«Toda exclusión genera conflicto, porque la pertenencia es un derecho»

Bienvenida Sánchez Alba Profesora de la UCM. El derecho a la pertenencia, el equilibrio entre dar y recibir así como el reconocimiento de la historia, son la base

GALILEAALTO UROLA.
Profesora. Bienvenida Sánchez ofrecerá una charla el próximo sábado. ::
                             BIENVENIDA SÁNCHEZ/
Profesora. Bienvenida Sánchez ofrecerá una charla el próximo sábado. :: BIENVENIDA SÁNCHEZ

Organizado por la Asociación Oripavi (Orientación para la Vida) y con el patrocinio del Ayuntamiento de Legazpi, dentro del Programa de Apoyo y Supervisión para Profesores-as y Educadores-as que se está desarrollando desde el mes de febrero en la localidad, el próximo sábado día 25 de junio de 10.00 a 13.00 horas (precio: 10 euros) en la Casa de Cultura, Bienvenida Sánchez Alba nos hablará sobre la «Organización en el centro y en el claustro de profesores». Bienvenida Sánchez Alba es profesora de la Facultad de Educación en la Universidad Complutense de Madrid e investigadora en Pedagogía Sistémica. Ha sido profesora de educación infantil, educación primaria y secundaria, adultos y formación del profesorado. Coordinó y dirigió los departamentos de educación de Casa de América y de Casa Asia. Ha participado y coordinado proyectos de cooperación internacional e intercultural, y cuenta con publicaciones, en el ámbito de la educación y la gestión cultural.

- ¿Qué aporta la pedagogía sistémica con el enfoque de Bert Hellinger a la organización de un centro educativo y más concretamente de una escuela?

- Lo mismo que aporta a cualquier sistema educativo, ya sea formal o informal: un modelo organizativo que prioriza y reordena los tres elementos básicos integrantes de toda organización humana y biótica, que son: los vínculos o derecho a la pertenencia; los intercambios o el equilibrio entre dar y recibir y las funciones jerárquicas y temporales, o el reconocimiento y observancia de la historia y la jerarquía. Es decir, es un modelo organizativo basado en estos tres órdenes que Bert Hellinger llamó Ordenes del Amor.

- ¿Cómo contribuyen estos tres órdenes en la gestión de la actual conflictividad entre familias y profesorado y entre educadores y alumnado?

- Mi experiencia como profesora y como terapeuta familiar me ha mostrado que respetar estos órdenes regula las relaciones y armoniza el clima social escolar, un tema fundamental en las relaciones educativas.

- ¿Cuál sería la traducción o materialización de los Órdenes del Amor de Bert Hellinger a la práctica de las relaciones educativas?

- Veámoslo con ejemplos en cada uno de estos tres ordenes que son, como ya he dicho, genuinamente bióticos y están presentes en todo ecosistema, y la escuela es un modelo de ecosistema humano. El derecho a la pertenencia o la necesidad de vincularse es algo radicalmente humano. Nos hacemos tales, a través de los vínculos con otras personas. Luego toda exclusión genera conflicto, porque la pertenencia es un derecho. No tenemos más que leer y observar los tratados de DD HH internacionales y las leyes educativas. La misma vigente ley de educación LOE, cambió el término integración por inclusión. Discriminar, marginar de alguna manera por cualquier razón a alumnos y/o sus familias, a profesores/as o, a cualquier miembro de la comunidad educativa, trae siempre problemas porque los discriminados buscarán su lugar de pertenencia y si estos no pueden, más tarde alguien lo hará en su lugar, a cualquier precio. Igual sucederá si no hay un equilibrio energético entre lo que se da y recibe. El reconocimiento y compensación de nuestras aportaciones a todo sistema es algo que necesitamos para seguir aportando a través de nuestro propio crecimiento. Si un maestro o, la directora de un centro no siente que su trabajo esté compensado, se desmotivará con el consiguiente perjuicio para los niveles de calidad educativos del Centro en cuestión. Igual pasará con las familias que no vean compensada la confianza y/o el dinero depositados (si es un centro privado), acabarán por enfrentarse al Colegio o por abandonarlo. Por último, si fueron seres temporales los que iniciaron la institución educativa o la escuela y, por tanto prepararon el camino para que los vienen después puedan tener su espacio profesional, deben ser reconocidos y agradecidos, así su labor les sea discorde. Por ejemplo, en el claustro de profesores sólo a través de este reconocimiento a los más antiguos, los maestros jóvenes podrán abordar el cambio que les toque. Así mismo se debe acatar a los que tienen mayor responsabilidad en el organigrama porque estos están al servicio. Para ello tienen el poder y deben ejercerlo: para servir. Y, esto es lo más importante, el servicio empieza por las familias reconociendo y respetando su cultura, orígenes y estilos educativos. Sin ellos no tendríamos alumnado, no tendríamos trabajo.

- Sin embargo, no tenemos la idea de que un director sea un servidor.

- Sí, porque todavía en el imaginario colectivo nos quedan iconos de la dirección autocrática, que, de a poco vamos trocando, por imágenes de liderazgos democráticos, más acorde con nuestra cultura de redes, en que quien ejerce la dirección está al servicio para que las interrelaciones sean lo más provechosas y felices para el conjunto del sistema. Lo que implica que cada quién pueda sacar lo mejor de sí y para ello debe estar y sentirse: incluido-vinculado, compensado y en orden, temporal y funcional.