Un olímpico que no mira al pasado

Santi Zabaleta, el único baloncestista guipuzcoano que ha estado en los Juegos, prefiere disfrutar del presente

P. ECHANIZ
Un olímpico que no mira al pasado

No añora sus grandes años de baloncestista que le llevaron a ser olímpico en México-68, el único guipuzcoano que lo ha conseguido en este deporte. Luis Carlos de Santiago Zabaleta (Errenteria 1946) recuerda su vida deportiva activa sin nostalgia, le emocionan más sus años posteriores como gestor al frente del deporte irunés porque supo impulsarlo desde los despachos. Pero sobre todo vive el presente, una vida de jubilado activo que le ha permitido cultivar sus grandes aficiones: canta en el coro Gaztelu Zaharra de Hendaya, lee libros de divulgación científica y trata de no perderse ningún acontecimiento deportivo por la tele.

«Ahora puedo permitirme en ocasiones llevar la vida al revés, como por ejemplo ver los siete partidos de la final de la NBA por la noche y dormir de día. Hay jugadores espectaculares como Rose, Durant o Nowitzki, que es muy listo pese a sus limitaciones físicas».

Pero qué hacemos hablando de la NBA actual si el propio Santi jugó contra los ases americanos en los Juegos Olímpicos de México.

«Yo tenía 21 años, era un novato y en la selección que dirigía Díaz Miguel estaban Emiliano, Buscató, Alfonso Martínez, Sagi Vela, Martínez Arroyo y Margall. Me llevaron como jugador que destacaba por su defensa. Ganamos el preolímpico. Luego en los Juegos tuve ocasión de jugar contra Estados Unidos, frente a figuras como Jo Jo White que luego fue un legendario base de los Celtics de Boston o Spencer Haywood, otra gran estrella de la NBA».

Zabaleta se ganó su plaza en la selección gracias a su espléndida temporada 1967-68 en el Atlético San Sebastián, que dirigía Gasca, que tuvo su punto culminante con el triunfo sobre el Madrid, quíntuple campeón europeo, en Anoeta.

Multa tras ganar al Madrid

«Fue un sábado 4 de diciembre. Ganamos por 73-70 y creo que hice un gran partido frente a Emiliano, que era el mejor jugador de Europa. Sólo marcó 15 puntos, muy poco para él. Yo metí 13 puntos. Aquella actuación creo que dejó huella y Díaz Miguel empezó a fijarse en mí».

Pero la gran jornada tuvo una nota adversa muy curiosa. «Aquel día yo me levanté a las ocho porque a las nueve tenía el examen del carnet de conducir, que por cierto aprobé. Después del partido, Gasca se enteró de mi examen y me dijo que no me había cuidado antes el partido, que había puesto en peligro la victoria del equipo.... y me puso una multa de 5.000 o 10.000 pesetas, un dineral».

Un Gasca, genial, polémico con el que no siempre estuvo de acuerdo Santi, aunque le admiraba.

«Gasca era un genio, un adelantado. Sabía motivar al equipo, nos hacía entrenar con bafles para acostumbrarnos al ruido de los pabellones contrarios. Cuando hacía falta era un teatrero, se ponía a llorar para motivarnos. Yo que sé. Técnicamente no era el mejor y yo solía descutir mucho con él».

La carrera deportiva de Zabaleta pareció truncarse por su continua inflamación del tendón rotuliano. «Desde crío no había parado, ni en invierno ni en verano. En Dom Bosco, como era el encargado del material, me reservaba el mejor balón para practicar el tiro. Entrené muchísimo. Tiraba tiros libres hasta hartarme. Más de una vez logré cien de cien. Cuando me retiré le dije a los chavales a los que entrenaba cuál era el secreto: buena posición, confianza y cabeza, mucha cabeza. Tiré 30 tiros delante de ellos, los metí y dejé el baloncesto. Ese fue mi adiós».

Entre el Atlético y esa retirada pasaron unos años dorados en Dom Bosco donde empezó en tercera división como entrenador y acabó subiendo a primera como jugador con el llamado Dom Bosco Dicoproga y el Dico's. «Luchábamos con chicos de la casa contra profesionales. Tardamos tiempo en traer uno de fuera».

Ahora, el basket guipuzcoano mira al Lagun Aro. «Están trabajando bien, han hecho partidos muy interesantes aunque les ha faltado continuación. Cuando voy a Illumbe procuro ponerme en un sitio discreto, arriba, porque me gusta comentar los aciertos y los fallos sin que nadie se moleste».

Licenciado en fútbol

Santi Zabaleta se formó en Educación Física y curiosamente su tesina versó sobre el fútbol. «Cuatro de mis profesores fueron luego seleccionadores nacionales». Es un deporte que también le encanta («lo del Barcelona y la selección es fantástico») y que le lleva a seguir con atención a la Real.

«Me quedó un mal regusto con el cese de Martín Lasarte. Era un hombre que había relanzado la afición, que se llevaba bien con los jugadores, que se ganó el respecto y cumplió los objetivos. Cierto que el equipo había bajado la guardia, pero eso no es sólo cosa del entrenador».

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