«El 7 de febrero la izquierda abertzale declaró el final de ETA»

«El liderazgo del lehendakari se basa en preguntar al resto y hacer de notario», afirma Egibar

AMAIA CHICOSAN SEBASTIÁN.
«El 7 de febrero la izquierda abertzale declaró el final de ETA»

Joseba Egibar asegura que el 7 de febrero Euskadi entró en un nuevo tiempo, el del fin de la violencia. Un tiempo para la política que precisa, según defiende, de liderazgo institucional y de un margen de maniobra. «No se puede exigir una apuesta por vías políticas y luego impedir ese recorrido», alega en favor de la legalización de Sortu.

- ¿Por qué no fueron burukides del PNV a la manifestación de ayer?

- Hemos marcado con perfil claro nuestra posición respecto a Sortu. Por principio de legalidad, democrático y por bien de paz esa legalización se tiene que producir. Pero la izquierda abertzale también es mayor de edad para defenderse en cuantas instancias tenga que hacerlo. No fuimos como delegación del PNV porque tampoco se nos invitó como tal, pero además a nosotros nos interesan las estrategias de fondo, no los cálculos electorales.

- ¿Hay discrepancias en el seno del PNV sobre cómo actuar en este momento?

- No, la coincidencia es plena y total. El comunicado del Euzkadi Buru Batzar el día que presentaron los estatutos era suficientemente claro. Instábamos al Gobierno español a que procediera a la inscripción de la nueva marca porque se sabe que estamos ante un nuevo tiempo, con una formación política que cierra el capítulo de la estrategia político-militar y que se adentra en una exclusivamente democrática. Si estamos reclamando que la apuesta por vías políticas sea definitiva, no es muy congruente que a la vez se impida ese recorrido político. Las formaciones tenemos que trasladar esas ideas que, en una proporción diferente, también el PSE y el PP ven. En esto hay una coincidencia plena (en el PNV), y también en la exigencia a Zapatero, porque una de las razones por las que contribuimos a prolongar su vida institucional -otros lo llaman agonía-, es ésta. 2011 puede ser clave para la pacificación y normalización, y las oportunidades hay que aprovecharlas. El 7 de febrero la izquierda abertzale declaró el final de ETA. El fin de ETA tiene fecha, otra cosa es la desaparición.

- El hecho de vincular legalización y paz, ¿puede llevar a una involución si no se legaliza Sortu?

- No, porque ellos han manifestado que no hay marcha atrás. Pero es evidente que para hacer recorrido político necesitan ser legales. Para vivir tienes que respirar. No creo que haya que mezclar, pero si estás exigiendo que se rompa con ETA y que la apuesta tiene que ser política, no puedes obviar el hecho de que esa apuesta tiene que ver con el desarrollo de un posible proceso de paz. ¿Cabe la posibilidad de que ETA atente? Sí, pero existe el compromiso inequívoco de rechazo de esa violencia. Ese mundo ha tenido una ebullición en torno al debate sobre la estrategia político-militar y la conclusión es que se ha acabado. Por eso, si a una estrategia político-militar contrapones una sólo política, algo sí tendrá que ver que ésta tome cuerpo y avance. Aunque no poder hacerlo no debería afectar al proceso de paz.

- ¿Cree que esa 'mezcla' despoja de responsabilidad a la izquierda abertzale y a ETA si la Justicia no legaliza Sortu?

- No, ellos van a ser responsables de sus actos, de sus pronunciamientos y, en su caso, de sus silencios. Esto ha situado a todos los actores en escena y se sabe que hay responsabilidades que son intransferibles. Ahora no pueden decir 'no soy legal y...' No vale. Pero también tenemos que valorar la oportunidad de la apuesta por vías políticas.

-¿Cuál es su predicción sobre Sortu?

- A tenor de lo publicado, la marca está impecablemente presentada ante Interior, y debe tener su registro y una ficha operativa. ¿Qué sucede? Que ahora dicen que si la Justicia fue la que ilegalizó que sea la Justicia la que legalice, pero es un subterfugio dialéctico. Los expertos dicen que son impecables y ahí no puede haber juicios de valor. Algunos dicen que son los mismos..., pero es que no van a ser diferentes. Si es la propia izquierda abertzale la que se reinventa y marca un nuevo camino, no van a ser personas diferentes. Son, de la izquierda abertzale. ¿Qué pasa, que todos los que hayan sido de la izquierda abertzale están obligados a desaparecer de por vida y a no ejercer nunca derechos políticos? No puede ser. Si el Gobierno recurre esperemos que los tribunales puedan validar esta ficha política.

- ¿Están presionando a Rodríguez Zapatero para que no recurra?

- Se le ha pedido-exigido que inscriba esta ficha política. El PSOE y el PP, tras la reforma de la ley electoral, pretenden y pueden controlar el pre, el durante y el pos de las elecciones, con la incompatibilidad sobrevenida. Por tanto, hay resortes suficientes como para que el Gobierno proceda a la inscripción.

- ¿Ha notado un cambio de actitud en el ministro Rubalcaba y en el lehendakari?

- Tengo la sensación de que Rubalcaba y el PSOE, también el PP, no captaron la señal auténtica de la decisión de detener a Arnaldo Otegi y Rafa Díez (entre otros) hace año y medio, cuando arranca esta historia. Desde entonces hasta ahora, llama la atención que incluso con Alsasua, Iruña... no adivinaran lo que realmente estaba sucediendo, y es que alguien había decidido que tocaba comunicar a ETA que lo suyo había acabado. Uno puede ser más o menos escéptico, pero quien está en el Gobierno debía ser consciente de que el cambio se había producido. Que pille a contrapié llama poderosamente la atención. Es la primera vez que la extinta Batasuna, políticamente, desarrolla un debate y llega a unas conclusiones definitivas. Han tenido el debate. Y me llama la atención que (el Gobierno) no tuviera más cintura. Ahora sí hay un actuación o una sobreactuación respecto a esta decisión unilateral, que es la clave en todo este proceso. Han tomado la iniciativa y por eso han sorprendido a más de uno.

- ¿Es hora de formar una mesa multipartita?

- Se ha planteado la necesidad de diálogo porque hay cuestiones que resolver. Hay temas de política penitenciaria, de reconciliación, y también la necesidad de resolver el denominado conflicto político, la cuestión de un nuevo marco político. En el Parlamento se vio que PP y PSE saltaron como dos resortes en defensa del Estatuto y la Constitución, pero éstas no son leyes inmutables. Todo eso está pendiente, pero no hay que precipitar las fechas. Lo que el PNV apoyó en el Parlamento fue el concepto, que el diálogo multipartito será imprescindible. Pero a eso el lehendakari también se niega. López tiene una forma muy peculiar de practicar eso que llama liderazgo. Sale un comunicado y llama por teléfono para preguntar qué hacemos. Sale un partido y pregunta 'tú qué opinas'. Eso no es liderar, eso es preguntar y hacer de notario. Liderar exige, no digo responsabilizarse al 100% porque no es su papel, pero sí situarse en este tema para que las instituciones estén en primera línea en la pacificación y normalización. Y para un diálogo multipartito es imprescindible que las formaciones sean legales, porque Batasuna tendrá algo que decir.

- ¿Se han reunido o van a hacerlo con Sortu?

- No lo hemos hecho, pero tenemos relación periódica con la ilegalizada Batasuna.

- ¿Y ha mantenido alguna reunión con Rufi Etxeberria y Juan José Ibarretxe?

- No, y si la hubiera tenido no tendría problema en reconocerlo. No sé de dónde ha salido. Ni el presidente del EBB ni yo ocultamos que hay una relación normalizada con la izquierda abertzale.

- ¿Está Joseba Egibar convencido de que esto es definitivo?

- Llevo todo el año diciendo que ésta es la buena. Reconozco que en el 98, en Lizarra, la ilusión era impresionante y creí que aquello no podía tener marcha atrás aunque fuéramos conscientes de la fragilidad del planteamiento de ETA, que cuando vio que no controlaba la marea de ilusión decidió cortar. Con tanto fracaso acumulado la gente se pregunta si será uno más, y si con un bombazo saltará todo por los aires. Pero la unilateralidad de la izquierda abertzale hace que todo sea diferente. Lo que entonces era ilusión ahora todavía es escepticismo, pero poco a poco se va a observar que ésta es la buena. ETA podrá resistirse pero si alguien pretende seguir con estrategias de violencia será disidencia de la izquierda abertzale.

- ¿Debe la izquierda abertzale hacer una petición expresa a ETA para que abandone?

- Creo que han dicho bastante más. Aparte de exigir, le han dicho que se ha acabado, citándola como se cita en los estatutos. ETA es una organización con 700 presos que tienen proyección para 40 años. Y ETA no va a desaparecer mientras tenga presos. Ahí hay un ámbito de gestión que exige un replanteamiento de la política penitenciaria, algo que también hemos trasladado a Zapatero y a Rubalcaba. Se tienen que dar pasos decididos en torno al acercamiento, a los presos enfermos, o al cumplimiento de las tres cuartas partes de la pena. Hay que restar el planteamiento vindicativo de la política penitenciaria.

- ¿Se abre ahora el momento para replantear con fuerza el derecho a decidir y la consecución del Estado vasco, que según dice, serán consecuencias naturales?

- Ahora se evidencia que el acierto estratégico del PNV desde los años 76-77 ha sido total. Desde las conversaciones de Txiberta, el PNV dijo que nuestra potencia política la teníamos que basar en mayorías democráticas. A los años se sumó ETA p-m, hace diez años Aralar dio el paso y ahora también la izquierda abertzale. ¿Quién tenía razón? Con el Estatuto empezamos a vertebrar nuestra comunidad política, y en la medida que nos desarrollamos como pueblo el derecho a decidir es una consecuencia natural. Es como las personas. No puedes meter a un adulto, como nosotros, en el traje de un niño, le tienes que dar la talla que necesita, y el pueblo vasco está dispuesto a confeccionarse ese traje.