«Somos apartidistas y no violentos»

El movimiento que propugna democracia real llega al País Vasco. Medio centenar de personas tomaron parte en una sentada celebrada en el Boulevard donostiarra

Un momento de la sentada protagonizada ayer en Donostia por simpatizantes del movimiento Democracia Real Ya. ::
                            
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Un momento de la sentada protagonizada ayer en Donostia por simpatizantes del movimiento Democracia Real Ya. :: LUSA

Apartidistas, asindicales y no violentos». Así se definieron el medio centenar de ciudadanos que protagonizaron una sentada ayer en San Sebastián en solidaridad con los integrantes del movimiento Democracia Real Ya que habían sido desalojados la madrugada anterior de la Puerta del Sol madrileña mientras protagonizaban una acampada. Entre los presentes había sobre todo caras jóvenes aunque también se podía ver gente de más edad. Los concentrados permanecieron cerca de una hora en el Boulevard mientras intercambiaban impresiones sobre la marcha del movimiento ciudadano y debatían posibles iniciativas. La plataforma Democracia Real Ya de Gipuzkoa ha convocado mañana una asamblea un la Plaza del Centenario del barrio donostiarra de Amara para hablar de la etapa que se abre tras las últimas movilizaciones. La cita será a las 19:00.

La asamblea será el segundo acto promovido por el movimiento en Gipuzkoa después de la manifestación que tuvo lugar el domingo en San Sebastián. Los que llevaron la voz cantante en la sentada de ayer, que prefirieron mantenerse en el anonimato, valoraron de forma muy positiva la marcha del domingo. «Nos juntamos más de un millar de personas de forma casi espontánea y eso quiere decir algo», señalaron. Además, hicieron hincapié en que su apartidismo en ningún se traduce en abstencionismo. «En algún lado se ha dicho que propugnamos la abstención, pero eso es falso, lo único que queremos es que los políticos presten más atención a los ciudadanos que a las grandes empresas».

«Es solo el comienzo»

En la explanada del Arriaga, observados por la curiosidad de los paseantes, los jóvenes comían patatas de Carrefour, pintaban eslóganes en el suelo con tizas de colores ('No somos mercancía') y se preparaban para hacer ruido de la forma más pacífica posible. Se veían botellines de agua, algún túper con ensaladilla rusa, colillas, flores de colores dibujadas sobre los adoquines, una camiseta con la estrella roja de Resentidos y un gran rollo de cartón que servirá como esterilla y base para preparar pancartas. Alberto Seijo (18), calculadora y apuntes a mano, gafas de metal y barba a lo capitán Ahab, repasaba sus notas para el examen de Estadística de hoy mientras hace esbozos de pintadas. «Me concentro en cualquier parte» se excusa.

El grupo posee el atractivo de lo natural, de lo embrionario, ese aire naïf que acompaña siempre a las cosas pequeñas. «El modelo que citamos es Islandia. Ante la ineficiencia de su clase política -vibra Amézaga- el pueblo ha tomado el control».

¡El pueblo! Cuánto tiempo hacía que uno no escuchaba esa simbólica palabra, tal vez desde que coreaba las estrofas revolucionarias de Quilapayún. Hummm. Otros tiempos. Hoy, los acampados insisten en negar que detrás de esta Democracia Real Ya se escondan organizaciones, partidos o siglas. «En Madrid alguien mencionó a UGT en un discurso y le abucheamos», revela Xixili Fernández, otra 'veterana' curtida en Sol. «No pensaba ni hablar, pero me ví con el micrófono en la mano. En Madrid éramos 800 de aquí. Lo hemos movido y el asunto ha sido trending topic en twiter», apunta esta donostiarra.

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