La plaza del obispo Garmendia

La ciudad de Nueva York rinde homenaje al religioso lazkaotarra

ALETXU PEÑASAN SEBASTIÁN.
Recuerdos. El obispo legazpiarra Josu Iriondo, en Nueva York, donde se ha organizado una exposición sobre Francisco Garmendia. La foto de Garmendia con la mitra y la placa de su plaza en Nueva York./
Recuerdos. El obispo legazpiarra Josu Iriondo, en Nueva York, donde se ha organizado una exposición sobre Francisco Garmendia. La foto de Garmendia con la mitra y la placa de su plaza en Nueva York.

Él no se lo hubiera ni imaginado, pero la ciudad de Nueva York ha querido renombrar una de sus plazas para darle el nombre del obispo Francisco Garmendia, el primer obispo vasco de esta gran ciudad, como reconocimiento a los actos de servicio a la comunidad durante el tiempo que ejerció como máxima autoridad religiosa. El alcalde neoyorkino Michael Bloomberg firmó no hace mucho tiempo un proyecto de ley para renombrar una plaza en honor al obispo vasco que murió en esta ciudad en 2005.

Francisco Garmendia Ayestarán nació en Lazkao en 1924 y falleció en Nueva York el 16 noviembre de 2005 tras una larga enfermedad. Francisco Garmendia fue uno de los 11 hijos de Pedro Garmendia y María Ayestarán. Fue uno de los tres hermanos dedicados al servicio de Dios, junto a dos monjas de clausura, una en Estella y la otra en Astigarraga. El lazkaotarra fue ordenado sacerdote en 1947 en Vitoria. Tras una estancia en Argentina y Bolivia como misionero, Garmendia se trasladó en 1964 a Nueva York y el 29 de junio de 1977 el papa Pablo VI le designó obispo auxiliar de la ciudad. En 1986 el cardenal John O'Connor le nombró vicario del sur del Bronx, cargo que ocupó hasta su retiro en 2001, año en que fue sustituido por el actual obispo auxiliar, el también vasco, Josu Iriondo, de Legazpi. Desde el Bronx, Monseñor Garmendia dedicó todo su esfuerzo a ayudar a la comunidad hispana. Fundó la 'Línea de Esperanza' del Vicariato del sur del Bronx, destinada a servir a la comunidad hondureña y a otros inmigrantes latinoamericanos. Fue el primer obispo hispano al servicio de la Archidiócesis de Nueva York y durante 25 años estuvo oficiando en la parroquia Saint Thomas Aquino del Bronx.

El homenaje al obispo Garmendia se celebró la pasada semana en Nueva York y al acto acudieron dos sobrinos residentes en San Sebastián que cuentan que el día del homenaje 'su' iglesia estaba repleta, a pesar de que murió hace 5 años y llevaba otros 5 retirado. «Aún así la gente lo recuerda con mucho cariño, por su apostolado y por su firmeza a favor de los necesitados, no escatimando esfuerzos incluso si tenía que discutir con la clase política -cuenta su sobrino Néstor Berraondo-, que recuerda el enfrentamiento que tuvo con el alcalde de Nueva York tras los trágicos sucesos ocurridos en la discoteca Happy Land, donde Garmendia puso en evidencia a todos por los nulos controles e inspecciones que se realizaban en los locales. Esta discoteca no tenía ninguna salida de emergencia y murieron 87 personas. En cada aniversario el obispo Garmendia dedicaba la homilía a todos los familiares de los fallecidos, la mayoría hondureños, y posteriormente realizaba una procesión.

Antes de oficiarse una Eucaristía se inauguró un pequeño museo con documentos, fotos. que recordaban al sacerdote de Lazkao y finalmente se puso la placa de la calle con su nombre en un sencillo acto al que acudieron el obispo Josu Iriondo, políticos neoyorkinos y dos sobrinos, Néstor y María, llegados al acto desde Donostia.

Durante su larga estancia en Nueva York, Garmendia no se olvidó de sus raíces y se mantuvo siempre en contacto con la comunidad vasca. Todos los años celebraba la misa del Aberri Eguna y tras la misma le gustaba hablar con todos. El obispo Garmendia se encuentra enterrado en el cementerio Gate of heaven en Hawthorne.

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