Tenía una granja...

BEGOÑA DEL TESO

Recuerdan el comienzo, mìtico, de 'Memorias de África'? De la novela, de la novela de la grandiosa baronesa Blixen: 'Yo tenía una granja en África...'. Es leyenda, siempre lo fue. Como el filme de Pollack, Meryl y Redford.

Lo que nos propone Claire Denis, soberbia, impasible, inaccesible, es exactamente el negativo de 'Memorias de África'. Su lado oscuro, su esqueleto despellejado, descarnado, exangüe. No escribimos esto como crítica a la obra de la Dinesen. Ni a la de Sidney. Amamos ambas pero la de Denis es de una clarividencia cegadora, tanto vital como política y cinematográficamente. Y como retrato de mujer, insuperable. El malsano placer que a lo largo de su carrera ha experimentado la Huppert cuando ha creado personajes más allá de todos los límites, aquellos que producían al espectador dolor en el alma y le erizaban las vértebras, alcanza aquí cotas de un excelente y exquisito acto de sadomasoquismo físico y psíquico acompañado por un balacera (callada, furtiva) de sensualidad, deseo, muerte, incongruencia vital, ceguera emocional e ignorancia del papel que nos ha reservado el Destino, burlón y atroz, en este mundo.

La película de Claire Denis y los suyos es simultánea y estremecedoramente carnal, y abstracta. Una metáfora desgarradora que toma cuerpo a través de pequeños, sutiles y a veces increíblemente frágiles detalles. La autora no usa jamás un ángulo frontal para contarnos la historia. Su mirada es oblicua, transversal, y la violencia aquí no no borbotea, no estalla. 'Sight&Sound', la gran revista cinematográfica inglesa , asumió en su crítica de 'White Material' que la manera en que la sangre tiñe las telas y corre por los arroyos en este filme tiene mucho de estoicismo bresoniano . La comparacion, por acertada, nos emocionó.

'Una mujer en África' fluye ante nuestros ojos con pasmosa elegancia casi monacal, nos hunde en la butaca con algunos planos que zarandean el alma y su raíz se enreda, salvaje, en nuestro ánimo.