Más allá del Alzheimer

MIKEL G. GURPEGUI

Por supuesto que la del legazpiarra Oskar Tejedor es la película casi definitiva sobre cómo afecta la enfermedad de Alzheimer a su entorno. Con más calor humano y más miradas que 'Bicicleta, cuchara, manzana' (y sin sus científicos), 'Cuidadores' sigue a un grupo de guipuzcoanos que son familiares de personas con esta enfermedad degenerativa y les acompaña en su rabia, su dolor, su aceptación, su cansancio y su fuerza para seguir adelante convirtiéndose en madres de sus madres o viendo cómo su marido es como un niño.

Por supuesto que 'Cuidadores', sensible documental de la productora Moztu, es una cinta ideal para un cine-fórum con personas que viven más o menos de cerca esta situación (que por otra parte empezamos a ser muchos), pero mal haríamos metiéndola en el cajón del cine bienintencionado tipo ONG.

No, la aparentemente minúscula 'Cuidadores' es cine con mayúsculas. Cine que sabe manejar un caudal de sentimientos e informaciones en su justa medida, sin caer ni en la frialdad ni en la sensiblería. Cine hermoso en sus líricas imágenes, en su música, en su cadencia y su perfecto montaje. Cine que, más allá del Alzheimer, refleja nuestros paisajes, nuestra forma de hablar y movernos por la cotidianidad.

No, esto no es sólo un documental sobre una enfermedad. Es también una película que despierta complicidades, con emoción y con gotas de humor (les apuesto lo que quieran a que esbozan más de una sonrisa). Si me apuran, tiene su climax dramático (esa necesaria/cariñosa/dura bronca a Alicia, destrozada pero incapaz de tomar la decisión de pedir ayuda) y hasta sus números musicales (el simbólico 'Soy un extraño para ti' y el liberador 'Resistiré' son dos de sus escenas más memorables).

Sí, 'Cuidadores' es un buen documental sobre familiares de enfermos, pero también una película que te emociona y te enseña cosas sobre la vida, una obra sugerente y profundamente humana.

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