Finalizada esta etapa, ¿harán un esfuerzo las instituciones en transmitir a la ciudadanía el proyecto? Lo digo porque se les ha tachado de utilizar un lenguaje excesivamente críptico.

- Es fundamental explicarlo bien. La participación ha demostrado que se ha entendido que es un proyecto importante para la ciudadanía, independientemente de las palabras que se hayan utilizado. Realmente, el reto más grande no es que la ciudadanía se adhiera a la capitalidad, sino a la filosofía del proyecto y ahí, seguramente, hay que hacer un esfuerzo.

-En el caso de Chillida-Leku, parece que la familia estaría dispuesta a retomar las negociaciones.

- Es otro tema del que tendremos que hablar con Diputación, pero quisiera remarcar dos o tres cosas importantes. Por un lado, el objetivo de las instituciones siempre ha sido tener Chillida-Leku abierto al público. Por otra parte, debo recordar que la ruptura de las negociaciones por parte de la familia Chillida Belzunce fue sin previo aviso e inmisericorde. Si efectivamente tiene ahora esa voluntad de volver a hablar, pediría que fueran ellos los que nos dijeran cuáles son las condiciones en las que quisieran entrar a hablar y no las genéricas de las que hablan siempre, sino las condiciones concretas. Que hicieran el trabajo de presentar una propuesta concreta de negociación. Lo que sí puedo adelantar es que en este momento el Gobierno Vasco no está en disposición de entrar en la compra de la propiedad, con lo cual, tendríamos que hablar de otro tipo de relación que supusiese una aportación de las instituciones, pero siempre teniendo en cuenta que requeriría un trabajo previo por parte de la familia encaminado a explicarnos cómo piensan reducir el déficit.

- O sea, que la negociación empezaría de cero.

- Sí, para empezar, porque nuestro socio en este viaje -la anterior Diputación de Gipuzkoa- ya no está, con lo cual tenemos que empezar efectivamente de cero también con el nuevo equipo de esta institución. Vamos a repasar los temas que compartimos, que son muchos, para luego hablar en profundidad tema por tema. Todo es ya un hándicap. Como Gobierno Vasco, tenemos claro que es un momento económicamente difícil y ya no nos podemos comprometer a entrar en la compra de la propiedad.

- Eso implica que la posición de las instituciones en la negociación ya no sería tan fuerte.

- Por supuesto. Siempre hemos dicho que todas nuestras condiciones sobre el control de Chillida-Leku derivaban de que íbamos a comprar la propiedad, íbamos a ser los dueños y por lo tanto teníamos el derecho y la obligación de asegurarnos de que el control normal fuera de las instituciones, al margen de que los derechos del autor y su familia se iban a respetar. Incluso más: intentábamos pactar en qué limites se movía el llamado derecho a veto. Desde luego, nunca hubiéramos aceptado un veto absoluto. De ninguna de las maneras porque no podíamos hacerlo. Ahora que no se trata de comprar, la relación es muy distinta. Si hubiera algún tipo de negociación lo único que tendríamos que asegurar es que el déficit fuera razonable.

-Ahora mismo, ¿no existe ningún contacto con la familia Chillida Belzunce?

- No. De verdad que creo que tender la mano para retomar las negociaciones es algo que le corresponde a la familia.

- ¿Cree que se hizo algo mal en la anterior negociación? ¿Hubo recelos con los interlocutores de cada una de las partes?

- No, el nuestro era absolutamente válido y solvente en su papel. No puedo opinar del de la otra parte, pero sí me consta que sus relaciones eran fluidas, lo cual nos hizo creer a las instituciones que la negociación avanzaba a buen ritmo. A partir de ahí no puedo sino especular con lo que pasó para que se rompiera.

- Cambiando de tema, ¿seguirán durante mucho tiempo las apreturas económicas en el Zinemaldia?

- Bueno, este año al final conseguimos que todas las instituciones aportáramos de una forma u otra ese millón de euros. Vamos a ver qué pasa el año que viene, pero en esta edición tienen el presupuesto óptimo dentro de la situación que atravesamos. El Festival tiene un nuevo director que es una máquina trabajando, con muchas ideas que poco a poco pondrá en marcha, pero creo que tenemos que esperar a septiembre para ver qué ha conseguido. Esperamos grandes y gratas sorpresas.

- También en el Festival, los nuevos miembros del consejo de administración han anunciado su intención de aumentar la presencia del euskera y de impulsar la participación.

- Es una de las cosas de las que tenemos que hablar más despacio. Zinemira es una ventana que muestra toda la producción vasca del año. No sé cómo se puede hacer más promoción del euskera y del cine vasco dentro del Festival. Si tienen ideas estaré encantada de oírlas, pero esa parte es lo que es nuestro cine y nuestro cine en euskera.

- Debo preguntarle también por el Contrato Ciudadano por las Culturas.

- Va muy bien.

- Empezó con algunas turbulencias, pero ahora ha desaparecido del radar.

- Sí, hay dos partes. Por un lado estaba el famoso documento del que partía el Consejo Vasco de la Cultura, que ha ido evolucionando. Las elecciones nos cogieron con el texto casi a punto, pero no tenemos ninguna prisa y es bueno que se siga trabajando. Lo más importante es el resto: las comisiones sectoriales ya han elaborado su documento respecto a las acciones que se detallaban en el original, priorizando las más importantes, en un contexto de crisis. Finalmente, en septiembre se reunirán las comisiones transversales -inmigración, género y juventud- y las técnicas -euskera, nuevas tecnologías y financiación-.

- Precisamente, hace unos días lanzaba una invitación a contemplar la cultura como una inversión en lugar de como una subvención.

- Eso es muy importante. En Europa está cada vez más claro que la cultura es una inversión, tanto social como económica. Tiene un enorme potencial de crecimiento porque genera empleo y actividad económica con el turismo y con las industrias culturales si sabemos hacerlo bien.

- ¿Cómo están las cosas en EITB? Últimamente se escuchan muchos rumores sobre la privatización de los medios de comunicación autonómicos.

- Desde luego, en el Gobierno Vasco no hay ningún rumor en ese sentido. Sí que tenemos que ponernos en el contexto de un año en el que hemos prolongado el contrato programa del anterior para meditar cuál va a ser el nuevo. En una situación de crisis, es muy importante que saquemos conclusiones sobre la sostenibilidad de EITB. Eso es así, pero no está para nada en peligro porque tenemos responsabilidad sobre más de mil buenos profesionales. Es cierto que con los contratos mercantiles ha supuesto que el número de trabajadores sea superior al deseable. En cualquier caso hay que ver cuál es la plantilla óptima, pero desde el Gobierno Vasco creemos de verdad en el servicio público de los medios de comunicación. Hacen y tienen que hacer un papel importante asegurándonos de que transmiten los valores que corresponden a nuestra democracia y a nuestra situación como país.

- ¿Está preocupada por las audiencias? Se ha apuntado a los canales de TDT y una cierta desafección de parte del público como explicaciones al descenso sufrido.

- Es probable que así haya sido, siempre se oyen rumores de estas cosas. Sí quiero decir que siendo nuestro objetivo mantener y mejorar las audiencias que tenemos en televisión, es cierto que una televisón pública no puede aspirar a competir con las cadenas privadas. Jamás aceptaríamos que ETB ofreciera una programación que es más fácil que capte audiencia, pero que resulta inaceptable en una televisón pública. Por lo tanto, buscar más audiencia, sí, por todos los medios posibles, pero no a cualquier precio.

-¿Cuándo presentarán las actividades contempladas dentro del programa '2012'?

- Con motivo del 75 aniversario de los bombardeos de Gernika, Durango, Eibar, Otxandiano... que se cumple el próximo año, vamos a presentar una propuesta cultural y la presentaremos en septiembre. La idea es mirar al presente y no al pasado, y entronca con la idea de la candidatura donostiarra del 2016 porque es la misma filosofía. Intentaremos generar escenarios en los que los creadores y los ciudadanos se sientan cómodos para hablar en libertad. Habrá un poco de todo en las tres capitales vascas, fundamentalmente: conciertos, exposiciones, charlas... El jueves presentamos el concierto que se celebrará el 8 de septiembre en el Euskalduna de Bilbao, con Inma Shara dirigiendo por primera vez a la Orquesta de Euskadi.