Lars Von Trier afirma en Cannes que simpatiza con Hitler y luego se retracta

El realizador danés presentó la película 'Melancholia'

BOQUERINICANNES.
Lars Von Trier muestra su tatuado puño. ::                             ERIC GAILLARD / REUTERS/
Lars Von Trier muestra su tatuado puño. :: ERIC GAILLARD / REUTERS

A estas alturas del partido cabría no esperar ya ninguna sorpresa de Lars Von Trier, aquel danés que con 'Anticristo' se proclamó como «el mejor director del mundo». Pero con 'Melancholia', lo ha vuelto a hacer. Von Trier ha filmado una historia de catástrofes a través de la boda, o siendo más precisos, un drama psicológico sobre el fin del mundo, y si parecía que aquí no iba a haber imágenes impactantes, la lió tras la proyección asegurando que simpatiza con Hitler. Unas explosivas declaraciones por las que Von Trier se disculpó, a instancias del festival, pero que eclipsaron toda discusión sobre una película interesante, con excelentes actores, acogida con aplausos y algún silbido esporádico.

La presentación de la película iba con total normalidad. El realizador nórdico solo había tenido un momento de extravagancia cuando enseñó el puño cerrado con la palabra 'fuck' (joder) tatuada. Hasta que se le consultó sobre su aproximación al judaísmo, pregunta habitual en este festival sea cual sea la procedencia del entrevistado. «Durante mucho tiempo pensé que era judío y estaba contento. Luego comprendí que no lo era. Quería ser judío pero en realidad me di cuenta de que era un nazi porque mi familia era alemana, lo cual también me agradaba», discernió el danés. Después llegó el escándalo: «Entiendo a Hitler aunque por supuesto entiendo que hizo cosas equivocadas. Pero comprendo al hombre. No es lo que llamaríamos un buen tipo pero simpatizo un poco con él».

Cuando ya había soltado la frase, y comprobando el revuelo que había armado, intentó suavizar: «Pero ni estoy a favor de la Segunda Guerra Mundial ni en contra de los judíos». Sus declaraciones han dado la vuelta al planeta, provocando que se hable de una película a la que, sin este motivo, le sería muy difícil lograr titulares.

Posteriormente, sus declaraciones daban la vuelta al planeta y la organización le exigía una disculpa. «Si he herido al alguien, me disculpo sinceramente. No soy antisemita, ni tengo prejuicios raciales ni soy un nazi» fue el mea culpa entonado horas después por el cineasta danés, que según los responsables del festival, «se dejó llevar por una provocación».

Al margen de la polémica y pese a su director, 'Melancholia' es una película muy hermosa, en la que no hay ni escenas de acción ni salvadores del mundo, sino una lúdica y serena espera de la muerte, en comunión con la naturaleza. 'Melancholia' es el nombre de un planeta y la película es la historia de una boda. Con protagonismo de Kirsten Dunst (en un papel pensado para Penélope Cruz), Charlotte Gainsbourg, Kiefer Sutherland, John Hurt o Charlotte Rampling, la película se inicia cuando, con motivo de su matrimonio, Justine y Michael dan una suntuosa recepción en la lujosa y señorial mansión campestre de la hermana de ella, en la que vive con su marido y su hijo de pocos años. A la vez, un planeta que estaba escondido tras el Sol, llamado Melancholia, aparece repentinamente en línea de colisión directa con la Tierra. «Para mí, no es realmente una película sobre el fin del mundo, sino un estado de ánimo: la melancolía. La Tierra se está destruyendo, pero para qué atormentarse si todos vamos a morir», dijo el director danés.

La segunda película en competición de ayer fue la japonesa 'Hanezu No Tsuki', de la directora Naomi Kawase en la que habla de la relación del hombre con la naturaleza. Dos parejas de hoy, herederas del sentido espiritual de sus ancestros, se enfrentarán al poder del dinero. «Tras el terremoto, tomé conciencia de la fragilidad de la belleza del mundo», comentó la directora tras la proyección. La gran decepción del día ha venido dada por 'La conquista', una producción francesa, presentada fuera de competición, en torno al presidente Sarkozy.