Intxausti quiere volver a la normalidad

Va a debutar en el Tour y busca olvidar el fallecimiento de Xavi Tondo en sus brazos en Sierra Nevada, que le dejó muy tocado

BENITO URRABURUSAN SEBASTIÁN.
Respeto. Beñat Intxausti se estrena en el Tour, al que  no llegará en un momento idóneo  de forma. ::                             M. FRAILE/
Respeto. Beñat Intxausti se estrena en el Tour, al que no llegará en un momento idóneo de forma. :: M. FRAILE

Demasiado joven para ser protagonista de un drama como el que ha vivido, aunque es verdad que ninguna edad es buena para superar situaciones que dejan cicatrices eternas en el corazón, en el alma y en el cerebro. A Beñat Intxausti (Amorebieta, 25 años) su estreno en el Tour de Francia no le va a llegar en un buen momento físico, ni tampoco moral.

El corredor de Movistar vio cómo su línea de trabajo quedó drásticamente cortada con la muerte en sus brazos de su compañero de equipo Xavi Tondo en unos apartamentos de Sierra Nevada, en el mes de junio, mientras se entrenaba en altitud. La vida de Intxausti quedó cincelada por un sufrimiento que le desbordó.

«¿Cómo llego al Tour? No como me gustaría de forma. Me trastocó la preparación. Cuando pasó lo de Tondo estuve tres días sin entrenarme. En dos semanas me pasó de todo. La idea era ir al Dauphiné Liberé para coger ritmo, pero no llegué en buenas condiciones, ni físicas, ni de moral».

Después de las clásicas, corrió la Vuelta a Romandía y paró. El Tour le infunde «respeto y miedo, a nivel deportivo. Es la primera vez que lo voy a correr. El año pasado fui con muchas ganas a la Vuelta a España y me salió mal».

Conoce bien los Pirineos, «en los que he estado entrenándome. Conozco algo menos los Alpes. Tourmalet, Luz Ardiden y Plateau de Beille son subidas que ya he visitado. La etapa que finaliza en Plateau de Beille es muy complicada. En general, son subidas duras».

«Conozco las montañas más espectaculares de los Alpes por la televisión», prosigue. «El Galibier sí lo he subido. En cambio, Izoard y Alpe D'Huez no los he visto. Es una carrera que me infunde respeto. No sé hasta dónde puedo llegar pero, lógicamente, me gustaría hacerlo bien. Hasta el día 12 no empieza lo duro, pero hay que poder llegar hasta entonces».

Después del accidente que le costó la vida a Xavi Tondo, permaneció «dos semanas jodido. Luego he tratado de centrarme en la bicicleta, de olvidarme de todo. Pero no es fácil. Es algo que se te mete muy dentro. No es fácil olvidar el recuerdo y la imagen de lo que vi. Estuve cinco días sin poder coger la bicicleta. Lo de Xavi fue un lunes y el Dauphiné empezaba el domingo. Me entrenaba dos días y tenía que dejar la bicicleta tres. Volvía a cogerla y volvía a dejarla. Me tenía que bajar. Entre una cosa y otra, no me apetecía hacer nada».

El primero que llegó al apartamento donde sucedió la tragedia fue Samuel Sánchez y se encontró un escenario que también trata de olvidar el líder de Euskaltel-Euskadi: «Beñat se me abrazó. Prefiero no contar más. No quiero escarbar en ese asunto».

Sí afirma Beñat que desde «hace tres semanas parece que estoy mejor. Durante muchos días sólo pensaba en lo que vi, en cómo puede suceder algo así. Ahora me viene a la memoria a ratos. ¿Olvidarlo? Olvidarlo no se olvida, pero tengo que tirar hacia delante. ¿Qué voy a hacer?».

Movistar, Eusebio Unzue, le ha dado «mucha tranquilidad. Me dice que vaya poco a poco, me transmite sosiego. Me ofrecieron ir a la Vuelta a Suiza en lugar de al Dauphiné, pero al final preferimos que me fuese metiendo en el ambiente que puedo encontrarme en el Tour»

Dice que ir al «funeral de Xavi (Tondo) me vino bien. Después del funeral me despedí de él. Estar con todos los compañeros que no corrían el Giro me vino bien. Me noté algo mejor. Es un peso que tienes encima y debes intentar quitártelo».

Muy discreto a nivel personal, de los que se guarda todo dentro, Beñat no ha sido un ciclista de ir a ver el Tour a los Pirineos: «Prefería verlo en la tele. No he sido de ir a ver el paso de los puertos».

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