El arte de pintar

Alumnos del Taller Mihise exponen sus creaciones en La Colchonería. La muestra se podrá visitar hasta este domingo

ELI KORTASAN SEBASTIÁN.
Exposición. Los cuadros están expuestos en las paredes de La Colchonería, en la Parte Vieja. ::
                             E. KORTA/
Exposición. Los cuadros están expuestos en las paredes de La Colchonería, en la Parte Vieja. :: E. KORTA

Muchas ganas e ilusión por aprender y disfrutar de la pintura. Eso es lo que tienen en común los 25 alumnos del Taller de pintura Mihise que exponen su trabajo en La Colchonería de la calle San Vicente hasta este domingo. Así lo afirma al menos su profesora y dueña del taller, Adriana Ibargoyen, quien asegura además estar «muy orgullosa» del trabajo realizado por sus alumnos. «Llevan seis meses aprendiendo a pintar y no hay más que ver el resultado. Muchos creían que no iban a ser capaces de hacerlo bien y ellos mismos se han sorprendido de sus propias capacidades artísticas. Lo importante es quitarse el miedo para poder avanzar», señala esta artista de 28 años que montó este taller de arte en septiembre de 2010.

La exposición es una muestra de las diferentes técnicas que aprenden los alumnos en clase, como el óleo, la acuarela, el pastel, el lápiz, el carboncillo, las tizas o las témperas. «Exponer los trabajos realizados a lo largo del curso ha supuesto una motivación para ellos». Han escogido el que más les gustaba para mostrarlo en este clásico local de la Parte Vieja donostiarra y «están muy contentos porque la aceptación ha sido excelente. Incluso ha surgido un posible comprador».

La idea de realizar esta muestra colectiva surgió desde la propia Colchonería. Adriana Ibargoyen expuso su propia obra en este establecimiento hace un año y tras encandilar con su trabajo a Ana, la dueña local, ésta le dejó las «puertas abiertas» para lo que necesitara. «Es un sitio donde tienen muchas inquietudes artísticas», apunta Ibargoyen, que se acordó de las palabras de la empresaria cuando montó su propio taller y surgió la posibilidad de poner en marcha esta exposición con los trabajos de sus alumnos.

Un hobby que engancha

La pasión por la pintura de esta joven artista ha contagiado a sus alumnos en muy poco tiempo. Como ella misma asegura, «la pintura es un hobby que ayuda a desconectar del día a día, del trabajo y de las preocupaciones. Es como ir al gimnasio y, desde luego, engancha muchísimo, más incluso que el tabaco, es como una droga» afirma con una sonrisa de oreja a oreja.

Al taller acuden personas de perfiles bien distintos. Desde niños de 6 años a los que se les enseñan técnicas de dibujo y pintura para posteriormente desarrollar su lado más creativo, hasta jubilados que pueden dar rienda suelta a las inquietudes artísticas que siempre habían estado latentes y que no habían tenido ocasión de desarrollar por la falta de tiempo.

Asimismo, una cuadrilla de chicas de unos 30 años acude para despojarse de las preocupaciones diarias y del trabajo, así como estudiantes de diseño y arquitectura con el fin de aprender técnicas y desarrollar su creatividad para afrontar objetivos concretos de cara a sus estudios. «Por supuesto, tampoco faltan aquellos que ya conocen la materia y simplemente quieren mejorar, ampliar conocimientos y probar nuevas técnicas», explica.

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