Donostia se especializa

Nuevos locales se abren paso en San Sebastián con propuestas novedosas. Pese a la crisis, los emprendedores no se esconden y se decantan por ofrecer «cosas diferentes»

LIDE AGUIRRESAN SEBASTIÁN.
Joyas actuales. Idoia muestra una pulsera el primer día de apertura de la joyería Irantzu. ::
                             JOSÉ USOZ/
Joyas actuales. Idoia muestra una pulsera el primer día de apertura de la joyería Irantzu. :: JOSÉ USOZ

Mientras algunos locales cierran, otros abren sus puertas con propuestas originales marcando, sin quererlo, las nuevas tendencias de la ciudad. La mayoría de los nuevos negocios que se han puesto en marcha en el último año en San Sebastián buscan hacerse un hueco ofreciendo «algo distinto» a los donostiarras. Juan Yurrita, Ainara Beldarrain e Iran-tzu Zuriarrain son tres de los 54 emprendedores guipuzcoanos que en los últimos doce meses han abierto un negocio especializado en San Sebastián. Ellos mismos lo cuentan.

Podría decirse que la hamburguesería de Ainara Beldarrain es un viaje a la América dorada de los años 50 pero sin salir del centro de la Donostia más Belle Epoque. Se llama Peggy Sue's, y es un restaurante temático en el que uno puede llegar a sentirse un actor de la película Grease. Y parece que esta fantasía ha calado, porque lleva apenas dos semanas en marcha y ya llena sus mesas cada día.

La apuesta de esta joven bilbaína de 28 años ha sido la hostelería temática. Lo cuenta en su local de la calle San Marcial 5, al lado del bar Zazpi, donde el rosa es el color predominante y las luces, la decoración, los asientos y las antiguas máquinas jukebox en cada mesa tocan una de Elvis y te invitan a cambiar de chip y pasarte un rato frente a una limonada también rosa y una tarta de zanahoria, o de queso, imaginando que estás en otro continente, y en otra época. «Quieres una Aretha Franklin con queso?», pregunta de pronto Ainara. Y es que cada hamburguesa y cada pizza tienen su nombre especial. Por ejemplo, la Marilyn es la pizza más sexy, y tiene mozzarela; aunque también hay una Frank Sinatra, un plato con tintes mafiosos, que tira de ingredientes para paladares más oscuros y selectos. Por no hablar de las hamburguesas, su especialidad, o los hot dogs, claro. Hay uno de 26 centímetros, incluso.

Ainara explica que está muy contenta, que ha sido una grata sorpresa ver que la gente acudía a Peggy Sue's al poco de inaugurarla. La joven se ha trasladado a Donostia a vivir y dirigir su negocio, y sus conocidos le advertían de que tuviera «paciencia» con la hamburgusería, que San Sebastián es una ciudad donde «todo va un poco más lento». Pero no ha sido así, cuenta, parece que a los donostiarras su propuesta les ha caído bien y, es más, confiesa que el ritmo de vida de la ciudad le gusta especialmente

Ainara viene del mundo de la hostelería, y cuenta que optó por abrir una Peggy Sue's gracias een parte a la popular serie 'Sin tetas no hay paraíso'. «Estaba viendo un capítulo cuando uno de los protagonistas entró en el local de Peggy Sue's que hay en Madrid y me encantó», confiesa. Acto seguido llamó a su hermana, que vive en la capital madrileña, para que se acercara y le diera todos los detalles de aquel lugar. Dicho y hecho.

Pero, claro, cambia de tono, «no sólo es imagen lo que vale. Para que una hamburguesería funcione hay que apostar por la calidad, por los ingredientes buenos, eso es muy importante». En este sentido, relata que compran una pieza fresca de carne por la mañana y otra por la tarde, y de ahí sacan la carne de las hamburguesas para el mediodía y para la noche. «Lo que quiero decir es que la carne de las hamburguesas es de verdad, de la buena, lo mismo que la de los fingers de pollo, o los ingredientes de los postres que hacemos», que por cierto, son muy made in USA - 'New York Cheese Cake', tarta de zanahoria, de toffe...-. Para todos los gustos, vaya.

Tienen como 30 tipos de croquetas, desde la de chipirones pasando por la de carrilleras en salsa, la de queso Idiazabal, y otras más típicas, como las de jamón, pollo y bacalao. Todas hechas en casa, en su Delicatessen Alimentación Casa Mauleón, una tienda de alimentos «distinta. Cocinamos comida gourmet pero para todos los bolsillos, con platos tradicionales que elaboramos en nuestro obrador para familias y otros también más novedosos, para todos los públicos», cuenta su gerente, Juan Yurrita.

Casa de alimentación Mauleón abrió sus puertas en la avenida de Zarautz, frente a los cines del Antiguo, tres días antes del día de Santo Tomás, el pasado diciembre. Describir lo que ofrecen llevaría varios párrafos, y es que la tienda alberga un sinfín de alternativas deliciosas, desde bacalao al pil pil hasta caramelos de aloe vera. De hecho, a la hora de abrir no les amilanó la competencia de supermercados u otras delicatessen, que empiezan a verse cada vez más en la ciudad. «La respuesta de los ciudadanos está siendo buena y estamos muy contentos con la gente». Lo cuentan tanto Juan Yurrita como Álex Boronat, responsable de tienda, mientras muestran las marcas propias de conserva de pescado que venden, Yurrita-Lorea.

Las croquetas son su buque insignia, pero una de las ideas que ha cosechado un éxito notable es su oferta de menús completos para llevar. Así, a la entrada de la tienda se expone una pizarra donde se muestran varios primeros y segundos platos para elegir, para llevar a casa el menú completo por unos diez euros. Y ahora prevén sacar otros menús ligeritos de cara al verano.

«Nuestros clientes son desde la persona más mayor que ha hecho sus propias croquetas toda la vida y que ya no quiere hacerlas más, hasta adultos que se pirran por el bacalao al pil pil, pero prefieren que lo hagamos nosotros, así como jóvenes que llegan a casa del trabajo y compran el menú entero, para no tirar de comida prefabricada». Todo es de casa y pueden venderlo a precios asequibles. «Aunque somos una delicatessen, manejamos productos tradicionales para el ciudadanos de a pie», aclaran.

Pese a la modernidad del establecimiento, Casa Mauleón arrastrauna tradición centenaria. Es la última iniciativa de una familia que se mantiene en primera línea en el sector de la alimentación y que ha diversificado su negocio a lo largo de los años. Así, en una pared al fondo de la tienda se ve la imagen fotográfica de un elegante y antiguo caserón de Mutriku. Es la conservera de anchoa de la familiaYurrita, de 1867, la más antigua de Euskadi en activo. Además, hace cinco años iniciaron un proceso diversificador poniendo en marcha un obrador de platos preparados de cocina tradicional en Mutriku, y hace tres compraron un obrador de croquetas de Vizcaya. Su última parada, ahora, está en Donostia.

Aún huele a nuevo en la espectacular joyería de alta gama de Iran- tzu Zuriarrain, en la esquina entre la calle Arrasate y Bergara, en el centro de San Sebastián. En realidad, es la segunda tiendaque abren en pocos metros de distancia en los últimos años, pero esta llama la atención: ocupa toda la esquina de la calle, es nueva, más grande y espaciosa que la anterior, con un diseño actual, como sus joyas (aunque también trabajan con piezas tradicionales), y cuenta con una segunda planta donde han organizado un espacio específico para bodas, con alianzas, joyas para la novia, la madrina... Venden alta joyería, eso es lo que distingue este comercio, que se ocupa de lo más selecto del mundo de las piedras preciosas.

De hecho, al preguntarle a Irantzu, la dueña, como describiría lo que venden, ofrece una respuesta sencilla. «Trabajamos con piedras naturales, materiales nobles que provienen únicamente de la naturaleza -diamantes, zafiros, perlas...- labrados, engarzados y convertidos en joyas por los artesanos y diseñadores más exclusivos a nivel mundial». Es sólo eso, es su apuesta, y aclara que no trabajan con nada de bisutería, ni siquiera alta bisutería.

Lo cierto es que tras esta introducción aclaratoria Irantzu comienza a hablar de joyas y a mostrar algunas de ellas y la conversación se convierte en una inmersión a un mundo donde cada pieza es una muestra de altísimo voltaje en cuanto a belleza, colores y reflejos de luz que, seguramente, cortarían la respiración al menos interesado en el universo de las gemas.

Así, Irantzu muestra unos anillos impactantes, con piedras que parecen de otro planeta, de la firma Pomellato. La luz parece bailar sobre las piedras y salir disparada hacia todos lados. «Siempre se habla de I+D+i, pues esto es I+D+i aplicada a la joyería», explica mientras muestra una pulsera que parece tener vida propia. «Se estudia todo, el ángulo, el material, la concentración... Es todo un mundo. Nosotros hacemos encuentros con clientes y con los expertos de las casas con las que trabajamos para que expongan en directo y en la intimidad las nuevas propuestas, cómo se hacen las joyas, el trabajo y la investigación que esconde un efecto, un brillo, un engarzado...».

Encuentran poca competencia en cuanto a que tienen la exclusividad de marcas como la mencionada y otras como DoDo, Gucci, Ponte Vecchio, Fope, Piaget, Roberto Coin o Corum. Pero aún así, se hace ineludible hablar de la crisis. ¿Ha afectado al mundo de las joyas? «No ha impactado como lo ha podido hacer en otros sectores -explica tras meditar unos segundos-. La gente no mira el precio a la hora de comprar una buena joya, pero sí que es menos espontánea. Es decir, en vez de tres cosas al año compra igual una, pero sin mirar el precio».

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