Gobierno Vasco y Diputación negocian comprar Chillida-Leku por 80 millones

La familia del artista da prioridad al control en la gestión artística sobre las cifras. Luis Chillida afirma que en el mercado la colección vale el doble pero «no es la cuestión principal»

ALBERTO MOYANOSAN SEBASTIÁN.
Último día. Una vista de las campas del museo de Chillida-Leku, el pasado 31 de diciembre. ::                             NAGORE IRAOLA/
Último día. Una vista de las campas del museo de Chillida-Leku, el pasado 31 de diciembre. :: NAGORE IRAOLA

El departamento de Cultura del Gobierno Vasco y la Diputación Foral de Gipuzkoa negocian con la familia Chillida la compra del museo de Zabalaga por una cifra que ronda los ochenta millones de euros. Chillida-Leku clausuró sus puertas el pasado 1 de enero, después de diez años de actividad en los que ha recibido más de 810.000 visitantes, debido a la difícil situación económica que atravesaba y que le había conducido a acumular un importante déficit en su funcionamiento. La Consejería que dirige Blanca Urgell y la Diputación trabajan desde hace varios meses en alcanzar un consenso con los representantes de la familia Chillida que permita reabrir en el más corto plazo de tiempo posible el museo.

Según ha podido saber este periódico, la propuesta, en la que también se reserva un papel, aunque marginal, al Gobierno central, contempla la adquisición del Museo Chillida-Leku con todas la obras que contiene el centro por unos ochenta millones de euros. Las obras pertenecientes a la colección de la familia quedarían excluidas de un eventual acuerdo.

Fuentes del departamento de Cultura no quisieron realizar comentario alguno en torno a esta información y se limitaron a señalar el papel positivo que «la discreción juega en estas negociaciones». Y en efecto, así ha sido ya que la discreción de todas las partes implicadas ha sido la nota dominante en el curso de estas negociaciones. El museo registró hasta 2008 una media de 90.000 visitas anuales, pero el paulatino descenso redujo en 30.000 la venta de entradas en 2010.

Mientras que por parte de la familia Chillida, Luis rehusó confirmar la cantidad barajada, pero recalcó que la principal dificultad a la hora de alcanzar un acuerdo no estriba en torno a la cifra, sino a las condiciones en las que se fijaría la continuidad del museo. El hijo del escultor reiteró que la voluntad de la familia en esta negociación pasa por respetar el espíritu de Zabalaga, tal y como Eduardo Chillida lo concibió.

«No me gusta entrar en cifras, pero se trata de buscar un equilibrio. Nosotros aportamos una gran parte de lo que hay hoy en día en el museo y a la vez esperamos tener un control sobre lo que suceda con las obras y sobre la gestión artística. El principal problema no se deriva de la cifra».

De hecho, Luis Chillida considera que la tasación realizada por el Gobierno Vasco representa «la mitad de lo que valen las obras que hay en el museo en el mercado. Lo que hace falta es ver las condiciones que se van a establecer y qué control vamos a mantener».

El hijo del artista donostiarra se mostró conforme en vender las obras a un precio inferior al que alcanzarían en el mercado «porque entonces tampoco puedes pretender que la colección se mantenga junta. Siempre hemos sabido que hay que alcanzar un equilibrio entre las condiciones en las que vendes y el control que quieres tener. Y eso es un poco en lo que estamos. No es una cuestión de precio».

La postura de la familia Chillida no quiere hablar de «líneas rojas», pero insiste en que se mantenga la unidad de la colección y que el resto de actividades artísticas que se programen no interfieran en lo que es Chillida-Leku. «No entramos en el punto de vista de la gestión económica, sino en la artística». En este punto, recuerda que los escritos, cartas y documentos de Eduardo Chillida permanecen archivados en el museo hernaniarra. «Queremos tener poder de decisión sobre lo que se haga con ellos».

«La gestión del centro»

Al margen de las cifras, el ex director del museo cree que las negociaciones tropiezan con las diferencias existentes en torno a «la gestión del centro», ya que «nosotros queremos que no desarrolle unas actividades que vayan en detrimento de la obra de mi padre». En cuanto a la posibilidad de que se alcance un acuerdo a corto plazo que permita la reapertura del museo -y verano es la estación que se ha venido manejando-, Luis Chillida considera que «estamos cerca de lograrlo» o en todo caso, «más cerca que cuando empezamos a hablar del tema», indicó el hijo del escultor, que, no obstante, reiteró que «ochenta millones es la mitad de la cifra en la que está tasada la colección en su totalidad».

Las negociaciones transcurren a través de intermediarios. De hecho, la familia de Chillida mantuvo su primer contacto directo con la Consejería de Cultura del Gobierno Vasco el pasado día 26 en Vitoria, a petición propia y aprovechando la reinauguración en la capital alavesa de la remodelada plaza de Los Fueros, obra conjunta del escultor donostiarra y del arquitecto Luis Peña Ganchegui. En esa ocasión, el viceconsejero de Cultura, Antonio Rivera, consideró que «era bueno que tuviéramos un contacto para reafirmar determinado tipo de acuerdos y coincidencias» y señaló a DV que «a veces, diciendo las cosas cara a cara y mirándonos, éstas cobran más fuerza. Hemos profundizado en otros aspectos, como la gestión o la posible adquisición, pero sobre todo nos hemos reafirmado en las coincidencias», indicó el viceconsejero de Cultura.

El encuentro también fue valorado de forma positiva por parte de la familia. «Todos queremos lo mismo y hay que ir hablando los temas con calma. Nosotros no tenemos prisa», aseguró, a la vez que admitió que «se están haciendo bien las cosas y hay un interés» por lograr que las conversaciones fructifiquen.