Belleza en piedra

El harrijasotzaile Iñaki Perurena ha recogido su carrera deportiva en el caserío-museo Gorrittenea de Leitza

ELISA BELAUNTZARAN
Iñaki Perurena ante las esculturas que ha creado en el exterior de Gorrittenea.   ::                             FOTOS MIKEL FRAILE/
Iñaki Perurena ante las esculturas que ha creado en el exterior de Gorrittenea. :: FOTOS MIKEL FRAILE

Física, historia, filosofía, geología, mitología, psicología, botánica, deporte... Todas estas ciencias están reunidas en Peru-Harri, el museo que Iñaki Perurena tiene en su caserío Gorrittenea de Leitza. Un caserío del siglo XIX que se sitúa en la carretera a Uitzi, a pocos kilómetros del centro del pueblo y en el que Perurena ha querido plasmar todo o gran parte de lo que la vida le ha enseñado. «Un amigo mío me dijo que yo era un poco 'gizajo' en la escuela». Quizás fue por eso que el leitzarra tuviese ilusión por ilustrarse a su manera y modo. Después de leer cientos de libros y contrastar variedad de teorías, Iñaki comenzó a forjar «un sueño». Ese sueño rondaba en torno al eje de su vida, la piedra, y poco a poco llegó todo lo demás.

A través de un arco

El visitante que se acerque a Gorrittenea va a atravesar un arco de piedra caliza por el que se accede a un museo al aire libre en el que se puede disfrutar de la naturaleza y la tranquilidad, pero que, como recuerda Perurena, «en días de lluvia y viento, entiendo por qué la gente de los caseríos quería ir a vivir al pueblo». En cambio, los días de primavera con un magnífico sol, los pájaros cantando con fuerza, las hojas nuevas con un verde fosforito, invitan a soñar con un caserío como el de Gorrittenea.

En la extensa campa se pueden ver diferentes conjuntos megalíticos, una enorme txapela -en homenaje a su padre- y el gigante harrijasotzaile que sostiene una bola en su hombro. Un coloso que refleja la importancia de esta modalidad deportiva de herri kirolak en la vida de Iñaki Perurena y su hijo Inaxio, especialmente.

Destaca también una imponente mano, en euskera 'esku', que para el leitzarra tiene una significativa importancia. «En nuestra lengua hay muchas palabras cortas: Hatz, ez, hotz, hitz, utz,... y muchas de ellas tienen relación con 'esku'. La mano me sirve para explicar parte de la teoría que comento a los niños , o grupos de jubilados, familias que se acercan». A escasos metros se encuentra una piedra de 4.600 kilos y una enorme catapulta capaz de lanzar un objeto hasta 100 metros. «Con esta catapulta les explico algunas razones físicas y después les hago una pequeña demostración que les deja boquiabiertos, sobre todo a los niños».

Progresión

Una vez en el interior de Gorrittenea, Iñaki Perurena invita al visitante a una exhibición de todo su saber como harrijasotzaile en la 'plaza' que ha simulado en la primera planta. Piedras, chalecos desgastados por el esfuerzo, algunos bertsos y muchas imágenes decoran un amplio espacio en el que destaca un gran ventanal.

Desde allí se puede ver todo el conjunto escultórico de Peru-Harri. Punto en el que el leitzarra se sitúa. «Muchas veces me siento en este txoko y no sé por qué pero paso buenos ratos viendo las esculturas, y pensando...» en su vida, su trayectoria, sus obras. Perurena reconoce que «no sé si son buenas o no, pero yo, nosotros, hemos construido Peru-Harri para explicar lo que es la piedra para nosotros. Lo hayamos hecho bien o mal, aquí hay mucho sentimiento y hay gente que lo sabe ver y quien no, pero creo que eso pasa con muchas obras de arte, y en su caso, son clasificadas como tal».

Madera, piedra y mucha historia e historias concentradas en unos metros cuadrados que Iñaki ha querido recoger en unos vídeos que ofrece a sus visitantes con los que se repasa su trayectoria deportiva, sus logros y experiencias, sus piedras, su vida...

Un piso más arriba se puede ver otra parte de su trayectoria, contada siguiendo los kilos de las enormes piedras cúbicas, cilíndricas. «En uno de mis viajes a Estados Unidos realicé una exhibición con una piedra de hierro. Al regresar, encargué que me hicieran esta réplica».

También hay alusiones a la mitología griega en la que Perurena explica que hay referencias al levantamiento de piedras desde tiempos inmemoriales. Iñaki relata que «los canteros competían a ver quién realizaba más alzadas en el mismo tiempo. Fue en el siglo XIX cuando el levantamiento de piedra se convirtió en deporte reglado. Desde entonces ha evolucionado mucho». Iñaki fue quien revolucionó en gran medida la técnica.

Pasando al desván o ganbara, se puede visitar el 'homenaje al deporte rural' que nace de los trabajos de campo. Perurena explica la relación directa entre las diferentes modalidades de herri kirolak y el trabajo de los caseríos. También se puede ver una colección de cencerros, guadañas, poleas... un estilo de vida unido al trabajo.

Un museo con mucha historia reunida y contada con mucho sentimiento.