Aita, quiero ser árbitro

¿Por qué a los árbitros se les menciona siempre con los dos apellidos? Joaquín Urío Velázquez me contó historias profesionales.

JAVIER ZURUTUZA
Aita, quiero ser árbitro

Qué gozada de semana hemos vivido. Qué interesante Naturaldia. Tres días he acudido -dos me pudo el fútbol- y cómo he disfrutado viendo de qué manera tan goxua nos han acercado Axier Hilario y Josu Iztueta la historia de nuestro pueblo y de nuestro río. Prometo robarles algunas de las fotos que expusieron.

PD1.- Para imágenes interesantes, el documental sobre cómo se hizo 'Nómadas del viento'. Salí cuestionándome si la temporada de caza cogeré mi escopeta, aunque luego llegará octubre y... Estuve en la charla que dio la hija de Félix Rodríguez de la Fuente y no tengo dudas, fue un adelantado. Lástima que se fuera tan pronto. Josu Izueta dejó una frase que me ha hecho pensar en la vida. Dice que la vida es «como un rollo de papel higiénico, cuando está llegando al final más rápido se acaba».

PD2.- Hoy va de árbitros. Hay una leyenda urbana que cuenta que un chaval quería ser árbitro y se fue al colegio de árbitros para apuntarse. La persona que le atendió en la ventanilla, gritando como un loco, exclamó: «Paco, cógele los datos a este hijo de la gran p...». El chaval enfandado le respondió: «Oiga, sin faltar». Entonces el de la ventanilla le dijo: «chaval, coge la puerta y vete; no vales para árbitro».

PD3.- ¿No te has preguntado nunca la razón de que en la liga de fútbol a los árbitros se les mencione con los dos apellidos? Pérez Lasa; Iturralde González; Guruzeta Muro, Urío Velázquez, etc. Cinco meses me han estado fastidiando los Javier Etxarri, Alkate, Beraxa, Kariño, etc. del Iturri, hasta Floren se fue sin querer contestarme. Hace unos días me crucé con Joaquín Urío Velázquez, ese donostiarra medio tolosarra que vive desde hace 39 años «en la república independiente de Amaroz», como él dice. Joaquín, a pesar de haber arbitrado más de 200 partidos en Primera División y 25 como internacional, no supo responderme a la pregunta pero le interesó y me llamó. «Te espero en el Iurre taberna», y allí estaba puntual como todo buen árbitro. «¡Cómo ha adelgazado Fran!», me saludó. «Qué va, es que alguien le ha dicho que el negro adelgaza. Ahora parece el tulipán negro», le dije. Joaquín no vino sólo. Trajo cinco álbumes de fotos, cada uno con una historia, como la del día de su debut, Valladolid-Sevilla (1-3). Se emocionó cuando me contó un Sevilla-Betis de la Copa del Rey. «En la ida me quisieron sacar a hombros, en la vuelta la lié. Saqué 16 tarjetas y expulsé a cuatro jugadores. Se dieron tantas patadas que me tenía que haber quedado solamente con los dos porteros», me dijo. Hablar con el árbitro que más partidos Barcelona-Real Madrid ha arbitrado hace inevitable preguntar por estos choques. Él cree excesiva la tarjeta roja a Pepe. «Hubiera sido suficiente una amarilla», me dijo. Y en cuanto al gol anulado consideró «una jugada muy difícil y es que, aunque el árbitro sea muy malo, si los jugadores se dedican sólo a jugar al fútbol no tendrá problemas». Me contó una anécdota. Partido Lérida-Sevilla. Le pitó un penalti a Gonzalo sobre Sucker. «Míster -le dijo Gonzálo- le juro por mis muertos que no le he tocado». A la vuelta pararon a cenar en Alfajarín. Vieron Estudio Estadio y, efectivamente, Gonzalo les había engañado. Cuando volvió a coincidir con este jugador le dijo: «Ya puedes venirme con la pierna debajo del brazo que no te pito un penalti en tu vida». Algo debió hacer bien Joaquín como árbitro para que más de 500 personas le rindieran un homenaje en el Costa Vasca.

Aquí va la respuesta a la pregunta de los apellidos de los árbitros. Dicen que en los años 70 había un árbitro que se apellidaba Franco. Cada vez que lo hacía mal lo ponían a parir en la prensa, radio y TV. Entonces, los que mandaban, decidieron por Decreto-Ley que a los árbitros se les mencionase por los dos apellidos. De esto hace 41 años. ¡Qué tiempos! La única forma que había de meterse con Franco y que no te llevaran a la carcel era ir al fútbol y ponerlo a parir.

PD4.- ¡Que se acabe el fútbol! Por favor. El sábado, empate a uno. Buena primera parte urdina. Lo mejor, el debut de los juveniles. Lo peor, 54 euros de caja y los árbitros cobraron doscientos y pico. ¿Cuánto cobraría Joaquín en sus tiempos? Seguro que no como ahora porque seguía vendiendo maquinaria y herramienta. Javier propuso pagarle al árbitro del partido con un cheque-vaca. ¿No sabes lo que es? Es ese cheque que llevas a ingresar al banco y cuando el cajero lo mira, te mira, lo mira de nuevo, te mira y meneando la cabeza exclama: «Ummmmm.....».

PD5.- ¡Claro que sabía cómo se llama la panadera de Benicarló! Pero si te lo cuento todo, ¿sobre qué escribo esta semana? «Me apellido Juanena Irulegi y siendo de donde soy me llamo Izaskun», me dijo.

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